Alfonso Carbonell
“Para mi amigo, Miguel Ángel Rivadeneyra Juárez; en dónde quiera que estés”.
La muerte
En veces o la mayor de las veces, transitamos por la vida sin pensar en la muerte. Pa qué, dice uno en sus adentros. Sin saber o querer reconocer, que esa categoría de la vida, la última por cierto, nos acompaña, silenciosamente, desde el día mismo que nacemos. Así el vínculo, el círculo, tarde que temprano se cierra. Y nosotros adentro.
No quiero parecer o ser mejor dicho, pesimista. Pero la muerte de un buen amigo el día de ayer, incluso unos años menor que su servidor, me llevó, irremediablemente, ha hacer una reflexión en torno al tema. Cuarenta y nueve años, y en un abrir y cerrar de de ojos y de hojas, dejó de existir. Descansa en Paz amigo.
Así pues, cuando observo, leo, me refieren o platican de los avatares de la vida; de lo que cotidianamente vemos, oímos y leemos en las noticias sobre de qué sí; en Libia el gobierno está matando a sus propia gente y en ese encordado las fuerzas de la ONU responden con la misma virulencia para acabar (¡aja!), con tantas muertes; la verdad, no haya uno cómo explicarse tanta barbarie. Igualmente en otras latitudes de este nuestro vilipendiado planeta, las noticias nos mecen con masacres, atentados, discordias y ¡muertes! Y no parecemos entender el mensaje de vida que la muerte nos está mandando.
Pero igual aquí en nuestros país en una lucha, guerra la llama el gobierno federal, en contra del narcotráfico, muchas y muchos, de un lado y el otro del claroscuro social, han sucumbido a las balas mortíferas de la sin razón. Porque como bien se conoce en el decir popular; “no son las balas las que me preocupan compadre… sino a la velocidad que vienen”.
Pero y bueno, termino con el entuerto. A los mexicanos todos nos está llevando la… canija “Caneca” (*) y aún así, persistimos en ahogarnos en cuestiones realmente baladíes. Amigo Rivadeneyra, la verdad; “Descansa en Paz”. Un saludo fraterno a su esposa y familia. Pronta resignación.
A modo de corolario
(*) “La Caneca”; esqueleto de mujer con quien comparte su humilde morada Pito Pérez (**), en ella encuentra al amor perfecto, amor exento de burlas y desprecios, amor evocador de las dulzuras extraviadas, amor de absoluta fidelidad, amor del bueno que escucha sus penas, amor sereno en su inmovilidad, amor permanente, sin reproches.
(**) “La vida inútil de Pito Pérez” de José Rubén Romero; nació en Cotija, Michoacán en 1890. Aquí un par de citas de Pito Pérez:
– ¿Y de quién se escondía usted, señor Pérez?
– De usted, señor Prefecto, a quien no tenía el gusto de conocer, porque no me place la amistad con las autoridades, ni del ramo civil, ni del eclesiástico. Todos ofrecen castigarme en esta y en la otra vida y ninguna me brinda un pedazo de pan.
“¿Qué favor le debo al sol por haberme calentado, si de niño fui a la escuela, si de grande fui soldado, si de casado cabrón y de muerto condenado, qué favor le debo al sol por haberme calentado?”
Concluyo
Pito Pérez, el personaje en un último lance de su filosofía, al despedirse de este mundo, lega en su testamento:
…Para los ricos, sedientos de oro, la mierda que fue mi vida .Para los pobres, por cobardes, mi desprecio, porque no se alzan y lo toman todo en un arranque de suprema justicia
¡Miserables esclavos de una iglesia que les predica resignación y de un gobierno que les pide sumisión, sin darles nada a cambio!
… pero del coraje de los humildes surgirá un día el terremoto y entonces, no quedará piedra sobre piedra.
Ya de salida (al costo)
Compañeros Reporteros de la Fuente Legislativa: Por este medio, nos permitimos hacerles llegar la invitación para que acompañen al diputado Carlos Alberto Valdez Avendaño a la rueda de prensa en la que se dará a conocer el Primer Concurso Estatal de Crónica Infantil “Me lo contó mi abuelito”, dedicado al Doctor Jesús Aquino Juan. La cita es este lunes 23 de mayo del año en curso (sic) a las 11:00 horas en el Hotel Quality Inn.
