Alfonso Carbonell Chávez
La vida inútil de Pito Pérez
Hace años ha, en el primer año de la preparatoria quizá, tuve en mis manos y frente a mis ojos la insigne novela narrativa escrita magistralmente por José Rubén Romero* (1890-1952) nacido en Michoacán y fallecido en la ciudad de México. Esta obra costumbrista que narra las vivencias y peripecias de un hombre de poca fortuna empezando que desde muy pequeño, su madre le quito el pecho para amamantar a un niño que había quedado huérfano. Así desde ese mismo instante, Pito Pérez, cuyo nombre en verdad era Jesús Pérez Gaona, su destino quedaría echado. El creció flaco y desnutrido en tanto el huérfano…saludable y vivas. La cuestión es y viene a cuento, porque este Pito Pérez de Romero editado en 1938, narra con crudeza los desvaríos de este singular personaje pero al mismo tiempo, poseía una gran filosofía de vida en momentos aciagos del país aún lejos de recuperarse de una cruenta batalla que significó la revolución mexicana con, al menos, ¡un millón de muertos! Así Pito arrostrando una serie de desencuentros amoroso y su apego a libar cualquier cosa que lo mantuviera en su eterna borrachera con solo respiros para cambiar de sede laboral al tiempo de emprender una nueva derrota sentimental, cuenta a un desconocido sus cuitas y desventuras. Así comienza todo desde el campanario mismo de Santa Clara del Cobre, de su entidad natal Michoacán.
La vida inútil… (II)
Pero a qué viene todo este entuerto, se preguntarán con razón, pues resulta que pasados (si tomamos en consideración el año en que fue escrita la historia) la friolera de 75 años y creerá, hoy esas mismas reflexiones de vida en torno a la felicidad, el amor, la amistad, la traición, la desventura, la intolerancia y el autoritarismo, siguen tan vivas, que siguen marcando a la sociedad mexicana. A sus gobiernos. Qué razón tiene Pito Pérez (mote que le endilgaron siendo niño ya que talló un pequeño pito de carrizo y se la pasaba pite y pite canciones hasta hartar al vecindario) cuando cuenta y cito textual:
– ¿Otra vez a peregrinar, Pito Pérez?
– ¡Qué quiere usted que haga!
Soy un pitoinquieto que no encontrará jamás acomodo (…) Pero acabo de dar fin a una larga y azarosa borrachera, y mis parientes quieren descansar de mi persona, lo mismo que todo el pueblo (…) El Presidente Municipal me trata como el peor de los criminales. ¿Por qué cree usted que me dobló la condena que acabo de cumplir? Pues porque le hice una inocente reflexión, a la hora de la consigna. El dijo su sentencia salomónica: para Pito Pérez, por escandaloso y borracho diez pesos de multa, o treinta días de prisión, a lo que yo contesté con toda urbanidad: pero, señor Presidente, ¿qué va usted a hacer con el Pito dentro tantos días? El señor Presidente me disparó toda la artillería de su autoridad condenándome a limpiar el retrete de los presos durante tres noches consecutivas. ¿No ha observado usted que la profesión de déspota es más fácil que la de médico o abogado? (Sin palabras) Me queda claro.
La vida inútil… (III)
A propósito y casi podría apostar, cuántas veces no se ha preguntado el por qué hay tantos inútiles al frente de altas responsabilidades de gobierno. Verdaderos inútiles que ya quisieran tener la congruencia, sentimientos y amor a su tierra como la que prodiga Pito a su natal Michoacán y sus pueblos como la ya citada Santa Clara del Cobre, Pátzcuaro, Morelia, Uruapan o Zamora, solo por citar algunos en donde Pito Pérez describe al contar sus historias. Por ello Pito Pérez hace esta reflexión poco antes de partir de Santa Clara, como ya se narró líneas atrás, que dan fe de que este hombre singular que de hecho existió en la vida real, da ejemplo de amor, insisto, un gran amor a su tierra, su gente, su historia y su cultura. Para muestra un botón:
– ¿Qué hace usted en la torre, Pito Pérez?
– Vine a pescar recuerdos con el cebo del paisaje.
– Pues yo vengo a forjar imágenes en la fragua del crepúsculo.
– ¿Le hago a usted mala sombra?
– Hombre, no. ¿Y yo a usted?
– Tampoco.
Subimos a la torre con fines diversos, y cada quién, por su lado, conseguirá su intento: usted, el poeta, apartarse de la tierra el tiempo necesario para cazar los consonantes –catorce avecillas temblorosas- de un soneto. Yo, acercarme más a mi pueblo, para recogerlo con mis ojos antes de dejarlo, quizá para siempre; para llevarme en la memoria todos sus rincones; sus calles, sus huertas, sus cerros. ¡Acaso nunca vuelva a mirarlos!
Ya de salida
A modo de reflexión; algunos otros inútiles también se subieron a la “Torre”, si a la torre de la ignominia y la corrupción. También se subieron a la torre, pero no para recoger como Pito Pérez con los ojos, sus calles, sus huertos, sus cerros. Sino sus esperanzas y sus sueños. Ah y claro, también al irse llevarse su paga…// Pero insisto, a cuantos más inútiles tendremos que seguir aguantandoque vengan a engañarnos, a ultrajarnos… a robarnos. Infundámonos del espíritu de Pito Pérez, cuya vida e historia, sin dudar, nos deja un gran legado, insisto; de congruencia y amor ¡de su filosofía de la vida!…// ¡Me queda claro!
P.D.- En el testamento de Pito Pérez expresa su desesperanza “…Lego a la humanidad todo el caudal de mi amargura… ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad! ¡Qué farsa más ridícula! A la libertad la asesinan todos los que ejercen algún mando; la igualdad la destruyen con el dinero, y la fraternidad muere a manos de nuestro despiadado egoísmo…”.
*José Rubén Romero:(Cotija de la Paz, 1890 – Ciudad de México, 1952) Escritor y político mexicano que inscribió una parte de su obra en la línea costumbrista y la otra en la llamada Novela de la Revolución. Durante su juventud participó en el movimiento revolucionario. Más tarde fue comerciante, desempeñó cargos oficiales y trabajó en el servicio exterior mexicano. Fue cónsul general en Barcelona, ministro plenipotenciario en Brasil y embajador de México en Cuba.Su primer libro, Apuntes de un lugareño (1932), contiene recuerdos de infancia y juventud. Su debut en la novela fue Mi caballo, mi perro y mi rifle (1936), que muestra su desencanto por los resultados del conflicto armado. Su libro más famoso es La vida inútil de Pito Pérez (1938), obra inspirada en la picaresca española que mezcla humor y melodrama. EnRosenda (1946), su estilo sencillo y directo se llena de poesía para recrear el ambiente provinciano de su tierra natal.
