COMENTARIO A TIEMPO

CUMPLIR CON LAS INCONFORMIDADES

Por Teodoro Rentería Arróyave

Los más de 15 millones de votos, un poco más de los que obtuvo en el 2006, no le alcanzaron al dos veces candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, para que se hiciera realidad su sueño dorado de llegar a la Presidencia de la República.

La confrontación por los resultados comiciales que le dan el triunfo al candidato de la Coalición Compromiso por México, el priista Enrique Peña Nieto, eran de esperarse, pues de acuerdo a la personalidad del político tabasqueño y del movimiento que ha conformado, ese es el perfil de la lucha en el cual cuando se gana, se aplaude y cuando se pierde, se repulsa el resultado.

Así las cosas, Andrés Manuel López Obrador lo único que hace es cumplir con las inconformidades de sus seguidores que ha propiciado acorde a su propia personalidad.

No obstante que firmó el Compromiso de Civilidad al que convocó el Instituto Federal Electoral, desde siempre afirmó que no confiaba en el proceso, no creía en las autoridades y que no iba a renunciar a su derecho de manifestarse si los resultados le eran adversos ya que estaba seguro de su triunfo, por era obvio que iba a impugnar la elección.

Es mas, en el discurso ante los jóvenes y numerosos grupos sociales que asistieron al mitin en la Plaza de las Tres Culturas, sin necesidad alguna, se refirió a esa parte de su movimiento que exige el recurso de las armas, para insistir en su supuesto nuevo perfil de que él era un pacifista y ese no era el camino.

Tiene todo el derecho López Obrador a recurrir a todas las instancias legales que considere convenientes, sin embargo no se vale que reitere que su movimiento es de paz y esté permitiendo las manifestaciones callejeras que están subiendo de tono y que a pesar de que se anuncian estudiantiles con el sello #YoSoy132, la verdad es que, en su inmensa mayoría, marchan jóvenes de diferentes sectores sociales lópezobradoristas.

Nosotros, como lo afirmamos en nuestra columna de la víspera, confiamos en que Andrés Manuel asimile la derrota y acepte los resultados, puesto que no es congruente que aplauda los triunfos estupendos de la izquierda, por cierto muy apretados en Morelos con Graco Ramírez Abreu y en Tabasco con Arturo Núñez Jiménez, ambos personajes muy distinguidos del perredismo nacional, y no acepte el resultado de las elecciones presidenciales, cuando hay más de tres millones de votos de diferencia.

Confiamos que la civilidad se impondrá, pues ya la mayoría de los articulistas de la izquierda, en forma implícita, aceptan el resultado adverso, unos dicen que se falló en el candidato y que debió de haber sido Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de Gobierno del Distrito Federal, otros, ya de plano, exigen al futuro Presidente de México, el priista Enrique Peña Nieto, gobierne en forma democrática y que cumpla con los objetivos sociales fundamentales e históricos de la izquierda, con los cuales comulgamos plenamente.

Mientras las aguas regresan a su cause, es muy importante que se canalicen correctamente las marchas callejeras, repetimos, minoritariamente estudiantiles, para evitar que se desborden, cualquier intento por vulnerar la paz pública, seria de consecuencias desastrosas. Toda inconformidad debe ser pacifica y canalizarse dentro de los causes legales. Claro, antes, López Obrador tendrá que cumplir con las inconformidades que ha propiciado.

Periodista y escritor. Vicepresidente de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com y felapvicemex@hotmail.com

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