Por: Gustavo Hernández Larrauri
COMO UNA LAPIDA
No cabe duda que la vida como Nación, cada día descansa sobre la espalda de la única institución sólida que aun queda México, el Ejército Mexicano, al cual le ha tocado sostener como piedra bajo sus espaldas el honor de México, error tras error, ambición tras ambición de quienes han querido acabar con México, de ese México, que se ha convulsionado por tantas y tantas aberraciones y ambiciones políticas, ha tenido que salir a las calles a combatir hermanos de sangre, con carencias y demandas sociales, carencias propiciadas por iguales que las del mismo soldado mexicano. El Ejercito Mexicano, ha tenido que sostener la seguridad del País debido al alto grado de corrupción de la clase política y policíaca, ahora tiene que cargar con una guerra, un estilo de guerra con alto financiamiento, estrategias de terrorismo y de guerra irregular de guerrilla urbana y rural, cuyo motivo es el alto consumo de droga en Estados Unidos, guerra que se combate en suelo Mexicano, cuyos muertos, culpables, inocentes y caídos en cumplimento del deber son con balas financiadas con dólares americanos producto de ese consumo en Estados Unidos y armas made, importadas, exportadas y contrabandeadas in USA.
El Ejermex, es quizá, por no decir el último bastión de garantía institucional de nuestro País, con errores, defectos pero muchas más virtudes ha sido el pilar de lealtad e institucionalidad ante las decisiones a quien por mandato obedecen, al país y a la figura Presidencial, haciendo a un lado la política, el Ejército Mexicano esta compuesto del pueblo, solo hay que ver los rostros de sus integrantes y son fiel reflejo de la composición étnica de nuestra Nación, a soportado sobre sus hombros garrafales decisiones políticas así como grandes aciertos, es el único Ejército Latinoamericano en que sus generales, jefes, oficiales y tropa, en casi un siglo han desistido de la ambición del poder, por lo que no ha existido un golpe de Estado en México, en tiempos modernos. Han obedecido órdenes como la del 68, el 94 y la del combate total contra el crimen organizado, bajo la premisa de lo mejor para el país, pareciera que siempre fueran quienes tienen que pagar y remediar los errores políticos, ya sea de carácter social, económicos, de seguridad y hasta los incrementados del tipo natural por indecisiones y negligencias políticas, llegando incluso a buscar formas civilizadas y democráticas de apoyo legislativo y judicial, afín de mejorar un marco jurídico, mejoras técnicas, prestaciones sociales y fomento a sus condiciones mínimas de operatividad, cuando en otros países, fomentan enorme presión hacia los poderes constituidos.
No ha de ser fácil ser soldado, hay quienes no ha distinguido a su uniforme, pero como instituto se han mantenido firmes, aunque algunos de sus miembros han sido tentados por el crimen organizado o cometido excesos, pero en la inmensa mayoría han sido leales a su formación de sus planteles educativos, cuyo símbolo es el Heroico Colegio Militar, En el conflicto del 94 plasme estas letras en un artículo que titulé ¿Por qué?, El cual en ese entonces emulaban pero en contrasentido al portavoz del conflicto zapatista, artículo que no pierden vigencia en forma adaptada: ¿Por qué el ejército mexicano? Tienen que matar y morir para probar la capacidad de fuego de sus armas, guardadas en sus cuarteles, sintiendo en sus manos que sí podían matar y ser matados. ¿Por qué? Tienen que matar y morir para comprender la ironía de combatir al crimen organizado teniendo demandas de justicia social ya que muchos de los soldados en carne propia padecen, poniendo de antemano la lealtad que la ambición. ¿Por qué? Tienen que matar y morir para sentir el miedo y la soledad, la lejanía de cada uno de ellos, que dentro de una trinchera, soportan las inclemencias del tiempo pensando en sus seres queridos, cuya realidad social y composición étnica es olvidada. ¿Por qué? Tienen que matar y morir para comprender realmente, que para ellos no existen el cansancio, el dolor, sufrimiento y sobre todo, que su familia es el Ejército y su único amor es su país.
¿Por qué? Tienen que matar y morir para sentir que es muy difícil que la religión se fije en ellos? ¿Por qué tienen que matar y morir para no llorar a sus muertos? ¿Por qué? Tienen que matar y morir para entender antes que nada a controlar sus impulsos, sus emociones, tragarse las ofensas, acusaciones y sobre todo entender esto: Antes que sus propias vidas, está la Patria, la Constitución, la Bandera, el Ejecutivo Federal, y que para saber mandar hay que saber obedecer. ¿Por qué? Tienen que matar y morir para entender los egresados del Colegio Militar con apenas la mayoría de edad, abrir los ojos después de un claustro de varios años, y encontrarse que ya son oficiales, que, tienen a su mando la responsabilidad de Vidas humanas que juraron defender a su Patria. Y que ingresaron al Ejército, muchas veces por necesidad y cargar con errores derivados de corrupciones políticas?
¿Por qué? Tienen que matar y morir para aprender a hacer de su forma de vida la indiferencia al desprecio, el hermetismo, el no sufrir, el no sentir, el no quejarse, el no llorar y a ser no solamente hombres sino súper hombres ¿Por qué? Tienen que matar y morir para comprender que sí bien no son unas “hermanitas de la Caridad” tampoco son un Ejército genocida, que no buscan el poder, que respetan las instituciones que representan, que creen en su país y que tal vez la diferencia más grande con los Ejércitos de otros países es que no han dado un Golpe de Estado, mucho menos por negligencias políticas. ¿Por qué? Tienen que matar y morir para saber que en ellos descansa la Soberanía de su Patria, tú Patria, nuestra Patria y que el hombre solo busca verdaderamente a Dios y al Soldado en los momentos de peligro. ¿ Y por qué tienen que morir para sentir lo difícil, doloroso y silencioso, que les ha sido sentirse orgullosos del uniforme que portan, de las insignias que honran y de la Bandera que guardan.
Ahora el Ejército Mexicano, enfrenta embates de una guerra incomprendida que afecta directamente ya a México, guerra para muchos o bastante comprendida para otros que afecta en grande sus intereses y que se hacen los incomprendidos, principalmente los Estados Unidos, la amenaza y el enfrentamiento es ya de carácter internacional cuyos combates se dan en suelo mexicano, los muertos los pone México, el Ejercito Mexicano, no debe ser rebasado, aunque en su capacidad parece estar al límite, la Armada va de refresco, pero aún así, las fuerzas armadas mexicanas enfrentan ya en su territorio a la seguridad multilateral y multinacional, cuyo perímetro de seguridad del combate al crimen organizado de los E.U. se mantiene todavía en México, las ciudades fronterizas , todavía son contención de una guerra que se debería de combatir en ese país, los gringos combaten en Afganistán y en Irak el terrorismo, en México, a pesar de alto consumo ya en nuestro país, pareciera que pelea una de sus guerras, su ultima línea de defensa que se daba en el exterior, con los atentados del 11S, su línea de defensa, de terrorismo paso a su interior, pero con el combate al crimen organizado, su línea de defensa esta en las fronteras de México, con los E.U, México, con sus recursos y con sus muertos carga, lo que es una lápida para nuestro País, el motivo del crimen organizado que es el principal consumidor de drogas en el mundo, los Estados Unidos de América…
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