Alfonso Carbonell
Día del MAESTRO
Sí, así con letras mayúsculas “MAESTRO”; pese sí y también, a los “líderes ” que el magisterio federal como estatal han tenido a lo largo de la historia sindical. Claro-oscuros de la vida misma del país y estado. Pero no, no voy a hacer aquí un recuento de los daños que los dirigentes, insisto, han incurrido y provocados al miles de mentores y al país. No.
A lo que quiero referirme hoy, es al trabajo abnegado, comprometido y responsable que las “profas y profes”, históricamente, han desarrollado en bien del país. ¿Qué sería de nosotros si no, en este largo peregrinar educativo que empieza a muy temprana edad con la educación preescolar, después con la primaria, la secundaria y más tarde, y sí nuestros padres y/o tutores(as) en la medianía de su posición económica, nos brindan la posibilidad de cursar el bachillerato, pues, bueno ¡albricias! Qué bendición; pero decía, no nos hubiera sido posible sin la existencia de nuestras y nuestros maestros. Ahora, que cuando perteneces a una familia de 5 hermanos (en mi caso 3 mujeres y dos varones) logras cursar estudios universitarios, la situación de vida es ya de privilegio.
Al escribir al respecto, vinieron a mi mente imágenes de un centenar de maestros que a lo largo de mi vida educativa, fueron guía y ejemplo. Cómo no recordar a mi Maestra Celia de primaria. Su rostro, perdurable e imborrable en mi mente (pese al titipuchal de años ha y a mi prematuro Halzhimer) era así igualito al de la actriz del cine mexicano Sofía Álvarez, y de la cual -díganme si no nos pasó igual-, viví enamorado durante mi niñez. ¡Qué maestra!, en toda la extensión de la palabra.
En la secundaría, como ahí ya tenemos uno por cada materia, la profesora de Historia de México de apellido Horcasitas, ¡qué bárbaro! Qué compromiso social y espiritual para con su estado y país. Ella, señora ya entrada en años, nos platicaba lo que es nuestra gran historia; de sus mujeres y hombres que construyeron nuestra Nación. Su vehemencia e igual su coraje por lo que nos acontecía, era transmitida con puntual y exacta pertinencia.
Más tarde en la Prepa, encontrándose el país en una transición política y social y por tanto, igualmente educativa, nada fácil y convulsiva, me hizo ver y me hizo tomar conciencia de lo que este país demandaba de sus jóvenes. Sí, por supuesto, fui antigobiernista. Después, al ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), me convertí en Marxista. Pero al ingresar a la burocracia, ¡claro lo seguí siendo!, pero ahora como “Marxista-Guadalupano”. Bueno usted me entiende! (El sistema nos copta)
Vaya pues, mi reconocimiento pleno y sincero a las y los miles de maestros que a lo largo y ancho de la entidad y país, denodadamente con compromiso y responsabilidad, día a día entregan lo mejor de sí educando a la niñez y juventud mexicana.
Ya de salida
La verdad, no habría espacio suficiente para, si quiera, prodigarles a las y los MAESTROS lo que son y representan para nuestros hijos, la sociedad, estado y país. Para nosotros mismos. Lo que sí puedo hacer, habida cuenta que hoy por hoy es el titular en nuestro estado del sector educativo, es que en su persona y nombre, extienda un sentido cuan sincero reconocimiento pleno y puntual, y con él a todo el Magisterio estatal, a Javier Álvarez Ramos, Secretario de Educación del gobierno del estado, quien ha sabido con reconocida fidelidad, llevar a cabo el proyecto educativo del Gobernador Juan Sabines Guerrero, ambos, lo afirmo, comprometidos con la niñez y juventud de Chiapas. ¡Gracias, muchas gracias MAESTROS!
