Cómo salir de la quiebra financiera en el hogar y florecer en medio del caos

Enoc Hernandez Cruz

A finales de 2025, la economía global atraviesa un periodo de “crecimiento débil” y una persistente crisis del costo de vida que explica por qué muchas personas sienten que su situación es precaria.
Lo que está sucediendo se debe a una combinación de factores estructurales y psicológicos:
1. El fenómeno de la “inflación persistente”
Aunque la inflación global ha bajado respecto a años anteriores (proyectada en 3.4% para finales de 2025), el precio de los bienes básicos como alimentos y vivienda se mantiene en niveles históricamente altos. Esto significa que, aunque los precios ya no suban tan rápido, el poder adquisitivo que se perdió no se ha recuperado.
2. Crecimiento económico estancado
Se estima que el crecimiento mundial para 2025 es de apenas 3.2%, con casi el 70% de las economías reduciendo su ritmo de crecimiento. Esto genera una sensación de estancamiento generalizado:
México: Ha enfrentado un crecimiento muy bajo (estimado entre 0.2% y 0.4%), lo que impacta directamente en la creación de empleos y salarios reales.
Riesgos de recesión: Países como Alemania, Argentina, Canadá y México han estado bajo alerta de recesión durante el año.
3. El impacto del “estrés financiero”
Es común escuchar que otros están peor debido a la disparidad extrema de la crisis. Mientras tú puedes sentirte mal económicamente, hay regiones y grupos enfrentando situaciones críticas:
Hiperinflación en otros países: Países como Venezuela (270%) y Sudán del Sur (97%) sufren aumentos de precios devastadores, lo que resalta la gravedad de la crisis en contextos diferentes.
Ansiedad económica: La incertidumbre por factores como tensiones políticas internacionales (como las políticas arancelarias de EE. UU.) genera una preocupación constante que afecta la percepción individual de bienestar.
¿Qué puedes hacer?
Ante este panorama de 2025, expertos recomiendan:
Evaluar gastos: Identificar y reducir gastos no esenciales para proteger el flujo de caja.
Evitar la comparación constante: Escuchar que otros están peor puede generar un sentimiento de “invalidez” de tu propia dificultad o un falso alivio que no soluciona tus finanzas.
Buscar salud financiera: Si la preocupación afecta tu día a día, podrías estar sufriendo de estrés financiero, lo cual requiere una gestión activa de deudas y, en ocasiones, apoyo profesional.

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