Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

Cuando me disponía a escribir la columna con un tema aún en construcción, escuchaba el Huapango de Moncayo (Pablo), y fue en esos precisos momentos en que me alistaba a desgranar el teclado de mi computadora, cuando recibí un correo del diputado Zoé Robledo Aburto, en el que me hacía llegar un artículo de los que cotidianamente hace para el periódico “Reforma”, en el da cuenta, sustento, razón y sin razón, de los lamentables acontecimientos del 11 de septiembre del 2001; la caída de las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York, USA, producto de ataques terroristas. Y con ellas, parte de su grandeza. Me queda claro.

Déjenme pues entonces, referirme a lo que un día como ayer de hace ya diez años, hizo que buena parte del mundo cambiara y en la que la realidad mexicana de ese entonces y a partir de ahí hasta nuestros días, también se vio modificada producto del endurecimiento de las políticas migratorias de nuestro vecino país del norte, producto del miedo y la reacción descomunal que registró, lo apuntaba ya, a un posible acuerdo migratorio entre ambas naciones. También se derrumbó.

Tal y como lo sostiene el joven político Zoé Robledo en ese extenso y profundo análisis al que he hecho referencia, sobre todo cuando se refiere a los efectos que el 11/9 (así lo enmarca) causó para nuestro país sobre el tema migratorio, largamente acariciado en favor de millones de paisanos que se encuentran trabajando en Estados Unidos (y los que siguen llegando) de plano, se vino, como las Torres Gemelas, por los suelos. Literal. Y cito un breve pasaje del autor del artículo:

“En el febrero del 2001, el encuentro entre los presidentes Vicente Fox y George Bush en Guanajuato en la llamada “Cumbre de las botas” representaba el inicio de una nueva relación entre vecinos. Bush había elegido México como su primer destino internacional y a Fox como su anfitrión. Los mandatarios compartían algo más que la afición por la vida rural y los caballos; exploraban nuevos esquemas de cooperación bilateral en la que era, abiertamente, la relación diplomática más importante para los dos países. “Estados Unidos no tiene una relación más importante en el mundo que la que tiene con México”, declaró Bush. Y entonces llegó el 11 de septiembre. México se desdibujó de la agenda norteamericana; su importancia se supeditó a cuestiones de la seguridad nacional y el control de la frontera. El 11/9 supuso para nuestro país la suspensión de las negociaciones sobre un acuerdo migratorio que tenía como objetivo alcanzar la inmigración laboral regulada”.

Reacciones y efectos en México y Estados Unidos

Poner en relieve solo el tema migratorio a partir de los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001, parecería baladí si lo que se trata es de honrar la memoria de poco más de tres mil muertos producto de los múltiples atentados perpetrados ese día por grupos terroristas relacionados con el grupo Al Qaeda y su líder Osama Bin Laden. Pero en honor a quienes, migrantes mexicanos, cayeron ese día, lo pongo de relieve ya que sigue corriendo por el riel de la desesperanza, la violencia e igualmente la muerte de muchos connacionales.

Para ilustrar las reacciones y los efectos de uno y otro país, permítanme nuevamente recurrir a la cita textual de lo que el también periodista chiapaneco, con precisión, nos dice al respecto. En un acápite al que intitula México; oportunidad perdida, nos sitúa. En contexto:

“Por otro lado, el 11/9 despertó en México un debate sobre el grado de adhesión que el país debía prestar al vecino del norte. Fox no fue capaz de articular una estrategia ante los eventos. Sin compromisos concretos, la actitud de tibieza del presidente mexicano generó malestar en el gobierno norteamericano. Cuando el entonces canciller, Jorge Castañeda, concedió a Washington el derecho a las represalias bélicas, la lluvia de críticas fue casi unánime. Se evocó la tradición pacifista mexicana, la socorrida Doctrina Estrada y el principio de no intervención. Afloraron los resentimientos…

El gobierno norteamericano –continúa en su análisis Robledo- sabe actuar y tomar decisiones frente sus aliados o frente a quien públicamente los desaíra. México ante a los hechos del 11 de septiembre actuó pobremente, con indefinición y poca sensibilidad. Tibio. Ante un suceso que enlutaba a una nación y cambiaba los referentes del mundo, el gobierno de Fox no actuó como se esperaba de un país aliado o al menos como socio y amigo, y lo más que pudo cosechar fue la distancia, la inconformidad y la desconfianza del gobierno de Bush. Nos perdimos en la ambigüedad, en la retórica, y así desperdiciamos una oportunidad histórica para replantear la relación entre países…

Y concluye con lapidaria sentencia del aspecto migratorio, para México y los mexicanos que viven o quieren vivir (trabajar a secas) en aquel país.
“Lo que le quedó quizá a México como recuerdo del 11/9 fue la Ley de Protección Fronteriza contra el Terrorismo y de Control de la Inmigración Ilegal (diciembre de 2005), que entre otras cosas preveía la construcción de una barrera de contención física y vigilancia electrónica a lo largo de mil 125 kilómetros de la frontera con México y el posterior despliegue de 6 mil soldados de la Guardia Nacional para reforzar la vigilancia de la frontera. La agenda bilateral desde entonces, se ha centrado en la seguridad de Estados Unidos y, a una década, los asuntos migratorios aguardan una nueva oportunidad, pero quizá algo más grave que todo eso es que México pasó a ser considerado parte de los riesgos de la nueva realidad de Estados Unidos”.

Ya de salida

Para cerrar, los dejó con uno de los múltiples testimonios de personajes a los que Zoé Robledo Aburto cita, y que acrisolan los muchos sentimientos que, a partir de ahí, se ciernen como jinetes del apocalipsis sobre nuestras vidas:

Es cierto lo que dijo Norman Mailer poco antes de morir: “los sucesos del 11 de septiembre no se borrarán jamás de nuestra historia, porque no sólo fueron un desastre cataclísmico, sino un símbolo, descomunal y misterioso, de no sabemos qué; una obsesión que nos asaltará una y otra vez en los próximos decenios”.

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