SALUD Y AMISTAD
Por Teodoro Rentaría Arróyave
Apenas de regreso de una comida en la Casa Coahuila, hermosa casona enclavada en el antiguo Churubusco, más que con el gusto de las buenas viandas y el vino de Parras, saboreo ahora y para siempre la charla amena, sabia, jocosa y lépera de Armando Fuentes Aguirre, “Catón”.
El Maestro del buen decir y del magnífico escribir, habla con una sintaxis impresionante, con él en serio se morirían de hambre los correctores de estilo a los que siempre recurrimos.
Invitado por estudiantes a dar una conferencia en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM, Campus San Ángel, que a todos dejó impresionados, la colonia de coahuilenses avecindados en la Capital de la República y zonas conurbadas no podían desperdiciar la oportunidad de convivir con uno de los suyos, todos gente de la tierruca, como se decía antaño.
Muy bien por el presidente de Casa Coahuila, Pedro Martínez Estrada quien a la rapidez de un rayo hizo la convocatoria en la que los chilangos, colados o no, estuvimos ahí para saborear el verbo del maestro.
Catón platicó, que difícil narrar su dicho, que le daba gracias a Diosito por tener una infinitesimal parte de la tierra, donde se dedicó a sembrar y cosechar legumbres, un amigo me convenció –dijo-, de llevar al mercado lo cosechado, me disponía a preparar la camioneta para la carga cuando el socio ocasional me dijo que lleváramos la mercancía en un carromato.
Así lo hicimos y en el mercado nos instalamos al lado de otro vendedor al que no le significábamos competencia alguna, puesto que mercaba otros productos, vendimos la cosecha. A los tres meses repetimos la operación pero ahora si viajamos en la camioneta.
Al querernos instalar en el mismo lugar, el comerciante negó el espacio al decirnos: “que bien les ha ido bola de cabrones”. Y remata el maestro directo a sus paisanos: retirando el epíteto que bien les ha ido porque los veo contentos y sobre todo rozagantes de salud.
Es otro bien de Diosito o de la naturaleza, pero es un bien preciado, porque con salud todo se puede, de ahí la importancia de cuidarla y fortalecerla.
Pero el tercer, bien de Diosito, remato Catón, es el de la amistad, nada compararle como tener amigos.
En la mente de todos, seguramente, se conjugaban vivencias del pasado y del presente, pero también los aconteceres que nos podría regalar el provenir.
En mi interior, agradecía a Raúl Gómez Espinosa, su casi secuestro para asistir a esta comida, al presidente Pedro y a los ex presidentes, Inocencio Rodríguez Barrera y Roberto Martínez el habernos acomodado en la mesa donde compartimos con ese monstruo del bien decir y del magnífico escribir.
Y vino la coincidencia fortuita, fortuita fortuna que nos tiene sanos. Hoy en compañía de Silvia, los hijos: Teodoro y Gustavo, los nietos: Gustavo, María Fernanda, María José e Irlanda, los hermanos: Fortino y Yola, Francisco, Gilberto y María Isabel, los sobrinos, sobrinos nietos, demás familiares y amigos todos entrañables, presentamos nuestro libro: “Mi vida son mis amigos, una historia de los noticiarios en México”, narrada tanto al querido y llorado colega, Carlos Borbolla y al amor de mi vida, mi esposa.
Los dones de los dones, sin discusión maestro Catón, son la salud y la amistad.
Periodista y escritor. En teodoro@libertas.com.mx y felapvicemex@hotmail.com agradeceré sus comentarios y críticas. En vivo, de lunes a viernes a las 20:00 horas, tiempo del centro, en las frecuencias en toda la República de Grupo Radio Fórmula. En la ciudad de México, en el 14 70 de A. M. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.com, www.clubprimeraplana.com.mx
