Por: Gustavo Hernández Larrauri
TOLERANCIA Y JUSTICIA
Quiero decirles, que nuestro estado por décadas ha sido señalado por líderes de opinión, organismos no gubernamentales, analistas, agencias internacionales, como uno de los lugares donde el respeto inalienable a los derechos humanos no ha sido una práctica común. Por décadas el autoritarismo se volvió una costumbre, la discriminación el pan de cada día, donde la convivencia entre las diferentes creencias y modos de pensar ha sido sinónimo de conflicto y en ocasiones incluso de tragedia.
El autoritarismo resuelve la crítica con represión, con cárcel o desapareciendo a periodistas, luchadores sociales, líderes religiosos e incluso se afecta también a los organismos de derechos humanos no gubernamentales. En ese contexto, iniciamos esta administración el ocho de diciembre del 2006, y comenzamos a lado de la sociedad la construcción de un proceso de reconciliación basado en el respeto a las diferencias y a los derechos humanos.
Convocamos a la unidad basado y respetando siempre, la creencia, el sentir y pensar de cada quien. La unidad basada en la gran coincidencia de que todos, sin excepción merecemos un estado con condiciones de vida más digna, sustentable y que pueda ser el más justo patrimonio para las próximas generaciones.
La reconciliación entre chiapanecos es la piedra angular para construir la anhelada unidad.
Y una de las demandas más sentidas de la sociedad y de los organismos de derechos humanos no gubernamentales, al inicio de mi mandato, fue la recurrente denuncia de presos, de presas, autodenominados de conciencia, o que se presumían inocentes, o que exigían revisar sus procesos o sentencias, pues consideraban que habían existido algún tipo de vicio en su proceso judicial.
Ese proceso de reconciliación, incluyó entre otras acciones, la instalación de una mesa para revisar los expedientes y sentencias de los reclusos que los organismos de derechos humanos no gubernamentales, organizaciones sociales, asociaciones religiosas y la sociedad en general demandaba su libertad.
La Mesa de Reconciliación encabezada por el Poder Judicial, ahora denominado Tribunal Superior de Justicia del Estado, incluye la representación del H. Congreso del Estado, a través de la Comisión de Justicia y de la Comisión de Derechos Humanos del Poder Legislativo. Así como la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Chiapas, la Procuraduría General de Justicia del Estado y la Secretaría General de Gobierno.
La Mesa de Reconciliación, su causa no es ni será la de liberar delincuentes. Si no de liberar, en estricto apego a derecho y en una acción de justicia y humanidad a quienes fueron víctimas de procesos judiciales viciados o que en su momento no tuvieron el legítimo derecho de audiencia y de una defensa que se asumiera como tal, que fuera de un abogado o que por los menos la defensa hablara su propia lengua.
Este proceso de reconciliación será permanente durante toda mi administración, reconociendo con ello que estas 615 personas liberadas no son todas las que merecen la libertad. Sin duda alguna debe haber más y por ello exhorto a la Mesa de Reconciliación a instalarse en Sesión Permanente el día de mañana para recibir las solicitudes de revisión de expedientes y sentencias, y que incluya la representación de los interesados.
Para iniciar este proceso en cada caso no es necesario como se ha demostrado realizar manifestaciones, ni plantones, ni huelgas de hambre, ni mecanismos de autoflagelación, pues las manifestaciones son para ser escuchados y este gobierno escucha, está escuchando estas demandas.
Como la situación de los reclusos no es patrimonio de nadie y mucho menos botín político, la Mesa suspenderá el proceso de revisión de aquellos internos que sus defensores o promotores o por si mismos utilicen acciones para intentar presionar a la Mesa. Cuando las dos partes están dialogando y tienen compromisos de resolver, este tipo de expresiones vulneran el proceso de revisión. La Mesa no debe actuar bajo ningún tipo de presión de nadie, sino con estricto apego a Derecho y promoviendo siempre la justicia. (Fragmento del mensaje dirigido al pueblo de Chiapas por el Gobernador Juan Sabines Guerrero este 22 de marzo del 2009)…
Para nadie ha sido un secreto las grandes injusticias y carencias sociales históricas que ha vivido en carne propia el pueblo de Chiapas, por dos simples razones, la primera la falta de justicia en sus diversas expresiones y la falta de tolerancia en todos sus sentidos, por lo que es de festejar estas palabras de Sabines, que en lo que va del sexenio ha llevado las palabras a los hechos y las acciones conforme a Derecho, bajo la premisa de la reconciliación social, en búsqueda de hilvanar el tejido social fomentando la unidad basada en formas justas, humanas y enmarcadas en el combate de las injusticias sociales a través del desarrollo social.
En columnas pasadas decía y sigo diciendo que venimos de un proceso insurgente, dónde el estallido social años atrás fue por motivos y factores diversos históricos, amalgama de inconformidades que encontraron eco tanto en causas justas como causas injustas, factores, los cuales, muchos de ellos desgraciadamente no fueron resueltos y que fueron motivo de botín político, gobernadores fungieron y fingieron en Chiapas, hubieron desde los de elite de ascendencia alemana, los de raíz indígena que enriquecieron a unos cuantos, los que realizaron papeles de delegados del esquema federal, los apagafuegos y los autoritarios.
Señalaba y señaló que el ejercicio del poder en Chiapas, es y ha sido sumamente desgástante, prueba de ello, la retahíla de interinatos hasta llegar al pabliato que terminó y ejerció su sexenio, basado y cimentado en su visión de la “estabilidad”, si pudiera llamarse estabilidad, en formas represivas, autoritarias, control total social y gubernamental, sin división de poderes, bajo un esquema de terror donde no existiera una rendija que el pabliato no controlara, prueba de ello el terror judicial que ejerció bajo el mercenario que ahora esta en la cárcel y jueces de consigna, muchos de ellos fuera del órgano judicial, pero, con todavía muy pocos, muy pocos que quedan del pabliato y que han logrado esconder su pasado.
Ahora, los muy pocos que quedan son parte de los que ha señalado que se están liberando criminales, ya que los que quedan como los que ya no están, fueron los que en sus manos tuvieron la justicia de consigna y encarcelaron a los “criminales” presos de conciencia que ahora en este sexenio han y están siendo liberados, tema que el titular del órgano judicial debe de investigar y sancionar a los muy pocos jueces de consigna que quedan, ya que el tema central de esta Crítica Constructiva, es el saludar las causas justas Sabinistas, como la liberación de presos, muchos de ellos producto del terror judicial del sexenio pasado, así como las iniciativas, la forma y las formas de actos, hechos de gobierno y decisiones y acciones ejecutivas en pro de Chiapas, enalteciendo la justicia y la tolerancia, sin chantajes, solo por una razón tan simple y a la vez tan compleja, el fomentar la tolerancia basada en el Derecho y la justicia…
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