Alfonso Carbonell
Educación Pública; el gran reto
Hace unos días atrás, comentaba sobre que la educación es piedra de toque de todas las sociedades que se precien ser democráticas, por lo que considero a título personal, no hay mejor apuesta para el desarrollo humano, en principio, que apostarle a la educación pública en todos sus niveles y grados de enseñanza. HoyAñadir un evento para hoy y ciertamente entristece, que la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, aún esté en un trance político-ideológico, que ha mantenido a los diversos campus universitarios en un largo proceso de “impase” que mantiene sin clases a miles de jóvenes universitarios.
Bueno ya ni que decir, del suceso vivido en las Escuelas Normales Rurales, al menos tres de éstas en el estado de Michoacán, quienes se oponían a la inclusión en un nuevo programa curricular, a que les impusieran las materias de computo e inglés ya que sostenían, al menos los grupos disidentes, que primero había que privilegiar las lenguas autóctonas como el purépecha entre otras. Aquí el saldo de los enfrentamientos con las policías municipales y estatales, fue de varios heridos estudiantes sí pero también policías, y casi dos centenares de estudiantes detenidos. Los normalistas inconformes, tomaron en los tres planteles un total de 90 unidades del servicio público de transporte y quemaron media docena de éstas, incluso patrullas.
HoyAñadir un evento para hoy, al parecer, ambos conflictos estudiantiles (en la Universidad de la Ciudad de México surgió por un desacuerdo en la elección de integrantes del Consejo Universitario) según consignan las noticias recientes, la razón se ha impuesto y el diálogo se ha restablecido. Pero aún persisten visos de inconformidad.
Educación pública, el gran reto (II)
No hace mucho y para ser exacto el 2 de octubre (2 de octubre no se olvida), jóvenes universitarios de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), vivió un trance parecido a los dos antes referidos, en el que un puñado de alumnos de algunas carreras, se manifestaron al tiempo que tomaron por asalto las instalaciones universitarias, que demandaban una serie de cuestiones que rayaban en lo imposible. La principal demanda; que no se les cobrara inscripción. Y al grito de ¡dos de octubre no se olvida! (en referencia al movimiento estudiantil de 1968 y la masacre de Tlatelolco), se apostaron frente a rectoría y otras instalaciones universitarias impidiendo el paso y por ende, las clases que afectaron por más de 15 días a poco más de 7 mil alumnos, docentes y administrativos.
HoyAñadir un evento para hoy en esta universidad y después de un largo proceso de negociación, desde la semana pasada ya han reiniciado las clases con normalidad. La respuesta de rectoría a cargo de Roberto Domínguez Castellanos ofreció; que de 1,778 pesos de inscripción, ahora se cobrará solo 1, 000 pesos. Ciertamente hubo un profuso pliego de peticiones y las más, de una u otra forma, fueron superados. Si no al cien por ciento, sí bajo un espíritu conciliatorio y de corresponsabilidad plena. Yo que comenté y le di seguimiento al suceso, en su momento dije y aún lo sostengo, que dicho conflicto estudiantil traía consigo o bajo sí, una alta carga de manipulación política. Pero bueno eso ya es historia y habrá que aprender de la misma para no volverla a repetir.
Educación pública, el gran reto (III)
En este marco y por ello el presente entuerto, el fin de semana estuvo en Tuxtla Gutiérrez, capital, el rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM) José Narro Robles, quien fue distinguido por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) con el nombramiento de “Honoris Causa”, evento al que asistió como invitado de honor el gobernador de la entidad Juan Sabines Guerrero. Ahí el gobernador y el rector de la UNACH Maestro Jaime Valls Esponda, reconocieron al académico. Aquí parte de lo acontecido.
Por sus aportes a la educación superior del país, su alto compromiso social a favor del desarrollo de la humanidad y su solidaridad con esta entidad, la Universidad Autónoma de Chiapas otorgó el Doctorado Honoris Causa al rector de la UNAM, José Narro Robles. Ante el gobernador Juan Sabines Guerrero, integrantes de la Junta de Gobierno de la Universidad, del Consejo Universitario y representantes de los diferentes sectores sociales que se dieron cita en el auditorio Los Constituyentes, el rector de la UNACH, Jaime Valls Esponda entregó las insignias del Grado Doctor Honoris Causa. El rector de la UNACH aseguró que se trata de una alta distinción reconocer a uno de los hombres que ha entregado su vida por la educación en el país. “HoyAñadir un evento para hoy nos enorgullece reconocer a un universitario que no sólo tiene el mérito de dirigir a la institución educativa más importante de Latinoamérica, sino a un líder nato que encabeza hoyAñadir un evento para hoy la cruzada por la educación superior en nuestro país, una cruzada por hacer del conocimiento el bien público más útil de la sociedad”.
Al expresar palabras de agradecimiento, el doctor José Narro Robles expresó que recibió con gran honor este reconocimiento como símbolo del compromiso de fortalecer y ampliar la educación pública superior. “La distinción que se me otorga la considero como un reconocimiento a la institución que represento, así como a la educación pública de todo el país, a los universitarios, pero también muchos de los que no han tenido esa fortuna, sabemos que México hoyAñadir un evento para hoy más que nunca necesita de una educación de calidad, una educación que ofrezca a nuestros jóvenes un mejor futuro”, acotó el rector de la UNAM. “Reconozco y agradezco los apoyos que las figuras de los gobiernos federal, estatal y municipal aportan a esta universidad, no dejaremos de seguir pidiendo esa comprensión de los poderes públicos, ese apoyo del conjunto de la sociedad para una de las tareas más importantes; la inversión, el apoyo y comprensión de la sociedad que resulta indispensable para la comunidad universitaria”.
Ya de salida
Déjenme les cuente que ese día, y siempre he sostenido que la sabiduría popular es eso precisamente, cuando dice; “que las oportunidades las pintan calvas” (¡ejem!); andaba por el Palacio Municipal de Tuxtla con la intención de saludar a un buen amigo que colabora cercanamente con el presidente Samuel Toledo Córdova Toledo. Ah por cierto acompañado por el Director de Comunicación Social del Congreso del Estado Enrique “Kike” Alfaro…// No tuvimos suerte y le dejamos un recado con la gente de recepción. Nos disponíamos a emprender la retirada (estábamos en el primer nivel donde se encuentra la presidencia) lo que no fue posible ya que una nutrida comitiva encabezada por el presidente Córdova Toledo, venía en dirección a nosotros. Acto seguido, nos replegamos al barandal para no interrumpir el paso y de reojo (no podía ser de otra manera, je) alcance a ver al rector de la UNAM Doctor José Narro, claro está, flanqueado por el rector Valls. Se dirigían a la Sala de Cabildos, pero de repente (después supe que estaba ocupada en una reunión de trabajo) dieron media vuelta y es cuando me dije; de aquí soy…// Me acerqué al rector (mí rector) Narro Robles y al tiempo que le extendí la mano franca le espeté; rector soy Alfonso Carbonell; él con cara de “juat” me recibió el saludo. Entonces le recordé que hace dos años aproximadamente, el me hizo el honor de entregarme en la ciudad de México, un reconocimiento por 25 años de columnista organizado por el Club Primera Plana. Ya más relajado, el rector me dio las gracias por recordarle el evento. Escuché mientras saludaba al rector, que el presidente Samuel le hacía comentarios generosos de mi persona diciéndole algo así; es de nuestras mejores plumas en el estado. Gracias señor Presidente. Honrar honra. Me queda claro. (Me refiero, por supuesto, al rector Narro Robles)
