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Alfonso Carbonell Chávez

Guerrero… un mes después

Hasta la noche del pasado 26 de septiembre el estado de Guerrero parecía ser el mismo desde la asunción de Ángel Aguirre Rivero como gobernador de la entidad, es decir; un secuestro por aquí, un asesinato aislado por allá y entre tanto la clase política local continuaba su inercia en los asuntos normales de administrar los recursos por un lado y por el otro, como suele ser, llenándose los bolsillos con el dinero que es del pueblo. Pero esa infausta noche del 26 y a partir de ahí, ya nada sería igual para Guerrero ni para el resto del país. La más cruel de las tragedias ocurridas en esa entidad solo quizás superada por la devastación que fenómenos meteorológicos como el huracán “Manuel” ocurrido en septiembre de 2013 causó, provocando la muerte de decenas de personas motivo de aludes e inundaciones. Sí, me refiero a la muerte de seis personas y la desaparición, ahora se sabe forzada, de 43 estudiantes de la normal rural “Rafael Isidro Burgos” de Ayotzinapa de esa entidad sureña.

Así pues, a un mes y dos días de aquella inenarrable -en su acepción de inefable- noche que ahora tiene consternada y de pie a la sociedad nacional en la exigencia primera de hallar a los 43 normalistas con vida, Guerrero, insisto y el país, ya no es ni somos el mismo. Y no pueden ni podemos ser los mismos, porque ya los mexicanos no podemos seguir transitando por la ruta de la violencia; más aún, en el silente actuar de las autoridades ante hechos que, como éste, nos desvelan ante el mundo como una sociedad de barbarie. Sí tal y como calificara el propio presidente Enrique Peña Nieto al referirse a estos trágicos hechos de Iguala, municipio de Guerrero. Nuevamente a través de estos inaceptables hechos de sangre y desapariciones forzadas, el elemento impunidad sigue siendo la marca registrada de la delincuencia organizada; sí organizada desde el poder público establecido que en este caso todo apunta al ex presidente municipal de dicha localidad de nombre José Luis Abarca como autor intelectual de ordenar el acallamiento a fuego de metralla y posterior secuestro para después y por orden ahora se sabe de su cónyuge María de loa Ángeles Pineda, entregaran al grupo delincuencial “Guerreros Unidos” para su desaparición y posterior ejecución, ejecución hasta hoy no confirmada pero que todo apunta y voces se escuchan, finalmente se llevaron a cabo. De las fosas oficialmente encontradas que suman nueve y cerca de 30 cadáveres, esperarán se conozcan los dictámenes que emitan los especialistas argentinos que por petición de los padres de las posibles víctimas y hoy desaparecidos, solicitaran.

Guerrero… un mes después (II)

Sin pretender realizar una cronología de los hechos de Iguala ocurridos el 26 y 27 de septiembre, sí me permitiré tratar de hacer un abigarrado relato de los hechos principales que nos lleven, por una parte, a refrescar la memoria y por otra, a que veamos en perspectiva la actuación de los diferentes actores que han salido a la palestra en torno a este fatídico suceso. El 26 de septiembre estudiantes de la normal de Ayotzinapa se encontraban realizando “boteo” en la ciudad de Iguala cabecera del municipio para, se ha narrado, hacerse de recursos para su participación en la marcha del 2 de octubre en la ciudad de México. Ese mismo día la presidenta del DIF municipal María de los Ángeles Pineda, presentaba su informe de actividades ante una audiencia calculada de cuatro mil personas que más bien era un destape político ante sus pretensiones de suceder en el cargo a su esposo Abarca. Los jóvenes se dirigieron a la central de camiones de la localidad para tomar unidades de transporte y trasladarse a su lugar de asiento, Ayotzinapa. Ha trascendido en los últimos días gracias a la detención del líder del grupo de “guerreros unidos” que quien fue la principal autora intelectual de los hechos de Iguala fue precisamente la señora Ángeles, quien estimando que los jóvenes tratarían de bloquear su evento dio la orden. O al menos le pidió a su esposo el presidente la diera.

