Alfonso Carbonell
¡Mare linda!
¡Mare linda; yo mejor me voy pa´ Yucatán! Sí, así dicen que decía un compa “yuca” (de ese estado off course) cuando escuchaba en la radio allá por los años cincuentas, tiempos de la post guerra y así llamada “guerra fría” que existía entre las dos grandes potencias bélicas mundiales, Estados Unidos y la desparecida Unión Soviética-, respecto de un inminente estallido de la Tercera Guerra Mundial. Claro está, el hombre de la Península se encontraba en el D. F. (Humor negro)
Ahora bueno, con toda proporción guardada, México, nuestro amado país, se encuentra inmerso en una de las más cruentas de sus batallas; batallas que como las libradas por el Hidalgo Don Quijote de la Mancha, parecieran ser contra de Molinos de Viento. Vientos de desaliento y frustración. Me queda claro.
Así, el proceso electoral que todo lo puede y todo lo empaña, atrajo los reflectores de la atención nacional y aunque sea por algún par de meses, la realidad del país que tiene que ver con los altos índices de inseguridad pareció constreñirse solo o únicamente, a la existencia de los partidos y de un puñado de mediocres mexicanos- los más-metidos a la política. ¡Qué pena me das México! ¡Qué pena me doy!
Así y más así, decía, nuevamente la “guerra” declarada por el gobierno federal al narcotráfico, un día sí y el otro también, sigue sumando muertos. La inseguridad, tema inacabado de nuestra incipiente e igualmente inacabada democracia, sigue sumando adeptos. En uno y otro bando. Entre los delincuentes y las policías.
Sin rodeos
Pero a lo que voy, quid del asunto, es qué, no apenas si acabamos de concluir un desastroso proceso electoral, proceso que dio como resultante la elección de al menos 500 diputadas y diputados federales digo, porque ahí están sus quinientos suplentes los que, como es costumbre, habrán de “desgarrarse las vestiduras” en aras de salvaguardar el interés nacional como de los mexicanos todos. ¡Faltaba más! (Hasta crees)
Pero decía e insisto, no apenas y bien acaban por montarse en el dócil caballo presupuestal, cosa que, por demás, empezarán a cabalgar hasta el próximo uno de septiembre y ¡coño!, ya acá en la aldea común, que en veces pareciera ser la menos común de las aldeas habida cuenta ¡digo!, que unos y otros actores lo mismo del gobierno estatal que del Congreso local ¡cuales “changos”! cada cual se trepa a su mecate y ya andan -¡muchos!- “futureando” sobre de sus posibilidades reales o inventadas -da igual- sobre de que en el 2012 año de la elección presidencial y de gobernador en el caso específico; ah, y atendiendo a las cábalas de sus muy personales ¡orá…cajum, cajum…culos! (inchi tos) mediáticos, ya les han anunciado que ven, en su futuro no lejano, una “su” silla allá en Palacio de Gobierno. Que es todo un hecho. No palabras. (¡Dormíme!) ¿Incautos o ingenuos? Usted tiene la respuesta.
Ya de salida
Pero bueno, ¡hay que con su PAN (PRI y PRD) se lo coman! Pero valdría la pena la siguiente reflexión, estimo y entiéndanlo bien: Hoy el que gobierna y gobernará la entidad de menos hasta el 8 de diciembre del 2012 se llama; ¡Juan Sabines Guerrero! Pero y bueno, si en algo quieren ocupar sus mentes calenturientas ahí está el tema de seguridad. Porque sin seguridad -me queda doblemente claro-; ni el país, ni la entidad ni mucho menos nuestra integridad y la de los nuestros estarán a salvo. “Conti” más su futuro político. Estamos.
Es decir, si nuestros gobernantes y nuestros representantes populares (¿?) en el Congreso federal y locales no bordan, se comprometen y se aplican sobre éste tema: “El futuro no es posible”.
