LAICIDAD VIOLADA
Por Teodoro Rentería Arróyave
La práctica de violentar, de violar de hacer burla y sorna de la laicidad, que pusieron de moda los regímenes panistas de pésimo recuerdo y peores resultados, tal parece que está cobrando carta de naturaleza sin que ninguna autoridad haga cumplir y respetar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Tres alcaldes panistas del estado de Nuevo León, la de la mismísima capital, Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes; de Guadalupe, José Rangel, y de Juárez, Rodolfo Ambriz, así como el de Ensenada, Baja California, Enrique Pelayo Torres, todos ellos en forma pública hicieron entrega de sus respectivas comunidades a su cargo, a Jesucristo, seguramente ante su incapacidad para gobernarlas y de ahí que aspiren al apoyo divino.
Ya antes, también el gobernador de Chihuahua, César Horacio Duarte Jáquez había entregado, peor aún, la ciudad capital y la propia entidad federativa al Sagrado Corazón de Jesús.
Los primeros cuatro alcaldes pertenecen a una secta religiosa llamada Alianza de Pastores, que se ha introducido en la política militante en varias localidades del país. Por su parte, el gobernador chihuahuense hizo profesión de fe católica ante funcionarios, sociedad civil, autoridades militares y sobre todo ante los obispos de su estado.
Para ellos es letra muerta lo que dispone la Constitución y las luchas que ha dado el pueblo de México para hacer mandato de ley la separación de las iglesias y el estado, desde aquella épica lucha que diera en el siglo XIX el gran patricio Benito Juárez García, Benemérito de las Américas.
Solamente dos voces reclamaron la actitud religiosa y violatoria de las leyes del gobernador Duarte: el senador panista y por cierto también chihuahuense, Javier Corral y el priísta de prosapia, Rodolfo Echeverría, quienes además escribieron sendos artículos al respecto, sin embargo no han dicho nada de los alcaldes panistas.
Katia dé Artigues, en su sabrosa columna Campos Elíseos titulado “El paseo de la política” y publicado este miércoles 12 en el diario El Universal, anuncia que esta cofradía evangélica llamada Alianza de Pastores ha crecido exponencialmente en los últimos años de 1.8 a 7.3 por ciento de la población y agrega que hay un pastor por cada 250 feligreses, cifra que sorprende, si tomamos en cuenta que por cada 10 mil católicos apenas si tienen un sacerdote.
Es necesario exponer ante la opinión pública que no nos vaya a suceder lo que ocurrió con aquel malhadado Instituto Lingüístico de Verano, el cual se introdujo en México, sobre todo en el sureste del país, gracias a las artimañas de un senador priista, Hugo B. Margáin, no obstante que la autoridad en un principio habían prohibido su estancia en el país. El daño que causó es enorme y aun se reciente, puesto que de ahí surgen los problemas interreligiosos en las comunidades indígenas que ha costado toda clase de sufrimientos, inclusive pérdida de vidas.
La autoridad debe entrar en acción de inmediato, nadie tiene derecho a violentar, a violar, a hacer sorna de la laicidad. Los funcionarios juraron “cumplir y hacer cumplir la constitución política y las leyes que de ella emanen”, lo menos es esperar que cumplan su palabra.
Periodista y escritor. Secretario de Desarrollo Social de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com y felapvicemex@hotmail.com
