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Alfonso Carbonell

¿Voto nulo?

No cabe duda que en eso de la Democracia, ni como ciudadanos mucho menos los partidos políticos, claro está que tampoco como sociedad y país, acabamos por “encontrarle la cuadratura al círculo”. Y cuando más pensábamos que la dirección y rumbo democrático se iba alcanzando, ello a partir de la elección del dos mil en la que después de 71 años de hegemonía priista, mediante la fuerza del “VOTO CIUDADANO” se logró derrocar al partido de estado, cuando más -reitero- nos acercábamos a un estadio democrático mejor; bueno pues, ahora vemos un retroceso cuando la sombra del abstencionismo, incluso promovida desde los propios partidos o de algunos de sus principales actores, se cierne sobre la elección federal del 5 de julio próximo.

Cierta es y precisamente después de la elección del 2000, elección que dio como resultado que México tuviera un presidente salido de las filas del PAN, de un fiasco llamado Fox, el desencanto de la ciudadanía ante un frívolo mandatario, dicharachero contumaz y analfabeta orgánico, tuvo su primer efecto en las intermedias del 2003 al registrarse un fuerte abstencionismo. Empero, no ni nunca, tras un llamado como el que ahora se ha alzado a anular el voto.

Se entiende, que para que este fenómeno político-electoral que hoy tiene preocupados a todos los partidos sin excepción pero no menos al propio gobierno federal, tiene asiento y sustento en nuestro incipiente y aun más, inmaduro sistema democrático el que para colmo de colmos, encontró su mejor pretexto, su acabose, en el pasado proceso electoral del 2006 para presidente de la república. Proceso que pese haber registrado cifras históricas de participación ciudadana, se vio empañado por un supuesto fraude electoral. Ahora, estamos en el umbral de la elección que dará como resultante el relevo de la LX legislatura federal con la entronización de 500 diputados y diputadas. Claro está, concomitante con otras seis elecciones de gobernadores y de igual forma relevos en las cámaras locales de diputados y presidencias municipales en lo menos ocho estados del país.

La razón (de la sin razón)

Pero el llamado al voto nulo o voto en blanco a que se invita a la ciudadanía, sin bien tiene su fondo y raíz en la poca credibilidad del respeto al voto, su meollo o quid del asunto radica más en, y hasta un ciego lo podría ver, el desencanto que la sociedad en general tiene de los partidos políticos y claro está, en sus candidatos. Porque igual da votar por el partido verde, que por el tricolor, azul o solferino, porque ninguno de ellos llena las expectativas mínimas ciudadanas. ¿Propuestas? ¿Cuáles?

Ahora que como sostienen algunos, habrá entonces que votar por la persona; ¡fuuuta! La cosa se pone peor. Porque resulta que una buena cantidad de esas y esos candidatos, cuando uno se pone a escudriñar en sus biografías, ¡ta´ maye!, en lugar de andar buscando una curul, deberían de estar buscando un amparo. Me cae (¡curuleros!)

Habrá entonces que reflexionarlo bien y profundamente. “No todo está perdido en Francia”. Voto blanco, voto nulo, abstencionismo activo; llámese como se llame, lo único que implica es un fracaso en nuestra inacabada democracia.

Ya de salida

Y como todo en la vida, ni todo es negro ni todo es “blanco” (ni el voto); para muestra un botón. Ayer fui visitado hasta las puertas de mi domicilio por el candidato del PT-Convergencia por el distrito IX (Tuxtla oriente) Pio Lorenzo López Obrador. Su tarea, me queda claro, es tener un contacto cercano o en corto como suele decir, con la ciudadanía de su distrito. Su trato es afable y en donde se lo permiten, logra entablar una charla franca, directa y abierta.

Pio Lorenzo transpira confianza; se escucha creíble. Yo en lo personal, aún no decido mi voto o acaso no lo ejerza si logran convencerme de que lo anule. Lo que sí, ah y porque conozco a Pio desde hace poco más de 15 años (me haría la referencia el candidato) cuando fui Coordinador de Planteles de la Zona Norte del Cobach y él fungía como director del plantel de Palenque. Lo mejor que te puedo desear es suerte, le dije al que le cortaron el ombligo en Macuspana, Tabasco, pero que desde hace ya 40 años, se mece en la hamaca allá en la colonia Pakal Nha, de Palenque, Chiapas.

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