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Alfonso Carbonell

¡Ya basta!

Sí, en efecto, ya basta y me incluyo. Ya basta de ambigüedades de medias tintas; de verdades a medias y mentiras piadosas. HoyAñadir un evento para hoy, los comunicadores casi sin excepción, nos hemos convertido en algo así como estatuas de sal. No aportamos nada a la sociedad ni contribuimos a un mejor estadio social. Eso sí, parece hemos entrado a una competencia para ver quién, con o sin muchos recursos literarios-periodísticos podemos, de mejor forma, alabar a quién o quiénes nos endulzan o les endulzamos, ellos la cartera y nosotros el oído. ¡Burrrp!
Que por qué toco el tema, la verdad, no es por alguna razón estrictamente personal ni tampoco el que mis emolumentos, tendría que decirlo así, se hayan visto afectados. No. Simplemente y con más cotidianidad de lo usual; las quejas de quejumbrosos, los lamentos de los lamentadores, los sollozos de los acongojados, un día sí y el otro también en una mesa de café o una similar (y no es con el doctor Simi), devanean en contra del amigo gobernador, muchos, dicen, se sienten ofendidos por su actuación pero sobre todo por quienes, venidos de ultramar (entiéndase de fuera de la entidad), no han sabido responderle al mandatario su fe, su confianza. Su propósito; ¡Chiapas!

Es posible que estas líneas (sin línea), no vean la luz el día de mañanaAñadir un nuevo evento para mañana, pero aún así, me sentido obligado, COMPROMETIDO, a mandar éste, qué será, mensaje no consejo al que hoyAñadir un evento para hoy manda en Palacio; Juan Sabines Guerrero. No, no recurriré a la anécdota para mover intenciones y hasta quizás, corazones. Lo que sí y es motivo del entuerto, es porque muchos ven que el joven Juan, está incurriendo en cuestiones que lo apartan de su proyecto original propuesto a las y los chiapanecos y que ¡por dios!, no hayan quiénes en ese mismo sentido, ah y de que dicen amar a Chiapas y ser leales al gobernador, decirle, hablarle con el cariño y respeto a su investidura, de que algo por razones que tal vez ni él imagine, de plano y pese a sus más preclaros deseos, insisto, no están funcionando.

Hay quiénes y no importa quiénes ni cuántos ni en donde se reúnen, un día sí y el otro también para señalarle asertos sí pero igual yerros, pero lo que sí importa y debe de importarnos a todos incluido a quién manda, es que no es posible que con todo o a pesar de todo lo avanzado, alcanzado y logrado, por algunos cuantos que estimo se podrían contar con los dedos de una mano, quieran hacer o parecer que lo hecho, y no palabras, se desliza por la filosa navaja del descrédito. No se vale.

Ya de salida

No, no soy quién para enderezarle a nadie sus entuertos. Si al caso, espantar mis propios fantasmas. Lo que sí y sin dedicatoria personal les digo a mis compas; de nada sirve esconder la realidad ni mucho menos que utilicemos el espacio que nos ha dado “la sociedad”, para andar ahí lisonjeando a tal o cual personaje. Es más tal vez lo merezca. Pero no es así como contribuiremos a nada. Bueno ni les hagamos bien a quienes comparten nuestro hogar. Duro.

Tampoco y me queda claro, es recurrir al agravio y denosté de personas e instituciones por pedido. La gente se da cuenta. Se vuelven predecibles. Pero bueno, acabo esta columna que tal vez nunca se edite empero, lo digo con respeto, podría contribuir más a que las cosas que anden mal se mejoren y por añadidura, las que caminan bien como muchas que yo mismo he consignado aquí, continúen. No son ellos ni somos nosotros, somos todos. El barco es Chiapas.

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