REBASADA
Por Teodoro Rentería Arróyave
Otras de las acciones y decisiones que han dejado cuando menos sorprendidos a la opinión pública en general y a otros sectores específicos, es la respuesta y el manejo político de los graves hechos ocurridos en Tlatlaya, Estado de México y en Iguala, Guerrero.
Una gran mayoría de analistas apostaban que en ambos casos el Gobierno federal, como era costumbre, sobre todo en el primer caso, por tratarse de un asunto en el que están involucrados miembros del Ejército Mexicano, iba a tomar la salida fácil del encubrimiento.
En el segundo, como también era regla aceptada, por no enemistarse con los gobiernos de los Estados y con los municipios, así como con los partidos políticos de los cuales emanaron, se prefería la posición fácil de hacerse de la vista gorda y que cada quien encontrara la solución que más les conviniera con el propósito de propiciar el control de daños correspondientes.
Aquí y ahora hay un cambio de paradigma del quehacer político gubernamental, no debería de llamar tanto la atención, puesto que desde el principio de su administración, el presidente, Enrique Peña Nieto ha separado de sus cargos a los funcionarios que cayeron en faltas, incluyendo a los que sus parientes los hayan puesto en evidencia.
En Tlatlaya, se informó que habían muerto en un enfrentamiento con miembros del Ejecito, 22 presuntos delincuentes, para desgracia de los presuntos infractores una de la víctima que dieron por muerta, salvó la vida y denunció el presunto ajusticiamiento extralegal en medios extranjeros, lo que provocó un escándalo, que prometía hacerse de gran escala.
Este caso nos recordó a los Mártires de Huitzilac, donde por ordenes del presidente. Plutarco Elías Calles, después de ser llevados desde Cuernavaca a ese paraje del kilómetro 48 de la vieja carretera, un grupo de soldados, todos leales a la aspiración presidencial del general, Francisco R. Serrano fueron fusilados; como ahora, un soldado sobrevivió al fusilamiento masivo y denunció la matazón.
El presidente, Peña Nieto, apenas enterado de la denuncia, dio las instrucciones precisas al general secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda y al procurador general del Republica, Jesús Murillo Karam, para que llevarán a cabo las investigaciones, ahora sí, hasta sus últimas consecuencias.
Mientras todo esto sucedía, la desprestigiada Comisión Nacional de Derechos Humanos, CDNH, de Raúl Plascencia Villanueva, en su incontrolable deseo de reelegirse en el puesto, como lo ha hecho en incontables veces, hizo una declaración tan desusada y francamente interesada, que se simplifica en que necesita cuando menos 6 -largas-, semanas para emitir “el resultado de las averiguaciones que ya habían iniciado”. Después vinieron mas yerros lenguaraces que ya no valen repetir.
Porqué evitamos repetir esas insensateces, porque la CDNH de Raúl Plascencia, con las decisiones presidenciales simplemente quedó rebasada. Los periodistas tenemos mucho que reclamarle, desde su negativa a confrontar las cifras de nuestros colegas asesinados y víctimas de desaparición forzada. Sus listas sesgadas, son las verdaderas, según su corto criterio, según su manera de actuar a él le asiste la verdad y todos debemos de acatarla, claro que siempre hemos denunciado este abuso de poder.
En el otro terrible caso, el de Guerrero, donde fueron muertos 6 estudiantes normalistas y otros 39 permanecen desaparecidos, después de que Presidente Peña Nieto, exigió a las autoridades estales y municipales actuar conforme a derecho, el presidente municipal perredista de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, al que ya se le investiga como presunto colaborador del crimen organizado, y su secretario de Seguridad Pública, Felipe Flores Velázquez, ya se convirtieron en prófugos de la justicia.
El procurador de la entidad, Iñaki Blanco Cabrera ha dado cuenta que por lo pronto están detenidos 22 uniformados, ya ubicados como participantes en la agresión a balazos a los jóvenes normalistas.
Es de aceptarse de que estamos ante un nuevo paradigma del actuar presidencial, si así seguimos, sin ocultar a los culpables de cualquier ilícito, trate de quién se trate, de llevar a los tribunales a los que cometan un ilícito, es decir, acabar con la vergonzante y vergonzante impunidad, este nuestro México, dará el paso más importante de su historia. Por lo pronto, la CNDH de Raúl Plascencia Villanueva quedó más que rebasada.
Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y miembro del Consejo Consultivo del Club Primera Plana. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com
