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Alfonso Carbonell Chávez

A modo de reflexión

El ejercicio periodístico, aquí y en China (¡verdad Alex!) deben o deberían, responder a los mismos propósitos. Los mismos postulados. Se entiende. Sin embargo y he aquí el quid del asunto, no acabamos de entender a cabalidad, y ello sin en el más mínimo desdoro del oficio aunque sí y ahí la reflexión, de que la tarea del periodista no debe ser sexenal ¡mucho menos!, debe ser un ariete sin rumbo que derriba muros para asaltar, como a la mítica Troya con caballo engañoso, para buscar incendiarla. No. Es o debería ser, la expresión más completa, más acabada para acabar, precisamente, con esos mismos monstruos que se dice combatir como los son el autoritarismo, el nepotismo, la represión, la corrupción… la cárcel de la palabra.

Estamos en el año del Doctor Belisario Domínguez, considerado como el héroe civil del Siglo XXI sin qué – a pesar de muchos más sin duda ilustres de México- hasta hoy día rebasen su gesta. Y sí por si fuera poco (y lo digo fuerte para que se escuche lejos) chiapaneco. Comiteco para mayor referencia. Así quienes abrazamos por una circunstancia u otra este noble oficio de informar y formar opinión creo, es más estoy convencido, deberíamos ser los primeros en entender, asimilar ¡ser congruentes!, y serle fiel a su legado. No sé, la verdad, si en efecto como hay voces que refieren que el Senador Domínguez Palencia no dijo la conocida expresión “Libres por la Palabra Libre” y bajo la cual los periodistas nos hemos cobijado, insisto no lo sé de cierto, pero lo que sí sé y es innegable que al amparo del Prócer de la Patria ayer, hoy y lo seguirá siendo hasta el fin de los tiempos, una fuerza moral y vital para el ejercicio intemporal de la palabra. De la ¡Libertad de Expresión! ¡Me queda claro!

A modo de reflexión… (II)

Estamos a días, cuatro contando el de hoy, de celebrar un año más del así conocido –y aceptado- Día de la Libertad de Expresión. Siete de Junio -tampoco- se olvida. Y por supuesto que no debe olvidarse independientemente que haya muchos que denosten el día, sus móviles y sus orígenes. Lo importante en realidad estimo, es darle cause y banderas y que no sea ¡nunca más!, un signo de renunciación a lo más preciado del ser humano y sus derechos inalienables; la libre expresión y manifestación de las ideas consagrados en nuestra Carta Magna. Nos quede claro.

Ya de salida

No nos equivoquemos, quienes nos dedicamos a este noble oficio del periodismo, y me refiero a todos y cito; empresarios de los medios, reporteros, fotógrafos, los del taller (se recuerdan; los prensistas, linotipistas je), capturistas, jefes de redacción, conductores, camarógrafos, bueno todo el personal contable y administrativo. ¡Es más!, nuestros compañeros voceadores y expendedores de periódicos ¡todos y de toda la entidad chiapaneca! nos quede claro, formamos la “Gran Familia Periodística”. Así es qué, es tiempo de repensar el qué, el por qué y a dónde vamos. Este 7 de junio, los invito a reflexionar el papel de los medios y nuestra relación con el poder establecido. Con respeto pero con igual determinación. No es pleito (diría el René Delio), simplemente es poner a tiempo “comunicativo” el reloj de Chiapas. Poco más de cinco millones de chiapanecos y chiapanecas nos lo agradecerán. Me queda claro. Salu2.

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