Alfonso Carbonell
“Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis; si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?”. Sor Juana Inés de la Cruz.
Día Internacional de la Mujer
Ayer, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa acompañado, claro está, de su esposa Margarita, estuvieron en el emblemático municipio de Ocozocuatla, que como bien diría la Directora del Instituto Nacional de las Mujeres, Rocío García Gaytán, es mejor conocido como Coita. Mención que le valió un caluroso aplauso de la concurrencia. Grácil ocurrencia. Ahí ante una audiencia de poco más de cinco mil personas en su mayoría mujeres, obvio en su día, el Presidente de México Calderón Hinojosa, estrechó la mano y beso mejillas de cientos de chiapanecas que con ello demostraban su gratitud y reconocimiento a quién ha hecho, en materia de políticas públicas a favor de las mujeres, un conglomerado de instituciones y andamiajes legales para su desarrollo. La violencia contra de las mujeres hoy, es tema que se pena con cárcel. Me queda claro.
Sin duda un día importante para las mujeres, pero también, un tema de reflexión para los hombres. (Varones diría Reneque) No se trata, creo y estoy convencido, éste el de la equidad de género, una reyerta ni juego de vencidas entre hombres y mujeres. Entre mujeres y hombres. No. Considero sí, de tras el reconocimiento de un día especial para las mujeres, está el de llamar la atención de la sociedad en general ante un tema que, ya bien por tradición, cultura y atavismos, por siglos la mujer estuvo confinada, históricamente, a ser la “compañera” de el hombre. Bueno ni qué decir de aquella frase que refiere y hoy reconocida como estúpida insolvencia de que; “detrás de cada hombre hay una gran mujer”. ¡Aja!
Pero no se trata, lo decía ya, de una guerra de adjetivos ni semánticos ni sexuales que expliquen, al menos cercanamente, esta histórica diferenciación. Diferenciación en un sentido qué, gracias a Dios, nos hace diferentes pero enteramente complementarios. Nuestra media naranja. Nuestra manzana entera. (Dixit Adán y Eva)
Pero, déjenme regresar al principio del entuerto; Las Mujeres y su día. Ahí en Coita (abro paréntesis para la anécdota mordaz; cuando
Pero, en… volviendo al tema, lo de ayer, con la presencia del Presidente Calderón su esposa Margarita; del Gobernador Juan Sabines y de Isabel Aguilera, su comprometida esposa, se dieron tiempo y conjugaron el verbo “Mujer” en todos los espacios reales y metafóricos en donde un mandatario nacional, desprendido de protocolo alguno y al señalar a las mujeres lo mismo campesinas, indígenas, doctoras, mujeres de las fuerzas armadas y demás, preguntaba a las asistentes; ¿quiénes más me faltan? La mujeres le decían; ¡las estilistas! ¡Felicidades a las estilistas! Arengaba el presidente; ¡a las trabajadoras sociales! A lo que hacía eco el presidente, ¡sí claro a las trabajadoras sociales!
Ya de salida
Bueno, el presidente no paró en su arenga para señalar a todas y cada una de las mujeres que se desarrollan en diversos quehaceres de la vida nacional, y dijo; desde las amas de casa hasta las más encumbradas ¡mis felicitaciones! Una voz de las muchas que se expresaron de mujeres libres y comprometidas como fue el caso de una joven madre (15 años) quien es beneficiaria de un programa de becas, de otra voz escuchó Calderón le decían mandara felicitaciones a un sector de población femenil y así dijo; ¡claro, felicitaciones también a las trabajadoras sexuales! Me queda claro. Todas son mujeres. Así pues ¡Feliz día de las mujeres!
