“P… LADRONES”
Por Teodoro Rentería Arróyave
No es la simple disputa, como se dice de continuo, por los despojos de lo que queda del Partido Acción Nacional, PAN, es por las prebendas y demás beneficios que representa en México ser dirigente, líder o propietario de un partido político. Es consecuencia del alto costo que les representa a los mexicanos su incipiente democracia, aquí todos los partidos políticos son espléndidamente subsidiados.
Tal se ha puesto de manifiesto, con la guerra sin cuartel, con todos los elementos más degradantes, que están protagonizando los más “connotados”, valga la redundancia, protagónicos cabecillas de los diferentes grupúsculos del actual espectro blanquiazul.
La disputa es brutalmente encarnizada, en otras palabras, es “a muerte” y por tanto se vale de todo: la insidia, la denostación, la mentira, el insulto, la procacidad y porqué no, hasta el espionaje, para exhibir al contrario de lo que es capaz con todo y su lenguaje vernáculo.
El diario El Universal, en su edición del pasado viernes tanto en la escrita como en la cibernética, da cuenta con sonido y todo de una conversación Telefónica del suspirante a la presidencia del PAN, y representante en “la tierra”, perdón, en México del ex presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, obvio, nos referimos a su frustrado delfín a la Presidencia de la República, Ernesto Cordero Arroyo que sostuvo con su correligionario, el diputado federal Fernando Rodríguez Doval.
En la pedestre conversación telefónica, el ex secretario de Hacienda, y ahora senador, Cordero Arroyo, le propuso a su amigo y colega legislador “hundir” a Gustavo Madero Muñoz, actual presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, y al coordinador de la bancada panista en San Lázaro, diputado Luis Alberto Villareal, con un léxico pedestre, que sí decimos de barriada, denostaríamos a los de los barrios.
“Ustedes -conminó Cordero a Rodríguez-, tienen la posibilidad de salvar al partido, de hundir a Villarreal y de hundir a Madero. Todos ustedes saben la cantidad de rapillerías que hacen allá dentro”. Más adelante le dice: “Estos cabrones han abusado” y cierra con broche de albañal: “La unidad del partido es entre gente honesta (y no consiste) en dejarle pasar a estos pinches ladrones”.
Lo que vino después es de franca inestabilidad de los actores panistas, pues ninguno aborda el contenido de la conversación ventaneada, todos se dedican a repartir penas ajenas y algunas dan por hecho el presunto soborno a presidentes municipales y gobernadores a cambio de aumentarles su techo presupuestal de que acusaron en su momento al diputado Villarreal.
Vamos con las perlas locuaces blanquiazules: El vicecoordinador de la bancada panista, Jorge Villalobos aseguró que Cordero y su grupo lo único que buscan es influenciar y desestabilizar; el senador ex priista, Javier Lozano Alarcón, defiende a su cuate, al afirmar que el frustrado precandidato a la presidencia, siempre ha estado en contra de las “pillerías”, y como es su costumbre culpa a la prensa al afirmar que este tipo de información “sólo sirve para amarrar navajas”.
Y por último, Juan Ignacio Zavala Gómez del Campo, el ínclito hermanito de la ex primera dama y por ende cuñado de Calderón Hinojosa, como es su costumbre, sin pruebas culpó al ex gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame o al Gobierno federal de estar detrás del espionaje para “apoyar a su candidato, Gustavo Madero Muñoz”.
Mientras todo esto sucede, el dirigente blanquiazul ve los toritos rijosos desde la barrera: haciéndose pedazos con sus pendencias, denostación e insultos en lenguaje procaz y pedestre que abochornaría hasta a los amigos de los barrios, claro, todo eso y más bien valen por un partido, así este partido por el eje.
Periodista y escritor, Secretario de Desarrollo Social de la FELAP, Presidente fundador y vitalicio honorario de la FAPERMEX, ex presidente del Club Primera Plana. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com
