FORTALECIMIENTO
Por Teodoro Rentería Arróyave
Son hartos coincidentes los comentarios y análisis en el sentido de que Felipe Calderón Hinojosa, para legitimarse como presidente de la República después de aquella jornada comicial controvertida que le otorgó el triunfo por una diferencia de 250 mil votos en un universo de 60 millones de electores, emprendió su personal guerra contra el crimen organizado.
Aparte de que esa lucha o guerra contra el narcotráfico, desde el inicio hasta el final del sexenio, fue un fracaso total y además, con un saldo sangriento, según cifras conocidas de 70 mil muertos, 9 mil cadáveres no identificados, decenas de miles de secuestros, extorciones y otros delitos, insistimos, lo que no se ha dicho y ahora lo precisamos con toda la implicación que representa, Calderón Hinojosa nunca logró legitimarse y por tanto también fue un fracaso toda su administración.
La principal causa de ese fracaso, aparte de la descoordinada mencionada guerra, fue la constante de los 6 años: la vergonzosa y vergonzante impunidad.
Al dar a conocer, no la nueva estrategia, sino la estrategia contra el crimen organizado que todos los mexicanos estábamos esperando, el presidente Enrique Peña Nieto al instalar en Chihuahua capital, el mando de la primera región para enfrentar el flagelo, que le dio el carácter de “sede operativa antiviolencia”, anunció el fortalecimiento de la Procuraduría General de la Republica de acuerdo a dos principales líneas de acción: mayor inversión y nueva estructura.
“Tenemos que fortalecer institucionalmente la actuación de la Procuraduría. Lo haremos con más inversión pública y con una nueva estructura, para lograr una mayor eficacia en su actuación y asegurarnos de que quienes sean detenidos por las fuerzas públicas, por la presumible acción de un delito, no evadan la justicia”, afirmó el mandatario.
Antes, el propio procurador general de la República, insistió en el diagnóstico de la dependencia que le heredaron, prácticamente, en los puros huesos.
En los últimos años, dijo Jesús Murillo Karam, se llevaron a cabo 4 mil arraigos solicitados por la PGR a jueces federales, solo en poco más de 120 casos se actuó penalmente, “lo que implica que hubo más de 3 mil 800 mexicanos que fueron arraigados injustamente, a lo mejor sí, a lo mejor no, tal vez la misma incapacidad de la propia Procuraduría hizo que algunos culpables se fueran”.
Sobre la lucha contra el narcotráfico del calderonismo, volvió a precisar el abogado de la Nación, que produjo la fragmentación de los cárteles de la drogas y ello provocó el surgimiento de nuevos grupos, actualmente hay entre 60 y 80 operando en el territorio nacional y preciso, el error fue que la investigación se enfocó sobre cabezas, es decir, no se les hizo nada a las bandas, o a los grupos delictivos, y eso género que los segundos o terceros, generalmente los más violentos, los más capaces de matar, se empezaran a apoderar o a generar sus propios grupos.
Conclusión: Felipe Calderón Hinojosa fracasó en todo, en su supuesta guerra contra el crimen organizado, pero el más rotundo, es que jamás pudo legitimarse. La historia así lo registrará.
Periodista y escritor. Secretario de Desarrollo Social de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com y felapvicemex@hotmail.com
