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Alfonso Carbonell

¡Arraaancann!

Mientras algunos se distraen con eso de las alianzas, como la contra-natura pactada entre el PAN y PRD, la que ilusamente los panistas creen usarán a las tribus perredistas para posicionarse en la entidad (como en el resto del país) rumbo a la elección presidencial del 2012; en otro ámbito, los presuntos implicados o auto-promovidos -calientes- a un curul o silla municipal, ya andan recorriendo la milla en pos de ser ungidos por el dedo partidista.Y digo dedo, porque no me van a salir ahora que irán a un proceso democrático para designar a sus candidatos. Dormíme. Sabedores como todos sabemos, que en el PRI se las gastan con lujo de un cinismo rampante en eso de elegir a sus prohombres y más ilustres damitas como aspirantes a una candidatura. Bueno a sus candidatos. Cuando no es el compadrazgo y/o el padrinazgo lo que pesa a la hora de las consideraciones para aspirar, es la alternativa monetaria la que inclina la balanza.
Pero quienes la tienen realmente difícil por no decir imposible la definición de sus candidatos, son los de la alianza PRD, PAN, PT, Convergencia y los que se sumen, porque los obligaría, primero, a realizar una consulta interna por cada fuerza política para sacar a su mejor gallo o gallina; para una vez de ahí y por el método que así acordaren -que sin discusión sería a través de encuestas- sacar al candidato de la coalición. Digo, si de democracia y transparencia hablamos. ¡Pero no qué va! Está más que visto que ni en el PRD ni en el PAN practican la democracia interna. Me queda claro.
Alianzas y candidatos
Así pues, el tema de las alianzas y la muy específica conformada por los antagónicos PRD-PAN, es como un tren que corre por una larga vía que conforme avance, se irá descarrilando de aquí, hasta el día de la elección. Al tiempo. Por lo que hace a la caterva de presuntos aspirantes, algunos nombres ya han salido a la luz pública en renglones de sus claros publicistas quienes empiezan a darles vida. Pero a muchos señalados, más les valdría no moverse de su silla si no es que, en lugar de aparecer en las listas de candidatos a una diputación o alcaldía, aparezcan en la de ingresos al Amate.
Pero en fin “ay que lo miren”. Lo que sí y ahí está en mucho y por mucho el éxito de la empresa electoral iniciada el pasado 2 de marzo, radicará y no me cabe la menor duda, en la calidad moral, probada experiencia, honorabilidad a toda prueba, carisma y arraigo de los candidatos propuestos, decía, para lograr el triunfo. Ahora, de que los haya en la cantidad requerida; bueno, al menos que alcancen para cubrir cuarenta curules y 118 presidencias municipales tanto para el PRI como para la Alianza, la verdad, lo veo difícil.
Y podría coincidir con usted amable lector, de que en la entidad, en cada uno de los municipios que conforman nuestro vasto y rico territorio hay gente de éstas características, sí. Lo que pasa, es que la mayoría de éste tipo de gente no es o no le gusta la política. Son gentes de bien y honorables y saben, y muy bien, que entrar a éste sórdido mundo sobre todo el aldeano, irremisiblemente tarde que temprano correrían el riesgo de ser absorbidos por el sistema. Desmiéntanme.
Sobre algunos nombres, ahí se los iremos dando a conocer en cuanto los hayamos obtenido de los propios partidos. Ah, porque si se tratara de entrarle al siempre perverso ciclo de las complacencias, como ciertamente varios compañeros empiezan a candidatear a sus más cercanos y hasta quizás, solo quizá, mediante una muy digna firma de convenio publicitario. Lo que sí y creo que no debería ser parte de la estrategia mediática de ningún aspirante, es que en lugar de destacar su persona, su trayectoria y sus logros, la consigna sea el desprestigiar a sus posibles adversarios. Es equívoco y la mayor parte de las veces se vuelve en su contra. O de menos, harán que su contraparte haga lo mismo. Digo ¡qué pinche necesidad! Pero bueno, igual que ahí lo vean.
Ya de salida
Hay quienes han comparado esto de las alianzas, se insiste por su pasmosa aberración la del PAN-PRD; por cierto y a propósito de la puesta en vigor de la ley que autoriza las bodas entre la comunidad homosexual que habita en el distrito federal y en el que las actas matrimoniales ahora consignarán, además del tradicional; él y ella, ahora también; él y él y ella y ella. Bueno pues, ahora la referida alianza, bien podría registrar su “relación” amparados bajo este nuevo régimen civil legal.
Lo que sí no me queda muy claro, bueno al menos no a mí, es que en dicha unión “política”, pregunto; el PAN y PRD serían ¿él y él ó ella y ella? Porque de que es una unión “gay”, es. Me queda claro.

P.D.- Gracias a quienes se preocuparon y ocuparon su tiempo para saber de mi salud. Ya ven, después de los 40’s (¡aja!) la edad de los “nunca” se vuelve una constante: a mí nunca me había dolido esto, ni me había dolido esto otro, en fin. Pero de verdad ¡Gracias! Amenazo con entrar en circulación la próxima semana. (¡cof cof… achúú!)

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