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Alfonso Carbonell Chávez

De ambulantes y deambulatorios
Cuánto no se ha hablado en nuestro país acerca de este tema del ambulantaje, que al paso de los años y ante la incapacidad que los gobiernos y los empresarios generen nuevos empleos, se convierte en un verdadero problema, talón de Aquiles de las grandes ciudades. Nadie al menos no en su sano juicio, puede, por decreto, borrar del mapa social y económico a millones de mexicanos que día a día se ganan la vida en la llamada economía informal, y que van en el caso específico de nuestra ciudad capital Tuxtla, desde la venta de nanchi y jocote, que vendedores de medicinas patito. Bueno al menos con riesgo a que pueda afectarle la salud.

Es así que el tema del ambulantaje rebasa por mucho la capacidad de generación de empleos en las burocracias de los tres niveles de gobierno, así como la imposibilidad material de que quienes lo hacen en el mercado informal lo puedan hacer de manera fija y organizada. Es increíble el número de ambulantes que expenden en el primer cuadro de Tuxtla sus productos, y que de acuerdo a las cifras que el propio presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Samuel Toledo Córdova conoce e hizo públicas, alcanzan un número aproximado a cuatro mil comerciantes ambulantes sin registro ni control, por poco más de mil quinientos que sí están dados de alta en el padrón de pequeños contribuyentes (REPECOS).

De ambulantes… (II)

Esto viene a colación (diría mi abuela Josefa) por el escándalo que se armó el pasado fin de semana allá por la zona de los mercados públicos de Tuxtlán, en la que hubo una reacción violenta por parte de los ambulantes ante el operativo u operativos, que el gobierno capitalino viene llevando a cabo desde diciembre pasado con el objeto de liberar las aceras y calles que le pertenecen a los transeúntes y vehículos, amén, se dijo en su momento, para encontrarles reacomodo y registrarlos como ya lo han hecho con mil 500 al menos. Ciertamente se supo y así lo aceptaron las autoridades municipales y estatales que participaron en el operativo, los ambulantes se vieron infiltrados por personas ajenas a su giro y fueron estos que en medio de la confusión o descontento, aprovecharon para realizar actos vandálicos que pusieron en riesgo la integridad de los propios comerciantes como de los transeúntes que se encontraban o pasaban por el lugar del conflicto. La más afectada fue la panadería La Espiga, donde se robaron la caja registradora, rompieron las cámaras de seguridad y causaron varios destrozos.

Esta situación a todas luces anómala y reprochable sobre de quienes infringieron los daños, es algo que no debe volver a suceder. Para ello se hace imprescindible que los tres órdenes de gobierno; el poder judicial, el legislativo y el propio ejecutivo estatal y por supuesto el capitalino, en una suerte de comisión de regulación y acciones para el ambulantaje, con claridad se establezcan, por un lado, las acciones alternativas a llevar a cabo una vez se dialogue y convenza a los ambulantes a dejar de obstruir la vialidad y sobre todo dejar de ser una competencia desleal al comercio establecido. Digo, amén que cientos de productos que se expenden en el arroyo vehicular y peatonal son de dudosa procedencia y quizás no cumplan con los mínimos de requerimientos sanitarios.

Construir un andamiaje legal que les dé certeza y certidumbre a miles de familias que al no encontrar otras opciones de empleo, se ven en la imperiosa necesidad de salir a realizar sus ventas. Es decir, o vendo o no como. Es el dilema. En tanto que el poder judicial, revisar a fondo las penas a que en la actualidad se hacen acreedores los ambulantes por no cumplir con los ordenamientos legales municipales, pero sin -y eso considero es lo humano- que se criminalice la actividad porque no les dejarían opción. Insisto, son miles de personas sobre todo padres de familia (la madre por supuesto) quienes se verían obligados ir a buscar “otros” modos de sustento y ya ve usted la difícil situación en la que se encuentran estados hermanos con eso del reclutamiento de jóvenes y mayores para engrosar sus cuerpos de sicarios. Me queda claro.

Ya de salida

Sin duda resulta harto complejo el tema del ambulantaje en México y Chiapas, y que al igual que lo asimilamos (qué más) en Tuxtla, es un tema que se replica por cientos en otros municipios de la entidad. ¿Que si hay solución? ¡Claro siempre la hay! Y si no pregúntenle al carnal Marcelo Ebrard quien por cierto estuvo en Tuxtla el pasado fin y dio una conferencia el lunes en la UNACH, precisamente disertando y compartiendo cómo es que le hizo en la Ciudad de México para hacerla una de las ciudades más seguras y modernas del mundo, con todo y sus evidentes contradicciones…// Sin duda y por los acontecimientos a que he hecho referencia, tema obligado fue preguntarle cómo le hizo con el problema del ambulantaje que es ciertamente por las mismas causas originarias (falta de empleos) y los mismos impactos sociales y económicos, pero multiplicado por cientos de miles…// Y no, para aquellos que le prenden veladoras a san “Valverde” o la santa “Muerte” o al santón de sus negros augurios, ni hubo balazos y la policía llegó minutos después para establecer el orden…// Nos quede claro.

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