Alfonso Carbonell Chávez
Pacto por México: terapia intensiva
Con todo el escándalo político-mediático-electoral detonado a raíz del caso “Veracruz”, el cual evidencia en poco más de trece horas de videograbación una muy bien estructurada operación político-electoral instrumentada por el PRI de esa entidad en, así se entiende, contubernio con funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno para la utilización de los padrones de los diferentes programas sociales que opera la Sedesol (Secretaría de Desarrollo Social) federal; bueno y después del amague que tanto el PAN de Gustavo Madero y el PRD de Jesús Zambrano, ambos firmantes (junto al PRI de César Camacho y el gobierno federal de Enrique Peña) del Pacto por México hicieron de salirse. Pues ayer y tras los compromisos anunciados por el propio Presidente Enrique Peña Nieto de blindar por un lado los programas de gobierno y por otro llegar hasta sus últimas consecuencias cuando se compruebe la comisión de estos ilícitos, ayer mismo decía con bombo y platillos, se (con)firmó un “adéndum” (adición o añadido) sobre lo inicialmente pactado lo que viene a inyectarle nuevo aire (casi de terapia intensiva) al multicitado y habrá que reconocerlo así, trascendente Pacto nunca antes firmado en la historia moderna del país. Me queda claro.
Aquí entonces un breve resumen de lo añadido;
Los integrantes del Pacto por México reafirmamos nuestra convicción de que en democracia no existe dilema entre solo disentir y solo coincidir. Un mismo actor político puede legítimamente cooperar, acordar, confrontar, competir y denunciar de manera simultánea. En ese sentido, nos hemos comprometido a la creación y preservación de un espacio que permite lograr acuerdos a favor del país y al mismo tiempo exponer, cada quien, con firmeza sus diferencias.
Hoy es indispensable preservar este entorno político de confianza, con base en cuatro principios:
1.- Sobreponer el interés del país y el de los mexicanos a cualquier interés partidario o individual; 2.- Cumplir con la palabra empeñada; 3.- Profundizar la transparencia; y 4.- Actuar bajo estricto apego a la Constitución y a las leyes de que ella emanan.
¿De vuelta al centralismo?
En medio de todo este ‘Affaire’, una de las urgencias planteadas por los partidos opositores firmantes del Pacto es decir PAN y PRD, han urgido a que uno de los temas de la agenda original en lo pactado referido a la reforma Política (el punto 92 los casi cien firmados) sé agende lo más pronto posible, sobre todo se entiende, lo que tiene que ver con las leyes electorales vigentes y sus instituciones que la operan desde el estado mexicano. Entre otras propuestas o voces que se han empezado a escuchar está, así como lo lee, la desaparición de los 32 institutos locales del país (incluido el del d.f.) porque, argumentan, amén de los costosos que salen para el país, muchos de ellos son extensiones del gabinete del gobernante en turno. Suponiendo sin conceder (reza un clásico) que así sucediera, pregunto; qué garantías ofrecería un Instituto Federal (o nacional como ya lo dan en llamar) Electoral que tuviera en principio a su cargo la designación de delegados o como se les quiera llamar de cada uno de los estados y del distrito federal, si así como está ya de partidizado desde la elección de Consejeros, de, ese sí, ser un verdadero aparato costosísimo para el erario público con sueldos y prebendas altísimos que no solo resulta desproporcionados sino que representan una ofensa en un pueblo de 50 millones de pobres y de éstos 7,4 en condiciones de hambre; ¡Pregúntome yo! ¿Qué nos depararía el destino si todo el proceso termina en manos del actual IFE? ¡Es pregunta no se esponjen!
¡Pero más aún!, esto representaría no solo un retroceso en el tiempo democrático sino una afrenta a la soberanía de los estados y al pacto federal. La concentración del poder y de las instituciones por parte del Estado no es garantía ni de mayores libertades ni de mayor democracia, no. Está sí, en que todos los actores políticos en el estricto ámbito de sus competencias y responsabilidades, ah, y una vez que protestan cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes que de ella emanen y si no lo hiciera así que la ley y el propio pueblo se los demande las cumplan y “sanseacabó”. ¡Así de fácil! (¿o así de difícil?) también es pregunta. Así es qué; ¿más centralismo y menos república? O ¿Más rendición de cuentas y transparencia? Es el dilema.
Ya de salida
El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Neftalí Armando Del Toro Guzmán y la diputada Alejandra Soriano Ruiz recibieron el “Premio Nacional 2013” que el Instituto Mexicano de Evaluación (IMDE) les otorgó como mejores diputados del país con base a su trayectoria, reconocimiento ciudadano, gestión e innovación de programas ciudadanos. La distinción entregada a ambos diputados se basó en el impacto social de los programas que han propuesto, su presencia en medios, por las obras, acciones y logros que ha realizado a través de su amplia carrera legislativa…// Y como dice mi compa Portela, se acabó el mecate.
