Alfonso Carbonell
La lección de la elección
Bueno ¡ufff!, por fin, el proceso electoral federal intermedio para diputados federales llegó a su fin. Y la verdad, por la baja calidad de las propuestas y en general del bajo perfil de los candidatos, amén, estarán de acuerdo conmigo, de esta inoperante y absurda legislación en materia de prerrogativas que tienen que ver con la publicidad mediática a cargo del IFE y no de los partidos, me refiero, por supuesto, a la imposibilidad de los partidos políticos, candidatos y particulares de contratar tiempos en los medios electrónicos, por ejemplo, terminaron finalmente y en despropósito de la ley construida, de hartarnos al presenciar poco más de 23 millones de “spots”. Insisto, todo un despropósito.
Lo que sí deja de lección esta elección, es que la ciudadanía ya está harta, igualmente, de que sus representantes “populares” llámense como en esta ocasión diputados federales que dentro de seis años nuevamente diputados y senadores de la república, no cumplan con el más mínimo de su cometido y sólo, en esta partidocracia perversa, actúen en función de sus propios intereses personales o cuando mucho partidistas. En tanto el pueblo dizque por ellos representado, se sume en la más severa de sus crisis de credibilidad y confianza. Por ello mismo, el movimiento “anulista” promovido por diversos grupos y actores políticos como de un importante grupo de intelectuales y periodistas; pero sobre todo, y habría que destacarse, de una red de jóvenes que a través de la internet se dieron a la tarea de convocar a anular su voto, fue ampliamente recogida por miles de cibernautas y sociedad en general. Así pues, el llamado, cumplió su cometido.
Y lo cumplió, tal vez no en el sentido de las cifras porcentuales esperadas que llegaron a estimarse de entre el 10 al 15 por ciento, cifra comparable a lo que el PRD recibe en promedio de votos en elecciones intermedias. Ésta cifra, estimada por no pocos analistas políticos serios y de reconocido prestigio nacional, ciertamente no se alcanzó al registrarse el 7.2 por ciento del total de votos emitidos. Pero cumplió, decía, porque como bien lo advierte mi compañero de páginas Enrique Alfaro, el triunfo de esta corriente no radica en los porcentajes que el voto nulo alcanzó sobre los resultados de la elección, sino porque puso en el debate nacional la falta de credibilidad tanto de los partidos como de la clase política en general. Pero bueno, ya habrá oportunidad de comentar más detalladamente el fenómeno anulista.
De vuelta a la realidad
Ahora lo que viene, es dejar atrás la contienda electoral y, ahora sí, también, los políticos y servidores públicos todos volver a la realidad real de nuestro país y estado en particular. Reencauzar talento -sí lo hay- y renovar el compromiso -si lo hubiera- con el estado y país. ¡Con la gente!
Pedirles, no, ¡exigirles a las y los virtuales diputados de Chiapas mayor compromiso y congruencia! No más pero tampoco menos. Porque como bien lo dijo el hoy senecto galeno metido a político Don Valdemar Antonio Rojas, ello en su paso por la diputación local aquello de que: “el gusto- u orgullo- dura tres años, pero la vergüenza ¡toda la vida!” Me queda claro.
El resumen y las sumas
Y ya que andamos por los rumbos electorales, aunque ya suficientemente abordado en estos días, bueno, baste decirles que hay compas columnistas que hasta se adjudican el triunfo de algunos candidatos al señalar que, de su análisis profuso conciso pero sobre todo certero, sus estimaciones resultaron contundentes. ¡Ba!
