Alfonso Carbonell
La “guanajuatización” del País
En pasados días, la cúpula panista se reunió para rendirle pleitesía al ex presidente Vicente Fox (y por añadidura a Martita), correspondiéndole a su imberbe y envalentonado dirigente nacional Germán Martínez, coronarlo como un apóstol de la democracia. Si no, juzgue usted: “Gracias por darle futuro y democracia a México”, rezaba una placa que le fue entregada a Fox en reconocimiento (¿?) y que fuera leída por Germán.
Ahí, personajes tan disímbolos en su concepción ideológica de lo que es o debe ser el PAN, ya no digamos lo que algún día fue concebido por sus fundadores como Manuel Gómez Morín, quien, y créanmelo que no exagero, de vivir se sentiría realmente avergonzado al ver lo que han hecho con su partido, otrora defensor del bien común y los derechos humanos; pero decía, ahí como si no hubiera o estuviera pasando nada a su interior, el “yunque” mayor que no es otra persona que Manuel Espino Barrientos, compartió el “PAN y la sal” con su actual sucesor precisamente el señor Martínez, aliado desde siempre del Presidente Felipe Calderón en su intento, primero, por alcanzar la candidatura y después en la campaña y, por supuesto, al frente del país. Me queda claro.
Pero nada tendría de extraordinario este encuentro (entre Manuel y Germán) si no fuera por el antecedente por todos conocidos, de que el candidato de Chente Fox para la presidencia del país no era otro que su delfín y entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, quien impulsado desde su partido por el propio Espino, finalmente vieron sucumbir su proyecto cayendo a manos de Felipe Calderón, hoy su mero padre. O bueno, por lo que se pudo ver y hubo de trascender, sólo después de Fox.
Por cierto -lo consignan las notas que dieron cuenta del evento-, el día de la celebración de su Consejo Nacional que se efectuó el pasado sábado en León, Guanajuato, y cuyo anfitrión fue el “ex preciso” Vicente Fox, reunión que tenía entre otros muchos objetivos realizar lo que se conoce en el argot político como “operación cicatriz”, tuvo su momento más ríspido cuando, en la mesa de presídium el hoy vilipendiado Chanti Creel, no fue tomado en consideración. No, si también entre los panistas se “cuecen habas”. (De rencor y de vendetta)
O la “Jalisconización”
Pero a que se refiere el señor Martínez Cázares cuando habla de “guanajuatizar” (hasta escribirlo cuesta trabajo que más para interpretarlo) al país, bueno, pues aquí la cita: Antes -se refiere a que diera inicio su Consejo- el presidente nacional del PAN envió un mensaje electoral a los militantes: “Me comprometo con sus victorias. Me comprometo en el 2009 a guanajuatizar (sic) el país”. Su declaración se refería a que buscará que el resto del país tenga una organización electoral similar a la de Guanajuato, estado controlado por Acción Nacional. (excelsior.com.mx, 27-07-08)
Sí claro, para que todos los estados y el país hoy en manos de los panistas, tengan policías entrenados en la aplicación de torturas. Y porque no mejor en lugar de “guanajuatizar” al país o bien también y aprovechan para “jalienzanizarlo” (por Jalisco otro de los estados por ellos gobernado) porque así, además de institucionalizar la tortura, los panistas decretarían que por ley; todos los gobiernos deberán darle a las iglesias (las católicas claro) no sé, qué será, cien, doscientos o mejor ¡quinientos millones de pesos! Total ¡qué fregados los paga el pueblo! Sí, usted, usted y yo.
Fox (suma que resta)
Dicen por ahí, no lo sé de cierto, que ante este reagrupamiento que los panistas hicieron en torno a Fox (así andarán), quienes se pusieron a festejar de lo lindo fueron, adivine adivinador; ¡claro los priistas!, quienes ven en esta “estrategia partidista” que hoy echan andar los panistas, insisto, con tan ínclito personaje al frente de esta, una inesperada oportunidad, una verdadera puerta abierta rumbo al 2012, de ganar, primero, la mayoría en la cámara de diputados el año próximo y claro que por supuesto, la presidencia de la república después.
Porque para nadie es secreto, bueno ni para el propio Chente y su inseparable Martita, que desperdició una oportunidad de oro de transformar enteramente al país, sí y sólo sí, se hubiera decidido y armado de valor para hacer los cambios institucionales que demandaba la nueva coyuntura democrática nacional. Empezando, por supuesto, por la institución presidencial. Pero no, se dedicó a la confrontación y a disfrutar las mieles del poder, un poder que ejerció con la más pueril de las frivolidades producto de su relación amorosa con la señora Marta, lo que influyó en un tipo tan pusilánime como Fox.
Por ello se advierte con pasmosa claridad, aquella trivial consideración aritmética transportada al terreno de la política que señala sobre que, en política, precisamente; “hay sumas que restan”. Si no, al tiempo señores, al tiempo.
Ya de salida
¡Nooomás! (como diría Clavillazo), para consignar parte de lo que el señor Vicente Fox, dijo en el marco de su Consejo Nacional, emotivas palabras que, nomás -también- porque es muy macho, no se soltó en llanto. Mírelo usted: “Me siento cobijado, me siento seguro de hacer mi aportación”. Par más adelante agregar: “Agradezco al presidente de mi partido, a Germán Martínez, el habernos propuesto una responsabilidad que asumimos con enorme gusto. El trabajar en el desarrollo de la estrategia a seguir por nuestro partido, por nuestros candidatos, a nivel nacional”.
