Augusto Solórzano López/ASICh
Para enfrentar el drástico pronóstico de altas temperaturas y en consecuencia los riesgos por incendios forestales 2012, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, reconoce que “solos no podemos” por eso confía en los comuneros y campesinos, para atender con mayor eficacia los incendios.
Agustín Krause Flores, coordinador del programa de gestión de riesgos de la Conanp en la Región Frontera Sur Istmo y Pacífico Sur (que comprende Chiapas, Oaxaca y una parte de Guerrero), espera que “los fuegos no sean mayores y dañinos que el año pasado”.
De acuerdo a las estadísticas que maneja la Comisión de Áreas Naturales Protegidas, Conanp, el año 2011 se produjeron en las áreas naturales protegidas y regiones prioritarias para conservación de Chiapas 112 incendios.
Con un saldo de 7 mil 150.74 hectáreas afectadas en selva baja, selva mediana, así como vegetación en zonas pantanosas (Popal -Tular. Popal) y zonas arboladas con pino y encinos.
Krause, previene: “No podemos decir que vamos a tener menor cantidad de incendios o que la superficie sea equivalente porque, no es posible. El cambio climático ha cambiado la temperatura y eso hace –también- que se tenga mayor cantidad de combustible disponible, es decir, zonas más secas y con más riesgo”.
“Lo que nosotros estamos esperando es que los impactos negativos de esos probables incendios sean menores; por una atención pronta, por restauración adecuada o por evitar incendios en ecosistemas que no deben quemarse”.
Lo que implica –continúa- cambiar la perspectiva y no preguntarse “cuánto se quemó, sino, cuánto salvamos por atender oportunamente esa superficie que fue objeto de siniestro”.
El pronóstico es fuerte –explica- y Conanp no puede ocultar o evitar que tengamos por lo menos un número igual de incendios como los ocurridos el año pasado; quizá la superficie pueda ser menor, pero tampoco se puede asegurar.
“Lo que se puede decir es que la coordinación del programa de gestión de riesgos de la Conanp, atenderá más rápido disminuyendo los tiempos de atención haciendo más eficiente el trabajo”.
Los lugares más sensibles al fuego son la Sepultura, la Fraylescana, La Encrucijada, El Cañón del Sumidero que para la Conanp es donde se presenta la mayor cantidad de incendios y otras por su condición de suelo.
Allí, los impactos son muy notables como el área natural protegida El Ocote o la Selva Lacandona; En efecto ocurren menos pero son muy sobresalientes por su tamaño pero “sobre todo por los impactos en contra de la biodiversidad”.
En la Selva El Ocote por ejemplo es muy difícil combatir un incendio por suelos rocosos, cuevas y huecos a diferencia de la Lacandona que presenta mayor cantidad de combustible que se reseca y se quema, puede ser menor el terreno, pero, el impacto es mayor.
La Conanp tiene en cada una de las áreas naturales protegidas respectivos stocks de herramientas especializadas para el combate de incendios forestales, camiones de 3 toneladas, camionetas, cuatrimotos y lanchas.
“Personal y brigadas comunitarias capacitados y una bomba Mart 3, que recientemente se adquirió y en los extremos, entran los equipos del estado y la federación”.
Sin embargo a 4 años de la instauración de la coordinación del programa de gestión de riesgos de la Conanp, explica Krauze Flores “solitos no podemos (con los incendios forestales)”, entonces la conservación se hace con la gente que vive en las áreas naturales protegidas.
Por eso la dependencia se ha ocupado fuertemente en fortalecer las capacidades comunitarias para que sepan quemar y para que combatan los
incendios forestales.
La Conanp no dice que los comuneros, campesinos y rancheros “no quemen, sino, cómo quemar, dónde lo harán y dónde de los ecosistemas que son sensibles al fuego, no es permitido quemar”.
Y la recomendación: “El fuego no tiene palabra…el viento y la temperatura lo puede hacer cambiar; es impredecible por lo tanto es un riesgo. Lo importante es disminuir esos riesgos”. ASICh
