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Alfonso Carbonell

Caminito de la escuela

Pues, como lo dibujara con magistral talento musical Don Francisco “Gabilondo” Soler, mejor y más popularmente conocido como “Cri Cri” el grillito cantor, este pasado lunes 7 de septiembre, tal y como lo habían establecido las autoridades del sector salud y de educación estatal, 1 millón 246 escolapios de educación básica, agarraron finalmente “caminito de la escuela” después de un largo, larguísimo periodo vacacional obligado por la contingencia sanitaria con relación a la influenza A H1N1. Así entonces, la normalidad escolar dio inicio.
Tal y como lo diera a conocer el secretario de Educación del estado, Javier Álvarez Ramos, con estos un millón 246 mil alumnos de preprimaria, primaria y secundaria correspondiente a la llamada educación básica que acaban de iniciar clases, se suman a los 167 mil 663 alumnos de educación media y los 83 mil 736 de educación superior que ya habían iniciado clases un par de semanas atrás, con lo que el sistema escolar en su conjunto, prácticamente está ya regularizado. Ahora solo falta que lo aprovechen.

Breve apunte educativo

La educación, como concepto y realidad, se ha convertido en el talón de Aquiles de los pueblos en vías de desarrollo, que como el nuestro, al no lograrla en cobertura pero igualmente en calidad, nos mantiene atados al pasado. Sobre la educación o proceso educativo como tal, se han escrito tomos enteros sobre del cómo se puede avanzar en esta materia. Compendios completos, tesis filosofales, programas “revolucionarios” educativos, etc., etc. Ahora, por ejemplo, ahí está el proyecto de gobierno que atiende precisamente a resolver el problema de la calidad educativa, en la que la revisión de los contenidos conjuntamente con la evaluación de la calidad educativa medida en términos de los resultados obtenidos por los propios docentes en grupo, no acaban por aterrizar ni arrojar los resultados esperados. Es decir, la situación de la educación en nuestro país, pareciera no tener solución.

El pernicioso sindicalismo

Uno de los principales diques por no decir verdaderas cortinas de presa, para poder dar el paso cualitativo e histórico en el proceso educativo en México, sin temor a equivocarse se llama SINDICALISMO; bueno, al menos el sindicalismo que se padece en nuestro país y claro que me estoy refiriendo al poderoso SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) de la señora profesora, la chiapaneca y comiteca por añadidura Elba Esther Gordillo Morales. La razón de proferir este aserto, resultaría ociosa su explicación. Nos queda claro.

Pero en fin, la niñez y juventud chiapaneca ya están en las aulas, y solo esperemos que, de aquí pal real, ya no surjan mayores contingencias ni epidemiológicas ni naturales que vengan a cancelar más días del mini ciclo escolar. Ah, y sobre todo, que no se les vaya a ocurrir a los maestros empezar con sus escarceos con el gobierno, emplazando a movilizaciones y peor aún, paros indefinidos en busca de “mejores” condiciones laborales y desmedidos aumentos de sueldo. Y no lo supongo, lo sé de cierto. Porque la verdad, si hay un sector que reciba remuneraciones promedio mejores que muchos otros, es sin duda el magisterial.

Ya de salida

Bueno, y dándole un poco continuidad a las noticias que emanan desde la presidencia de la república, del señor Calderón, comentábamos de los cambios ocurridos en el gabinete tal y como se veían venir, con la remoción del Procurador General Eduardo Medina Mora, el de la secretaria de Agricultura, Alberto Cárdenas y del director de PEMEX, Jesús Reyes Heroles.

Ahora, y según se dice, en abono a la propuesta que el mismo Presidente Felipe Calderón hizo en materia de ajustes y reducción de gastos del gobierno federal, nos anuncian la fusión de las secretarías de Turismo con la de Economía, la de Reforma Agraria a la de Agricultura y de la Función Pública (que dicho al margen servía para dos cosas; para nada y para pura chingada) con la de Contraloría de la federación.

Así, y en un esfuerzo de congruencia loable de parte del ejecutivo, pero considero insuficiente para el tamaño del reto a superar, nos receta estos paliativos. Sí paliativos, porque no se resuelve el problema de fondo de la obesa burocracia y los altos índices de corrupción. Pero y bueno, “algo es algo dijo un calvo”. Seguiremos informando.

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