DESCANSÓ EL MUNDO
Por Teodoro Rentería Arróyave
La mejor noticia de principio del 2013, probablemente por aquello de que “año de nones es año de dones”, es la aprobación de la Ley que evita el llamado “precipicio fiscal” de Estados Unidos, el que de haberse dado hubiera provocado graves desajustes no solo en la economía de la gran potencia sino en todas las naciones por las lógicas repercusiones de influencia.
No cabe duda que la reelección de septiembre del presidente Barack Obama, lo colocó en un liderazgo superior para tomar decisiones liberales sin las restricciones a que se enfrenta un mandatario que busca otro periodo presidencial, ya que la propia Constitución de ese país prohíbe un tercer mandato.
El bache fiscal, de haberse provocado, hubiera sumido al país del norte en una de sus peores crisis económicas y como consecuencia se hubiera extendido a todo el globo terráqueo, pegándoles de inmediato a sus vecinos más próximos como es México. Ese efecto domino, hay que decirlo claramente, se debe a la interdependencia aunque en nuestro caso se debe a la dependencia que propiciaron las últimas administraciones neoliberales que padecimos, en forma muy aguda la de la docena trágica panista.
Desde luego que el regocijo recorrió a todo el planeta, descansó el mundo. Aquí en nuestro país el presidente, Enrique Peña Nieto, también dio a conocer su agrado pero al mismo tiempo, pisando firme, en la certeza de que México, no por la decisión estadounidense, puede dormirse en sus laureles.
Por el contrario, Peña Nieto hizo compromiso no solo de aprovechara la situación favorable de la decisión estadounidense sino, de acuerdo a su programa planteado, propiciar las reformas estructurales urgentes, como son entre otras, la económica, la fiscal y la energética.
Resaltemos el punto sustantivo de la reforma fiscal estadounidense que es muy simple de entender, aumento de impuestos a los que ganan más, es decir, a los que obtiene ganancias mayores a 400 mil dólares anuales y a 450 mil para parejas, que en esa nación no son pocos, en consecuencia cero aumento de impuestos a la sufrida clase media y desde luego a los que menos ingresos tiene, además extiende el apoyo a los desempleados.
México debe de entrar de lleno a esa misma política de que pague el que más tiene, para ello lo primero que debe de hacerse es acabar con la protección fiscal que beneficia, en efecto, a los más ricos, a los que obtiene mayores riquezas, a los consentidos de siempre y que va a contrapelo de las grandes mayorías.
El mandatario mexicano, en consecuencia, debe atender invitaciones como la de la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, Alicia Bárcena, cuando asegura que “el desafío más fuerte que tiene México es el fiscal. Es un gran tema porque México necesita una reforma fiscal, necesita avanzar en materia de mayor tributación y una menor elusión y evasión fiscal”.
La aprobación del Congreso de Estados Unidos de su reforma fiscal, colocó al presidente Barack Obama en un liderazgo de privilegio, a tal grado que se permite nombrar a figuras del Partido Republicano, como Chuck Hagel en puestos tan especialmente delicados como la titularidad de la Secretaria de la Defensa y ya anuncia que sacará adelante leyes tan emblemáticas como la migratoria.
En México no hay reelección posible del presidente de la Republica, Enrique Peña Nieto tiene todo a favor para que en una actitud de valentía y de liberalismo, lleve a cabo las reformas que acaben con absurdas canonjías y propicien el desarrollo pleno e integral del país.
Periodista y escritor. Secretario de Desarrollo Social de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com y felapvicemex@hotmail.com
