TESTAMENTO PERIODÍSTICO
Por Teodoro Rentería Arróyave
Erwin Macario, es sin duda, uno de los personajes del periodismo tabasqueño más respetado y por ende más leído o consultado. Su columna Crónica se publica en diarios, revistas y sitios de Internet en su entidad y en otras muchas ciudades de la República. La que reproducimos la tituló: “Teodoro Rentería: su vida son sus amigos… y el periodismo”. Dice así:
“Para ser hoy vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), fundador y presidente vitalicio honorario de la Asociación de Periodistas Mexicanos (Fapermex), dos veces presidente del Club Primera Plana, tener ocho premios nacionales de periodismo -ninguno del gobierno- y ser uno de los pioneros del periodismo en los medios electrónicos, creador de instituciones periodísticas, Teodoro Rentería Arróyave pasó, literalmente, la prueba de fuego al inicio en este quehacer informativo.
El mismo Teodoro lo cuenta al presentar su más reciente libro, un testamento periodístico que documenta la historia de la prensa mexicana en los últimos cincuenta años: Mi vida son mis amigos/Una historia de los noticiarios en México:
Reportero de la fuente policíaca -escuela, universidad, comienzo de los viejos periodistas- Rentería Arróyave llegó al incendio del diario Ovaciones, en la colonia Santa María la Rivera, a bordo de la patrulla informativa manejada por el propio director de los noticiarios de las radiodifusoras XEDF, XEB y la 660, Gustavo Olguín y empezó a transmitir.
Alguien les avisó que en las galeras traseras estaban atrapados cuatro compañeros de talleres. Gustavo Olguín abrió la cajuela de su carro, donde traía toda clase de artefactos, sacó un traje de asbesto cemento y le dijo al joven reportero: “Es usted reportero, ¿verdad?” y sin esperar respuesta le extendió el traje diciéndole: “vístase y entre hasta donde dé el cable del micrófono, y compruebe si efectivamente hay trabajadores atrapados”.
Así se templo el barro, el acero de que están hecho los verdaderos periodistas: Teodoro transmitió el primer incendio desde adentro, los bomberos lograron rescatar a los cuatro compañeros atrapados en los talleres, de los cuales sólo uno murió “no tanto por las quemaduras, sino por asfixia”.
Mi vida son mis amigos… -un libro que narra medio siglo de actividad periodística contada, primero en decenas de “cantinazos” al gran periodista que fue Carlos Borbolla Miranda, de Excélsior, y luego, a la muerte de éste, y en la intimidad del hogar, a su compañera, amiga y principal impulsora del proyecto editorial, Silvia Villa Gómez- fue presentado el pasado jueves 15 en el piso 51, de la Torre Mayor, en la ciudad de México.
Unos mil asistentes hubo en la presentación. La gran mayoría periodistas. La óptima cosecha de una siembra de años, de constancia. Mil entre las decenas de cientos de amigos que Teodoro Rentería ha mantenido en esa prueba permanente de fuego que también es la amistad, que forja el camino de los hombres y, como ese jueves, ofrece las flores sin espinas de la fraternidad. Bien sabe hoy Teodoro que en el lecho del dolor, en la cárcel y en la presentación de un libro se conocen a los amigos.
Con un primer tiraje de dos mil ejemplares, el libro de 364 páginas, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Siena Editores, “es un texto de tema periodístico que nos introduce a un mundo prácticamente desconocido por la sociedad mexicana: las entrañas del cuarto poder; al pasado y al presente de los medios de comunicación, prensa, radio y televisión de propiedad privada y gubernamental; al de sus generales y soldados: empresarios, ejecutivos, directores y reporteros, pues”, explica el prólogo de la obra, escrito por Carlos Borbolla.
Entre los asistentes a este evento de la comunicación mexicana estuvo el propio Gustavo Olguín -primer jefe de Teodoro- y los hijos del que el propio autor calificó como el mejor periodista de finales del siglo pasado en México, “El Bachiller” Álvaro Gálvez y Fuentes, creador de la primera agencia noticiosa mexicana, Informex, de la que el autor de Mi vida son mis amigos… fue director y se le detuvo varias horas en la cárcel sin rejas de un salón de la Secretaría de Gobernación, por haber transmitido información “prohibida” en el Movimiento Estudiantil de 1968: una entrevista a Marcelino Perelló, uno de los principales líderes de ese movimiento reprimido a sangre y fuego.
La paradoja en las relaciones del poder y la prensa, efecto ésta de la siembra de amistad en el terreno fértil de la hombría: en el acto de presentación del libro, junto a los presentadores de la obra, estuvo el ex secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, con cuyo apoyo se fundaron tres institutos nacionales de la comunicación en México: los de Radio, Televisión y Cinematografía, con lo que nació el Instituto Mexicano de la Radio, desde donde se buscó un periodismo de Estado más que un periodismo de gobierno.
Entre los presentadores del libro de Teodoro Rentería estuvo el actual presidente de la Faparmex, Roberto Piñón Olivas. Los otros fueron Mónica Ramírez, Eduardo Andrade, Oscar Mario Beteta, Félix Fuentes Medina y Amalia Frías Santillán, quienes además de comentar la obra recalcaron la virtud de la amistad en el autor, a quien Roberto Piñón calificó como el líder moral del periodismo organizado del país.
Al día siguiente de la presentación, Teodoro Rentería ofreció una comida en su domicilio, a la que asistieron el presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Juan Carlos Camaño: el director de la revista China Hoy, Wu Yongheng, entre otros.
Periodista y escritor. En teodoro@libertas.com.mx y felapvicemex@hotmail.com agradeceré sus comentarios y críticas. En vivo, de lunes a viernes a las 20:00 horas, tiempo del centro, en las frecuencias en toda la República de Grupo Radio Fórmula. En la ciudad de México, en el 14 70 de A. M. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.com, www.clubprimeraplana.com.mx