En el correr de las horas del sábado 27, los hechos de Iguala recorrían las redacciones de los medios nacionales en los que se hacía mención a la muerte de tres estudiantes de la normal rural así como 19 heridos; pero igual de la muerte de otras tres personas entre ellos un joven de 15 años integrante de un equipo de futbol de tercera división, así como del chofer que trasladaba al equipo en un autobús (que fue confundido con los de los estudiantes) y de una señora que viajaba en un taxi. Más tarde de ese mismo día 27, se especulaba sobre la desaparición de media docena de jóvenes normalistas.

La intervención en estos hechos criminales en Iguala, Guerrero de la policía de esa localidad, quedo evidenciada tanto por las indagatorias iniciales que realizaba la Fiscalía de Justicia de Guerrero, sobre todo ante la presión de los propios normalistas como de los padres de familia de los desaparecidos. Pero sobre todo a raíz de hacer públicas las versiones de estudiantes sobrevivientes de esa noche. Así entre descubrimientos de fosas y encubrimientos de culpables; bueno tan es así que se dio a la fuga el alcalde y su esposa junto con su jefe de la policía, autores intelectuales de “la noche de Iguala”. Perdón parafraseando a la infausta “matanza de Tlatelolco”. Al fin estudiantes.

Guerrero… un mes después (III)

Y tan no es el mismo Guerrero, que este pasado fin de semana se dio la dimisión de Ángel Aguirre Rivero como gobernador, forzado es de suponer, por las voces que en Guerrero pero igual en otros foros como el legislativo federal y dirigencias partidistas, que Aguirre debería irse para allanar el terreno de las investigaciones ya que de menos se le culpaba de los hechos por omisión. Pero sin duda la decisión de Aguirre Rivero fue por la presión social que las múltiples marchas encabezadas por los propios estudiantes y los padres de los desaparecidos ejercieron en él. Amén claro que en las manifestaciones registradas en la entidad sobre todo en Chilpancingo capital del estado, Acapulco y en Iguala con actos de violencia y vandálicos como la quema de edificios públicos, insisto, fueron la causa principal de su decisión. Decisión que de acuerdo a la óptica del senador Miguel Barbosa del PRD, si no resuelve la situación que priva en guerrero ni mucho menos la desaparición de los 43 normalistas, sí abona a la distención social en la entidad. Pero decía ya, que la participación e incluso involucramiento de otros actores en el desenlace de los eventos registrados en Iguala, ya han alcanzado a la clase política sobre todo del PRD ya que tanto Aguirre Rivero como José Luis Abarca fueron sus candidatos y al menos del segundo, según versiones que se han dado a conocer y documentadas gráfica (fotos y videos) como documentalmente (acusaciones de René Bejarano ante la PGR y Fiscalía de Guerrero) se sabía de las presuntas actividades ilícitas y criminales del torvo sujeto. Ahora el escándalo también sitúa al ex abanderado del PRD a la presidencia de la república Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo a versiones del periódico Reforma, de haber tenido conocimiento de las presunciones que pesaban sobre de Abarca tras lo que hizo caso omiso, de menos. En fin.

Ya de salida

Ahora y ya lo decía en mis comentarios ayer en radio, quien se sacó la rifa del tigre fue el hoy exsecretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero, el Doctor (no en medicina) Rogelio Ortega Martínez, quien por 39 votos a favor y 6 en contra este pasado domingo fue electo por el Congreso local como gobernador interino de Guerrero. Un año exacto le corresponderá conducir los destinos de un incierto futuro para Guerrero, porque no es solo encontrar (vivos o muertos) a los 43 normalistas que desde hace un mes y contando desaparecieron de la faz de la tierra. Así pareciera. Sino encontrar los mecanismos para recomponer el tejido social en toda la entidad la que históricamente desde su fundación un 27 de octubre de 1849, al igual que desde la fundación de nuestra Nación, los agravios, traiciones y desgobiernos los han mantenido en la pobreza, la confrontación y el hartazgo. Para no ir muy atrás en la historia de Guerrero y lo dejo para la reflexión no solo de los guerrerenses sino para todo el país, habrá que situarnos en los años sesentas cuando y precisamente en las montañas de Guerrero, un par de maestros normalistas de esa entidad surgieron en la escena nacional para demandar al gobierno estatal y federal ¡justicia y libertad! Me refiero a Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, que al igual que los 43 hoy desaparecidos eran normalistas… y sí en efecto maestros egresados de la Normal Rural de Ayotzinapa. La historia así pudiera repetirse. Por eso ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!…// ¡Me queda claro!

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