COMENTARIO A TIEMPO

OCTOGENARIO

Por Teodoro Rentería Arróyave

Un día como hoy, pero de 1934, como dicen de común las secciones de efemérides, tras tres décadas de que Porfirio Díaz colocara la “primera piedra”, el presidente Abelardo L. Rodríguez, inauguró nuestro imponente, soberbio y emblemático Palacio de las Bellas Artes.

Muchas ideas se nos vienen a la computadora de la cabeza, eso precisamente es el cerebro que ahora los científicos han podido desarrollar en forma mecánica en los llamados ordenadores, respecto de esa mole de fierro y mármol que es orgullo de todos los mexicanos y de todos los que han actuado en su escenario y presentado exposiciones en sus numerosas galerías, y no se diga de los millones de espectadores que han disfrutado y se han llenado del bálsamo infinito de las bellas artes.

Nos podemos remitir a esas ocho décadas de historia de la cultura y el arte en la que se ha significado nuestro máximo coliseo, ese no es nuestro propósito, y menos competir con ese Encarte Periodístico, que nos ha regalado el Consejo Nacional para la Cultura y la Artes que preside Rafael Tovar y de Teresa y en el cual se ve, se aprecia la intención comunicante de los detalles delicados de la directora general, María Cristina García Cepeda, la querida “Maraqui”.

Por ello, permítasenos respetables lectores y radioescuchas, referirnos a las vivencias que en ese coloso tuvimos la fortuna de disfrutar, desde aquellos épocas estudiantiles en que nos enfrentábamos a algunos de maestros en el aula o extramuros que, seguramente celosos de los arquitectos, Adamo Boari, autor del proyecto y el mexicano, Federico Mariscal, consumador de la obra y quien le agregó los toques mexicanistas nacionalistas, lo llamaron o lo calificaron del “lunar blanco” de la ciudad, en franca y vulgar referencia al piojo blanco de la influenza que diezmara a la población a principios del Siglo XX.

Cuando nuestra primera excursión profesional en el periodismo en nuestra Revista Libertas, que un reducido grupo de alumnos momentáneamente expulsados de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, acusados de comunistas, fundamos y no obstante que como primer experiencia ocupamos la gerencia de la misma, además de que todos cubríamos todas las fuentes, pedí a los amigos encargarme de la fuente de Bellas Artes, que ya ese entonces era una dirección general.

Que gran experiencia: empezaré por recordar esa bellísimas y sublimes representaciones del Ballet Clásico de México de Felipe Segura, aún recuerdo esos cuerpos etéreos que desafiaban el poder de atracción, de Laura Urdapilleta, Guillermina Bravo y Jorge Cano y del propio jefe y coreógrafo del grupo.

Como no recordar las funciones de ópera donde alcancé a solazarme con las voces de Giuseppe di Stefano, Plácido Domingo en sus comienzos, o aquel Caro Nome en el debut de Ernestina Garfias.

Más tarde, los actos públicos políticos; Bellas Artes fue escenario de una toma de posesión presidencial, también tribuna de debates de asuntos de interés nacional, donde cuando menos en dos o tres ocasiones participamos en su escenario. Honor inmerecido que nunca olvidaremos.

Terminemos esta entrega con la referencia que algunos han criticado, que en Bellas Artes se hayan presentado espectáculos populares, como el de Juan Gabriel o Lola Beltrán.

También el que se haya convertido en capilla ardiente de grandes figuras como Frida Kahlo, Diego Rivera, Mario Moreno “Cantinflas”, María Félix, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsivaís, Consuelo Velázquez, Miguel Aceves Mejía, y últimamente, Gabriel García Márquez, a otros se les negó tal honor, sí embargo debe quedar claro que los gobiernos emanados de la Revolución, desde su inauguración, decidieron que el Palacio de Bellas Artes debe seré expresión máxima de lo nuestro y del mundo. Qué así sea y siga siendo.

Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y miembro del Consejo Consultivo del Club Primera Plana. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com

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