Comentando la noticia

Alfonso Carbonell

Caso Herrán

Desde la detención del ex fiscal antidrogas del país Mariano Herrán Salvatti (con Ernesto Zedillo), ello el pasado mes de enero, y quien además ocupó en el gobierno de Pablo Salazar la tarea de “procuración de justicia” (primero como Procurador y luego como Fiscal) y mas recientemente, ya en esta administración gubernamental se desempeñó como secretario de Economía (¿?), decía, no deja de sorprender el cúmulo de delitos que, un día sí y el otro también, se le van sumando a los originalmente expuestos por la autoridad y que valieron para proceder a su detención. El descubrimiento escandaloso de una cuantiosa fortuna tanto en propiedades, autos, joyas y otros lujosos entretenimientos (cría de caballos, perros y ¡cerdos!), aunado claro, a los que dieron origen a su procesamiento que van desde uso indebido de su función pública, desvío de fondos del erario y asociación delictuosa, entre otros, dejan al descubierto -encueran sería la palabra precisa-, el manejo corrupto y menaje acumulado de este peligroso delincuente.

Lo dado a conocer en conferencia de prensa el día de ayer por el Procurador General de Justicia del Estado de Chiapas, Raciel López Salazar, nuevamente dan cuenta de un importante decomiso de armas y la incautación de más propiedades (las dos últimas allá en la Ciudad de México), acciones que ponen y aportan a la opinión pública, mayores elementos de juicio tan solo para corroborar y ahora sí “con los pelos del caballo en la mano”, lo que era un secreto a voces desde su infausta e infame gestión como procurador y fiscal. Su proclividad a los excesos, su ostensible riqueza inexplicable (y no tanto), así como su lacayuna y servicial manera de torcer las leyes de acuerdo a los designios del jefe de la mafia, el señor Salazar, pintan de cuerpo entero a este inverosímil personaje.

A propósito y antes de cerrar el tema, al menos por el día de hoy porque, está más que visto, el caso “Herrán” va a dar todavía mucho de qué hablar, déjenme les comparta a modo de anécdota lo que ayer mismo, un “bien intencionado” amigo escritor y poeta, me refería sobre este asunto en particular, precisamente para advertirme sobre la peligrosidad de tocar el tema públicamente so pena (de otra manera), de sufrir las consecuencias que puedieran, incluso, costarnos hasta la vida (¡ha cabrón!) a los periodistas.

“Oye Carbonell, me dice con asento de entre angustia y preocupación; te quiero comentar, como amigos -lo puntualiza como para darle mayor fundamento y sinceridad a su entuerto-, que tengan mucho cuidado con el caso de Mariano Herrán porque sabe -o al menos “intuye”-, que don Mariano ha desplegado un servicio de inteligencia u espionaje que da seguimiento puntual sobre todo lo que se dice de él y quiénes lo dicen. Mira hermano, te lo digo a ti; Mariano Herrán en menos de un mes está fuera de la cárcel. Yo, entre el “espasmo y asombro” que me produjo su temeraria como sincera -estimo- aseveración, enseguida me argumenta. Es una cuestión de Estado. De seguridad nacional. Zedillo (Ernesto ex presidente de México y administración en la cual Herrán Salvatti, en efecto, fue el zar antidrogas) no lo va a permitir. La información con que cuenta el Mariano, me sigue diciendo, es muy delicada y comprometedora”.

Por ello mismo, me insiste y advierte, deben tener mucho cuidado con lo que dicen y escriben ustedes los periodistas. Tú, Miguel González y otros más. No estoy yo abogando por Mariano Herrán ¡no qué va! Pero sí, no se vale “hacer leña del árbol caido”. (Sic) Porque eso sí te digo, me dice en tono como de no reprocharle después el no haberme puesto sobre aviso: Mariano una vez que salga, se las va a cobrar (las afrentas) una a una y uno por uno. Así es que ¡mucho cuidado amigo! Dicho lo cual, y una vez que el lustrador de calzado habría hecho lo propio, me despedí del amigo poeta y escritor; ¡ah eso sí!, no sin antes mi dilecto amigo, solicitarme un “apoyito” para la cura de su cruda. (Suena a broma pero es en serio)

Los precampañas y los medios

El pasado 31 de enero, los partidos políticos habrán de haber registrado ante el Instituto Federal Electoral, a sus precandidatos a las 300 diputaciones federales de mayoría, ello con el objeto de llevar a cabo su etapa de precampañas en las que de manera interna, como es el caso del PRI mayoritariamente, habrán de contender entre dos o más prospectos en un distrito para finalmente, a través del método de selección acordado, definir quiénes serán sus abanderados en la contienda, digámoslo así, oficial.

Pero a lo que me quiero referir en este comentario, no es a quién, precandidato hombre o mujer, está inscrito en las contiendas internas partidistas. Lo haremos mañana mismo. Lo que sí, y es algo sobre lo que tendremos de meditar sobre todo quienes nos dedicamos a este oficio, es en cuanto al sentido de nuestros análisis, críticas, comentarios y expresiones cuando estos se refieran a candidatos y partidos políticos. Porque el hecho de no conocer el alcance y contenido de la reformada ley electoral por lo que respecta y hace a los medios de comunicación (radio, tv, internet, revistas y diarios), no nos exime de la responsabilidad en que pudieramos incurrir. Y no se trata de autocensura barata o peor aún, pagada o por consigna. No. Se trata sí, y lo pueden corroborar en cualquier medio de comunicación -escrito sobre todo-, que los señalamientos que sobre tal o cual personaje se vierten y que pueden llegar a ser duros y precisos, no caigan en el denoste o denuedo, peor aún, en el posible delito de difamación o calumnia. O lo que la misma ley prevé y ha llamado “guerra sucia”. Está penado.

Ya de salida

Por ello mismo y sé que es consejo no pedido, mas vale que nos vayamos con tiento pero sobre todo con un gran sentido de responsabilidad para no abonar a un clima de violencia verbal y de complejidad democrática. Porque lejos de abonar a un clima democrático, se insiste, lo enrarecen y encarecen. Además, me queda claro, que es fácil adivinar quién o quiénes, partidos y políticos, están detrás de esas injurias e inquinas. Para qué. Ni al caso.

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