Comentando la noticia

Alfonso Carbonell Chávez

Cosas veredes (decía el Mío Cid)
De muchas historias e histerias podríamos escribir en relación a la vida político-partidista de nuestro amado Chiapas. Y muchas también, que tienen que ver con deslealtades, intrigas, desencuentros y rupturas. Pero eso ya a nadie le sorprende. Incluso es lo de hoyAñadir un evento para hoy. Viene esto a colación porque una historia escrita con tricolor tinta como lo es la de la actual senadora por el PRI María de todas las Marías (y no es canción de Juanga) Elena Orantes López, escribió con su propio puño y letra, su renuncia al partido que le ha dado todo. Diputación local y federal y por supuesto la senaduría. Ya quisieran muchas de su partido y género, haber escalado tan altos peldaños.

Pero la vida es así y como cáncer que invade a nuestra clase política, este síndrome camaleónico que invade a los políticos hoyAñadir un evento para hoy, infestan ya a la sociedad toda que no alcanza a entender, bien a bien ¡qué chingados pasa! Lo peor, que la propia sociedad ya está tan hecha a la idea que ya no se sorprende aunque sí, me queda claro, día con día pierde interés en los partidos, los políticos y por añadidura, en los procesos electorales. Causa que abona al abstencionismo.

Porque si ya de por sí la escasa participación ciudadana en los procesos electorales sobre todo en el día de la jornada comicial acusa un abultado índice de abstención, la resultante más perniciosa es, que quienes nos gobiernan en los diferentes niveles de gobierno lo hacen por voluntad de una minoría. Me explico y es fácil entender; en una elección “x” de un padrón electoral de, pongámosle 1000 ciudadanos; el día de la elección salen a votar, que le gusta; el 50 bueno ¡el 60 por ciento en el mejor de los escenarios posibles!, implicaría que 600 ciudadanos ejercieron su derecho a votar. Pero resulta que ese 60%, se reparte entre los tres partidos mayoritarios y sus coaligados. La chiquititada, dicen. (Cómo me insiste la compu en marcarme esta palabra como error y a cambio me sugiere la opción “chiquiteada” pero lo eludí por onvias razones ¡cajum!). Así de los 600 votos ejercidos, 250 correspondieron al partido ganador, 200 más al que se erige como segunda fuerza y al tercero de estos partidos o coalición de partidos, los 150 restantes.

Si Pitágoras no era tonto tenemos, que quien va a gobernar lo hace con el voto de 250 de los mil posibles; es decir gobernará por decisión de una minoría, el 25 por ciento de los potenciales votantes. Es más sumados los votos de la segunda y tercera fuerza (350), se convierten “De facto” (y no es periódico) en una oposición que hacen mayoría. Ya no digamos aquellos que por desinterés, de menos, ni siquiera los tomaron en cuanta. Son mayoría. Pero así es nuestro sistema “democrático”.

De retorno

Pero volviendo al entuerto original quid del asunto, ya es un hecho que la señora senadora también cariñosamente llamada “la nena” Orantes, se fue a buscar la candidatura al gobierno de Chiapas por el bloque de las “izquierdas” y entonces sí y así se comenta en los corrillos políticos, tanto Ernesto Gutiérrez Villanueva (dicen el mejor posicionado dentro de las bases perredistas aunque no en las encuestas que son dos cosas distintas), Seth Vázquez Hernández quien aparece bien posicionado en las encuestas hasta hoyAñadir un evento para hoy dadas a conocer; así también el que sin querer queriendo ya empieza a dar visos de aspirar al declarar que no se encarta pero tampoco se descarta, incluso que podría optar por las siglas del PAN en la recta final, pues bueno, ya deben de empezar a ocuparse (más que preocuparse) porque María Elena, les quede claro, no va ser una contrincante fácil de vencer. Al tiempo.

Ya de salida

Así y más así, quienes antes militaban en el PRI, hoyAñadir un evento para hoy lo hacen en el PRD o viceversa. Incluso se dan casos que connotados panistas hoyAñadir un evento para hoy, abrazan con fervor la propuesta lopezobradorista de la república “amorooosha”. Diría el poeta Wlbester Alemán. (Memorial de la Montaña; “Solo a la lluvia se le permite llorar tanto”). Qué es lo que sigue. Pregúntome yo; la verdad ¡solo Dios sabe! Es como ver a Karl Marx confesándose en el Vaticano. Peor aún, ver al Papa compartiendo el “PAN y la sal” con el mismísimo Lucifer. ¡Burrrp!

P.D.- Gracias mi estimado amigo y paisano Prisciliano (La 46 del Sie7e, por tus finas consideraciones y conceptos vertidos en tu columna sobre mi persona. Inmerecidos, tal vez (no peco de modestia) pero enteramente reconfortantes. Un abrazo.

¡Comparte la nota!