Pero aquí el resumen de las sumas; En el distrito 1, Juan Carlos López Fernández del PRD, se alzó con la victoria. Sin sorpresas. En el 2, con la suma de los votos del Verde Ecologista en su alianza con el PRI, fue factor para que Hernán Orantes López se llevara el triunfo electoral. Los apellidos pesan. Sin duda. Por lo que hace al distrito 3, la gran perdedora fue María Gloria Sánchez del PRI, única mujer indígena no sólo de Chiapas sino entiendo del país, que aspiraba a un curul federal. Y digo que única porque, tan es así, la usaron como imagen publicitaria en la campaña nacional. Así entonces el candidato del PRD Luis Hernández Cruz, consiguió su pase a San Lázaro. El distrito 4 fue para Ovidio Cortazar Ramos del PAN, quien de manera arrolladora tal y como se esperaba, se impuso al candidato del PRI con por lo menos 30 mil votos de diferencia. En el 5º distrito, y pese a la cargada mediática enfilada en su contra y financiada por sus adversarios políticos, Sergio Lobato García resultó ganador. Sin comentarios. Por lo que hace al distrito 6 de Tuxtla poniente, Mirna Camacho Pedrero panista de nuevo cuño, logró imponerse al candidato del verde-pri, Ángel Vargas Blanco. Su frescura y grata presencia, sus mayores baluartes. Veremos si ello es suficiente en la Cámara.
La otra “mi tía”
El distrito 7, en donde se esperaba un triunfo avasallante del candidato del PRI el poderoso líder ferrocarrilero Francisco Grajales alías “Pancho cachondo”, vio interrumpido su vuelo rumbo a San Lázaro por el panista Manuel Marroquín Toledo. La soberbia y el desaseo político del priista, terminaron hundiéndolo en el descredito. De Marroquín, la verdad; ¡al saber! El 8 fue para el joven Roberto Albores Gleason del PRI, que como lo comenté aquí mismo en este espacio, su nombre y maquinaría electoral, terminarían con aplastar a todo al que se cruzara en sus pretensiones políticas futuras. Usted me entiende. El distrito 9, Tuxtla oriente, Ariel Gómez León, que es cuate pero no santo de mi devoción, alcanzó colarse de panzazo. Y aquí un consejo no pedido; amigo Chunco, “recordáte” aquello de que; “en boca cerrada no entran moscas”. En el 10, si bien es cierto lo momios de la contienda favorecían desde un principio al candidato del PRD Ernesto Gutiérrez Villanueva, los priistas de ese distrito habían fincado sus esperanzas en Horacio Ruiz Ruiz, empero, se corrieron versiones que al final, su campaña de desinfló. Y tan se desinfló, que el triunfo electoral de Gutiérrez Villanueva fue aplastante. Finalmente el distrito 11 y 12, Carlos Martínez Martínez del PAN y Sami David David del PRI, respectivamente, terminaron imponiéndose a sus adversarios políticos. Martínez Martínez, sobre de un cuestionadísimo César Amín González Orantes, que más que buscar un curul debió buscar un amparo. En tanto Sami David, si bien no arrasó como se esperaba, con la alianza estratégica con el Verde, pudo remontar a Tomas Edelman del PAN.
Así es que, échele pluma y resulta entonces un empate político; cuatro diputaciones federales de mayoría para cada partido PRI, PAN y PRD. Así o más democrático. Sobre de quién pierde de los partidos, la pregunta resulta obvia: El PRI. Me queda claro.
Ya de salida
A modo de reflexión, quien resulta ganador de la contienda en Chiapas y si no le invito a que cheque las cifras del PREP, fue sin duda el Partido Acción Nacional, quien a través de sus principales operadores políticos y aquí los nombro, Carlos Pedrero Rodríguez y Carlos Palomeque Archila, diputado local y presidente del partido, respectivamente, quienes a diferencia de su líder nacional el hoy depuesto (bueno dimisión) Germán Martínez, quien le apostó al enfrentamiento y la diatriba, he ahí los resultados nacionales del PAN. Por ello, decía, ellos sí supieron construir los puentes de entendimiento entre la política que se ejerce desde la Presidencia del país por Felipe Calderón, y la que en la entidad, el Gobernador Juan Sabines, ha definido como una forma de convivencia democrática de unidad y reconciliación. Ahí pues, la resultante.
