Alfonso Carbonell
Paranoia
Esta palabra bien podría definir el accionar, al menos en su renovada carrera periodística, a un buen compa ¡la verdad!, pero que en sus desvaríos metales, en su esquizofrenia alucinante, le ha dado en pegarle (expresión coloquial en los medios cuando de criticar ácidamente a una persona pública o privada se trate) a todo lo que se mueve, sobre todo si va contra de sus intereses. Los más, inconfesables. Me queda claro.
Escudado en una encendida, a decir de él mismo, lucha por la libertad de expresión y él, insisto, así se reconoce como el adalid, arremete contra propios y extraños y lo mismo llama al Gobernador Juan Sabines cómplice, de menos, de una serie de tropelías a las que, con documentación en mano, puede comprobar que en el Cobach, por ejemplo, se vienen cometiendo una serie de corruptelas y abusos de autoridad incluso por él denunciadas (el periodista), ante lo que el gobernador no ha hecho nada por frenarlas, es más, se atreve a señalar que recibe su “mochada”. ¡Qué huefos! Me cae.
Y no es que no se pueda o se deba criticar lo que una persona dentro o no del gobierno o instancia este cometiendo. No. Lo que sí llama la atención, que esa institución a la que se le señala y fustiga de albergar a funcionarios corruptos empezando por su titular, sean familiares del periodistas los que estén inmersos en una situación gremial difícil, y pues, bueno, ya saben ustedes como nos las gastamos o se las gastan algunos compas nuestros con eso de querer acabar a los funcionarios cual si fueran moscas; “a periodicazos”.
Así pues, valiéndose de todas las argucias de las que se es posible y muchas de ellas dables en los medios de comunicación, el hombrecillo en comento, no puede ver ni su sombra porque ¡riájales!, se le va a madrazos. Insisto, cualquier argucia le es suficiente para referirse a algún funcionario denostándolo tanto a su persona, como a su vida pública y peor aún, privada. (¡Me cae que no entienden estos cab…ezones! Si porque, ¡que putas tiene que ver el desempeño público de tal o cual funcionario con su edad! Peor aún ¡qué madres le importa a él o a nadie si éste personaje es casado, divorciado, viudo o gay! Muy su cucu o qué. Pero no le basta al paranoico de referencia cuestionar al funcionario sobre si es casado o se acaba de casar; sino como para reafirmar su condición de afectado mental, dice de la pareja sentimental en cuestión de que hace apenas unos meses viajaba en combi y ahora lo hace en un carro último modelo. ¡Qué chingados le importa o nos debe importar!
Pero lo que subyace en todo estos “affaires” protagonizados por el, decía, remasterizado “Beli” versión XXI, es que el periódico en el que colabora, su dueña está sometida a una gran presión existencial, habida cuenta que aún y haber ganado el pleito legal sobre la titularidad del cabezal del periódico, en sus cálculos muy personalísimos atina a prever, que es el mandatario estatal quien está detrás de lo que finalmente, quien a su parecer plagia su cabezal (nombre del periódico), no cumpla con lo dictaminado por la ley. ¡Háganme ustedes el refabrón cavor!
Digo, de que el gobernador Sabines ande interviniendo para que la justicia (ello de acuerdo a lo que han manifestado en sus propias páginas haber ganado la demanda interpuesta) no se aplique simple y llanamente. Es decir, que la señora hoy viuda de potentado “magnate” de los medios locales, se intuye, se infiere o mejor aún, se sabe posibilitada de llevar su proyecto periodístico sin publicidad oficial, por lo menos los próximos seis años o más. Por lo mismo, le vale gorro que su periódico y sus colaboradores arremetan contra todo lo que huela a gobierno. Así pues, la consigna es o debería ser; “o se aflojan por las malas o por las malas los aflojo”.
El quid del asunto (y no es réplica)
Y como esto no lo quiero volver chisme, y tal vez usted amigo lector se esté preguntando el por qué no menciono el nombre del periodista ni del periódico, la verdad, no lo creo necesario. Es más, resultaría hasta obvio.
Lo que sí, y es por ello esta columna que no, créanmelo no es en son de réplica a una serie de imprecisiones hechas por el columnista de marras en la que señala la invitación hecha hace unos días a un desayuno, y cito textual; “invitó el anciano encargado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, también llamado Comisario José Luis Solís Cortés, a un selecto grupo de periodistas de Chiapas, la crema y nata de los columnistas, para enseñarles cómo realiza su chamba este señor que apenas conoce Chiapa de Corzo y ya se siente más chiapaneco que el chipilín…
Y rescato un acápite más en el que el enloquecido compa (abro paréntesis respetuoso para recomendarle asita al psiquiatra), hace mención a la “crema y nata” ahí presentes en una “visita guiada” señala el columnista, que dice: “el trascendido de su encuentro de antología con los representantes de la prensa chiapaneca se debió a que los confundió con reporteros de Sociales, porque quería que le cubrieran su boda por lo civil”. Para más adelante rematar con la cita siguiente: “Lo único malo es que no ha retirado de la nómina a su nueva esposa y, de eso jamás hablarían los representantes de los medios con los que compartió el pan, la sal y todavía les regaló una despensa de Chedrahui…
Ya de salida
Algunas precisiones para el “calumnista”: Primero, no fuimos invitados por el “anciano” secretario, Comisario Solís Cortés, sino por Moisés Grajales Monterroso, sub secretario. Segunda, el subsecretario nos pidió, respetuosamente, si queríamos pasar a saludar al secretario, cosa que desde luego hicimos. Tercera, jamás, entiéndelo bien, fue una reunión para hablar del tema de seguridad; lo que Paco Andrade escribió, fue a título personal ya que él sí habló con el secretario e incluso con el director de la policía. Cuarta, que ni somos la “crema y nata” como secarronamente lo apuntas, ni tampoco nos confundió con reporteros de “Sociales” como lo haces ver y: Quinta, como tampoco nos interesa hablar de la vida privada de nadie porque esas son verdaderas ¡jijoeputeses! Ah, ni tampoco nos dieron despensas. ¡Hulero!
Insisto por última vez y tómalo como consejo de amigo; déjate ya de difamaciones e infundios. Calumnias. Lo que haces no es periodismo. (Me queda claro) Si quieres pasar por mártir de la libertad de expresión, estás como loco. No es “porai”. No eres mal persona, pero si mal periodista. Siempre hay tiempo para rectificar. Un abrazo.
