Alfonso Carbonell
Lo dicho
Ya se los había advertido aquí, que lo que estaba por venir en términos de “guerra sucia” en las campañas políticas, lo hasta ahora visto y oído, resultaría una caricatura de lo que está a punto de desatarse entre el PAN y el PRI, principalmente. Porque lo que hace al PRD, con eso de su modosita e hipócrita campaña en medios electrónicos sobre todo con mayor pertinencia -e impertinencia- en la televisión, nos quieren vender la idea de que no “matan ni una mosca”. Triste y lamentable que el partido que otrora denunciara con valentía y vigor los excesos del poder en turno, ahora nos quiera hacer creer que su génesis de partido violento, violencia con la que incluso suelen dirimir sus problemas internos (sus cochineros), ahora ya se quieran dedicar a hacer “pasteles”. Hasta creen.
Pero bueno, decía, que después de que el mozalbete de Germán Martínez iniciara una intensa campaña de desprestigio contra del PRI y sus candidatos con aquello de su presumible nexo con el narcotráfico, ahora en su campaña ya oficial, no deja a duda de que el destinatario de dichos contenidos es el PRI; “yo voy a votar por el PAN para seguir apoyando al Presidente en su lucha contra el narcotráfico”, la idea. Me queda claro.
Y como si la campaña negativa contra del PRI disparada desde el PAN, claro con anuencia y beneplácito del Presidente Calderón no fuera poco; ahora ¡gracias a la aparición de la influenza! (O “sin querer queriendo” como diría el “Chavo del Ocho”), ésta les ha caído como “anillo al dedo” sobre todo en tiempos electorales-, porque les ha permitido a los altos funcionarios panistas como al propio Felipe Calderón, hacer campaña ¡gratuita!, a favor del gobierno y por ende, a su partido y candidatos. Difícil separar el corazón y la cabeza. La tripa del bofe.
Ahora, se ha empezado a comentar que el PRI, prepara toda una estrategia mediática de pronósticos reservados contra de su principal ofensor y, también dicen, que lo hasta hoy visto y ejecutado por el señor Martínez y Cía., resultará una insulsa caricatura comparada con la que ellos emprenderán. Será, han advertido, una campaña ¡demoledora!
De anécdota
Según lo comentado por los analistas nacionales, cito, Carlos Ramírez prestigiado columnista, el destinatario principal de los ataques priistas será, el mismísimo Presidente Felipe Calderón, y supongo yo, sin dejar de recordarle a los mexicanos la desastrosa gestión de Vicente Fox y Martita. Ello, se ha dicho, en respuesta a lo que le han venido champando al PRI y a sus gobiernos de un pasado manchado por la corrupción y la inquina palaciega de personajes como Salinas de Gortari. Difícil resultará a los priistas deslindarse de su pasado y por tanto, despejar las sombras de duda que los insistentes cuestionamientos de sus principales adversarios, decía ya, han sembrado en la ciudadanía. Del electorado.
Y aquí, permítanme ustedes citar la anécdota que el propio Carlos Ramírez cuenta como para ilustrar el entuerto armado por los panista y que, la verdad sea dicha, nos hablan de la incapacidad de los priistas para responder, con medida credibilidad, lo que de ellos dicen. Sin más, aquí la anécdota: “En un mitin, uno de los aspirantes perdedores tomó el micrófono para, delante del aspirante, enumerarle los casos de corrupción, uno por uno, de él, de su esposa, de sus hijos y de sus compadres. Otro priista le dijo al acusado: “compadre, ¿va a dejar que siga?” Y el aludido respondió: “nada más que caiga en una mentira y no se la va a alcanzar a acabar”. (¡Sic!)
Ya de salida
No, quien piense o estime que la prudencia cabrá en los actores políticos en aras de una contienda política civilizada que abone a la paz y la concordia, se ve muy remota. Casi imposible. Porque como siempre ocurre, ambos se llamaran ofendidos y sorprendidos de lo que ellos mismos dicen y actúan. Y mientras los azules y tricolores se enfrascan en una lucha fratricida, los perredistas así como lo han previsto avanzan “nadando con bandera de pen… tecostes”, aunque se advierte, apenas les alcanzará para, si acaso, seguir siendo la tercera fuerza electoral nacional. Me queda claro.
