COMENTARIO A TIEMPO

A ESCONDER LA CABEZA

Por Teodoro Rentería Arróyave

En lugar de buscar un circulito de arena en una de nuestras sufridas playas para esconder la cabeza, ahora resulta que el más grande entreguista de la soberanía nacional a Estados Unidos, el ahora afortunadamente para México ex presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa se dice indignado, en propio suelo estadounidense, porque fue expiado durante su fracasada administración por la gran potencia del norte.

No solamente eso, sus adláteres de siempre se rasgan las vestiduras y exigen al gobierno de Enrique Peña Nieto que haga los más severos reclamos vía diplomática, porque según el entreguista, no lo ofendieron a él ofendieron a México, por lo que nos toca como mexicano, nosotros nos deslindamos de tan cínica posición.

Como todos sabemos, la revista alemana Der Spiegel, publicó documentos filtrados por Edward Snowden, ex operario de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, NSA, por su sigla en inglés, con los cuales se prueba que dicho organismo espió desde 2010 el correo electrónico de entonces presidente Calderón Hinojosa, al igual que lo hizo con el teléfono celular de Enrique Peña Nieto cuando fue candidato a la Presidencia en 2012, asunto que por cierto ya quedó zanjado en plática reciente con su homólogo, Barack Obama.

Nunca antes, sobre todo en los tiempos recientes de impresionantes adelantos tecnológicos, un presidente de la República se había atrevido a abrir de par en par las puertas del país a las agencias de espionaje de Estados Unidos, primero para congraciarse con los gringos, obvio por sus afectos y posturas personales y de grupo, y segundo, para según él y sus colaboradores policíacos, lo ayudaran en su guerra personal declarada al crimen organizado.

Guerra fracasada, que después dijo era lucha, contra los malosos que sólo dejo una estela de muerte impresionante, que algunos investigadores elevan a más de 100 mil asesinatos, a los que tenemos que agregar más de 20 mil desaparecidos y decenas de miles de huérfanos, viudas y desplazados.

A esos corifeos de Calderón, como Gabriela Cuevas, actual presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, le pareció insignificante la nota diplomática de nuestra Cancillería enviada a las autoridades del vecino país, por medio de la cual insiste en que se haga una investigación exhaustiva que conduzca al deslinde de las responsabilidades y reiteró su “categórica condena por la violación de la privacidad de las comunicaciones de instituciones y ciudadanos mexicanos”, al agregar que “esta práctica es inaceptable, ilegítima y contraria al derecho mexicano y al derecho internacional”.

Por lo pronto ya hubo una reacción de la embajada de Estados Unidos en México, al asegurar que el gobierno de su país responderá por las vías correspondientes al presunto espionaje al ex presidente Felipe Calderón, y explicó que su país “recaba datos de inteligencia de la misma naturaleza que es reunida por todas las naciones”.

Como ya apuntamos, la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la República, la panista Gabriela Cuevas, demandó al gobierno de Enrique Peña Nieto “mayor contundencia en su reclamo al gobierno de Barack Obama por el espionaje del que han sido objetos cientos de mexicanos, entre ellos el ex presidente Calderón y el propio titular del Ejecutivo”, desde luego cuando se conoció el espionaje contra el candidato Peña Nieto no fue el mismo tono del reclamo, por ello lo mejor que deberían de hacer es esconder la cabeza, si todavía tienen una pizca de vergüenza.

Periodista y escritor, Secretario de Desarrollo Social de la FELAP, Presidente fundador y vitalicio honorario de la FAPERMEX, ex presidente del Club Primera Plana. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com

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