Comentando la noticia

Alfonso Carbonell
alcar56@hotmail.com

Tema obligado
Hasta no queriendo, difícil eludir el tema de moda, tema que por cierto, se
está convirtiendo en un chisme de lavadero porque cuando los señalamientos y
opiniones que sobre el asunto en cuestión se ventilan de manera pública en
los medios de comunicación, por la insubstancialidad con que se manejan, se
acercan más a una simple anécdota de desencuentros que a una real y
sustentada crítica, en este caso, del principal personaje que “cual muchacho
joven de la película gacha” juega protagónico rol. Y no ROL, aclaro.

Pero ¿de qué asunto estoy hablando y cuál el personaje en cuestión? Nada más
y nada menos, que del asunto del desaire y fuerte reclamo que el ex
Procurador de Justicia del estado Eduardo Montoya Liévano, le hiciera en
días pasados al – ahora también- ex gobernador de Chiapas, Pablo Salazar
Mendiguchía. El personaje de marras.

Pero no entraré a detalles sobre de cuándo, dónde y qué fue lo que orillo a
este desencuentro o enfrentamiento afortunadamente sólo verbal que hace un
par de semanas a lo más, sito Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la
Ciudad de México, el ex gobernante de infaustos recuerdos, el señor Salazar,
tuvo con el ciudadano Montoya Liévano, por cierto, derivado de que el
primero, desmemoriado dictador sexenal, se atrevió a saludar de palabra a
Eduardo Montoya al tiempo de extenderle la mano, a lo que éste, en un acto
de dignidad y congruencia política, increpó al olvidadizo ex gobernante
soltándole, palabras más palabras menos, que no tenía vergüenza al atreverse
a saludarlo después que en un par de ocasiones durante su mandato lo
encarceló. ¡Qué poca madre! Le gritaría en su cara el encabronado e
indignado ex Procurador. No era para menos.

El río sonaba

Pero esta situación vivida en carne propia por el que fuera Procurador en
tiempos de Roberto Albores, no es un acto aislado de provocación de parte
del ex gobernador de “la esperanza” -fallida-, porque éste, Pablo por
supuesto, no ha dejado pasar ocasión para hacer acto de presencia en
Chiapas, en particular en Tuxtla, ello con la perversa intención de generar
desconcierto en la clase política sabedor que la versión que corre y que es
del dominio público, habla de una leonina negociación a su favor hecha con
el actual mandatario estatal, derivándose de dicha negociación el aceptar
que un buen número de sus principales ex colaboradores quedaran en el
gabinete, colaboradores en su mayoría, empecinados (y no por “mutuo propio”
sino por instrucciones de su real jefe Salazar) en desestabilizar el actual
gobierno. Su estulticia es monumental. La de Pablo y sus ¿”leales”?

Ahora, con la desfachatez que le es propia y en el colmo de su egocentrismo,
se le ha visto en el centro recreativo “Cerro Hueco” ¡perdón! “Caña Hueca”
(en el primero de éstos, de existir como penal, ahí debería estar) ir a
“correr” tempraneramente, quien en su enfermiza egolatría, piensa y está
convencido, recibirá de sus asiduos visitantes el beneplácito y saludo de
los caminadores tuxtlecos que se ejercitan en ese lugar. Y sí, en efecto, ha
resultado una persona muy pero muy mentada por la comunidad “cañahuequense”;
¡Pero qué digo mentado! ¡Rementoteado!

Concluyamos (para continuar)

Pero decía, que mientras este tipo de reyertas mediáticas no aterricen en el
terreno de los hechos, reales y consumados hechos sobre de la infame
actuación del ex mandatario Salazar Mendiguchía, mismos hechos que
trasciendan el espectro de los enconos personales y acusaciones que hasta
hoy, al parecer, carecen de sustento, bueno al menos no mostrados y
demostrados jurídicamente, podrán decir “misa” (cristiana por supuesto) del
señor Salazar y mientras eso no suceda, éste caminara como hasta ahora como
Jhonny Walker por su casa: “Tan campante”. O sea, para que este aparente
“impoluto” personaje de una vez por todas se aquiete o lo aquieten se
requiere, salvo su mejor opinión de: “hechos no palabras”.

Industria sin chimeneas

No se usted, pero en opinión compartida de un grupo de amistades y
parientes que recién visitaron algunos por vez primera Tuxtla Gutiérrez, me
comentaron que quedaron gratamente sorprendidos y cautivados de lo grande y
moderna de la ciudad, pero sobre todo de lo cordial de su gente. El
Zoológico “Zoomat”, el Museo de Ciencia y Tecnología, el Mirador de Copoya,
el Parque de la Marimba y otros sitios y museos, así como de su
impresionante infraestructura hotelera, hacen de Tuxtla Gutiérrez una ciudad
para quedarse y disfrutarse.

Por ello, no sorprende escuchar a la Presidenta Municipal Rosario Pariente
Gavito, decir que: ” Ahora la gente viene y se queda más días porque sabe
que hay muchas cosas en que ocupar su tiempo, la ciudad además ofrece
tranquilidad y seguridad para todos, que es algo que da un plus a todos los
que la visitan”. Dice y dice bien.

Ya de salida

Francisco Ariel Coutiño Fernández, tal vez un nombre que hasta hoy, y sólo
quizá, insisto, no le diga nada, pero este joven licenciado en Ciencias
Políticas por el ITAM, es un fuerte aspirante a candidato a diputado local
por el Distrito XXIII con cabecera en Villaflores. Al tiempo.

Sin más referencias que un impresionante currículum vitae (pese a su
juventud con tan solo 25 años) bajo el brazo y en el que se consignan un par
de diplomas en Economía cursados en la Universidad de Oxford, Inglaterra y
estudios de una Maestría también en Economía por la Universidad de
Barcelona, España, pero sobre todo, priista por herencia y renovada
convicción, aspira a contender por su distrito. Los santones lo miran de
reojo por obvias razones. Para mí, si es que el PRI quiere rescatar algo de
lo mucho perdido, tendrá, obligadamente, que voltear a ver a esta nueva
generación de hombres y mujeres convencidos – pese a todo – con su doctrina,
pero sobre todo, preparados. No hay futuro, al menos no promisorio para el
PRI, sin los jóvenes.

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