El filántropo cubano-estadounidense Alberto Vilar tendrá que usar un brazalete de vigilancia electrónica en el tobillo hasta que sea sentenciado por estafar a inversionistas por millones de dólares.
El filántropo cubano-estadounidense Alberto Vilar tendrá que usar un brazalete de vigilancia electrónica en el tobillo hasta que sea sentenciado por estafar a inversionistas por millones de dólares, ordenó un juez tras enterarse que Vilar no respondía a todas las llamadas telefónicas de los funcionarios de la corte.
El juez federal de distrito Richard J. Sullivan endureció el miércoles los términos de la fianza de 10 millones de dólares de Vilar tras recibir quejas de un funcionario que llama por teléfono al filántropo todos los días entre las 11 p.m. y las 7 a.m. para asegurarse de que cumple el toque de queda impuesto por el juez.
El funcionario dijo que Vilar, de 68 años, no respondió dos o tres veces en una semana, a veces argumentando que estaba durmiendo, que no escuchó el teléfono repicar o que no pudo contestar a tiempo.
Sullivan no decidió de inmediato sobre una solicitud de los fiscales federales de que se le revoque la fianza a Vilar por temor a que pueda escapar. Los abogados de Vilar dicen que su cliente se quedará en su apartamento de Manhattan hasta el día de su sentencia, el 20 de marzo.
Sullivan le pidió a ambas partes que presenten argumentos adicionales antes de la semana entrante para poder tomar una decisión.
Vilar y un coacusado, Gary Alan Tanaka, fueron condenados la semana pasada de cometer varios fraudes que incluyen estafarle a la madre de la actriz Phoebe Cates una inversión de 5 millones de dólares.
Sullivan dijo que Tanaka puede permanecer libre bajo fianza, aunque ordenó que él también sea vigilado electrónicamente al enterarse de que tampoco había respondido todas las llamadas. Tanaka fue absuelto de nueve de 12 cargos que enfrentaba.
Ambos podrían pasar hasta 20 años en prisión por estafar a inversores de la compañía de Vilar, con sede en San Francisco, Amerindo Investment Advisors Inc.
Amerindo, inversionista de primera hora en empresas como Microsoft Corp. y Google Inc., se vio en problemas en el 2000 cuando colapsaron las acciones tecnológicas que por dos décadas le habían dado beneficios espectaculares.
Los fiscales dijeron que Vilar mintió a los clientes prometiéndoles intereses fijos y seguros a través de inversiones conservadoras. El gobierno dice que en su lugar colocó el dinero en acciones tecnológicas de alto riesgo.
Hasta su arresto en mayo de 2005, Vilar era conocido como gran benefactor de la Opera Metropolitana de Nueva York, la Opera Real de Londres y otras instituciones culturales. En septiembre de ese año, el teatro londinense retiró su nombre de su atrio porque incumplió un compromiso. También el Met retiró su nombre del ”Vilar Grand Tier”, uno de los pisos del teatro.
La revista Forbes una vez reportó que Vilar tenía un patrimonio accionario de 950 millones de dólares, pero eso fue antes de que cayeran sus acciones de tecnología.
