Alfonso Carbonell Chávez
Los tres mosqueteros (ni 20 años después)
Esta obra de Alexandre Dumas escritor y novelista francés (1802-1870); “Los tres mosqueteros” (1844) y “Veinte años después” (1845) y no es que Alexandre (padre) la haya escrito 20 años después de los Mosqueteros, digo como algunos pudieran imaginar (je), ambas obras han servido como referencia para expresar, en sentido coloquial en México, que los años han pasado y que uno ya no es el mismo y se escucha así el diálogo: ¡Qué pasó cómo estás amigo! Pues aquí, aunque ya vez no es lo mismo “los tres mosqueteros ¡que veinte años después!”. Bueno no crea que me voy a recetar la sinopsis de ambas obras ¡no! Aunque sí les recomendaría leerlas. Sino las refiero a modo de disculpas ya que por razones de salud (ando con ojos de cielo; unocon nubes y el otro relampagueandoje) la semana pasada no escribí. Bueno redacté porque dice mi compa René Delios que sólo él y García Márquez escriben.
Los tres mosqueteros… (II)
Pero ya que escogí este título, no sé por qué lo sucedido en esta historia que transcurre en Francia en tiempos del rey Luis XIII y la reina Ana de Austria, muchos pasajes y personajes por los que discurre la historia de los tres mosqueteros y veinte años después en los que la intriga palaciega, la traición ¡el espionaje!,tan de moda hoy, parecen reflejar historias vivas de los tiempos aciagos que corren. Así los D’Artagnan, Athos, Porthos y Aramis, mosqueteros del rey, bien podrían encontrar paragón con algunos tres, no más, mosqueteros del gobernador Manuel II (El I sería su abuelo el doctor Manuel Velasco Suárez).Y déjeme sustente o mejor dicho, base mi apreciación partiendo del hipotético análisis que ayer mismo el periodista Víctor Carrillo pública en su leída columna; la tinta más fresca, en internet.
Los tres mosqueteros de Manuel Velasco Coello, coincidirán, podrían ser; Eduardo Ramírez Aguilar, secretario de Gobierno (Athos), Eduardo Zenteno Zúñiga, delegado de Sedesol federal (Porthos) y “El amigo” Migue, secretario de Desarrollo Social (Aramis). Ah y por supuesto D’Artagnan, representado por el joven diputado local y actual presidente de la Junta de Coordinación Política y ¡párele de contar! Todos, por supuesto, miembros del gobernante Partido Verde Ecologista de Chiapas. Pero volviendo al compa Caloca, decía, ayer mismo anunciaba una supuesta deslealtad de Porthos, perdón de Lalo Zenteno, para con su (rey) gobernador. Lo que me llevaría a considerar ejemplificaría una vieja canción infantil que mi señor padre Don Alfonso Carbonell Javier, me cantaba con su guitarra, va; “yo tenía diez perrillos, yo tenía diez perrillos, uno se murió en la nieve no me quedan más que nueve, nueve, nueve… de los cuatro que yo tenía, de los cuatro que me quedaban, uno se lo llevó Andrés no me quedan más que tres, tres, tres”, y así hasta el… me quedé sin nada, nada, nada.
Y comento lo anterior con respeto por la analogía, porque de ser cierto lo que el periodista-lek dice¡vaya pues!, las intrigas palaciegas de los espías del Cardenal Richelieu (MiladyWinter y Conde de Rochefort) han empezado a causar sus efectos. ¡Ha que mi Planchet!
Los tres mosqueteros… (III)
Veinte años después y después que hace veinte años los leales mosqueteros lograron salvar la honra del reino, se ven en la necesidad ante una nueva conflagración al verse Francia de nueva cuenta amenazada, D’Artagnan decide buscar a sus antiguos amigos y aliados quienes habrían hecho el juramento aquel que expresa el vínculo más preclaro de unidad; “uno para todos, todos para uno” (como que me recuerda a otro mosquetón que los parafraseaba con “uno con todos” y que la vox populi truco a “uno contra todos” o algo así) y que fallidamente no logra unirlos. Athos y Aramis no acuden o no se suman al llamado y solo Porthos se une a la causa de D’Artagnan. Y así sucede siempre, que quienes en un tiempo fueron aliados y juraron solidaridad como lo expresa la célebre frase de los mosqueteros, con el paso del tiempo como es el caso ¡veinte años! (y no menos de uno ¡no me jodan!), bueno uno no solo cambia de amigos y lealtades; sino de religión, ideología, partido político y, por supuesto, de rey. Me queda claro.
Ya de salida
Pero ¡vamos no se me achicopalen! Tiempo hay (aunque no veinte años sino solo un sexenio y apenas vamos en el primer año) para que los mosqueteros vuelvan a reconsiderar el pacto de “uno para todos, todos para uno” (y no es el juego de la pirinola de; todos ponen, toma uno, toma todo y ¡tomen todos! No). Así pues, estimo prudente como necesario para la buena marcha del reino chiapaneco, revisar la mesa de los mosqueteros del rey al tiempo de detectar, insisto a tiempo se está, de detectar al cardenal Richelieu del gobierno y sus agentes Milady Winter y el Conde de Rochefort. Ah y por supuesto del lacayo del Planchet. Me queda claro…// Cierto es y lo digo en primera persona; “no es lo mismo los tres mosqueteros, que veinte años después”…// Ah y gracias a todos quienes se ocuparon y otros más se preocuparon por mi estado de salud. ¡Hasta donde tope!…// Un abrazo y mi gratitud amigo Dr. Armando Balcázar. ¡Gracias Isabel!
