Carlos Montemayor fue acompañante de los escritores indígenas

Carlos Montemayor dejó honda huella en Chiapas. Desde la década de 1990, este noble escritor, ensayista, humanista, sobre todo, se convirtió en un tejedor de la palabra, que acompañó el caminar literario e intelectual, es decir, el corazón y el pensamiento de los creadores indígenas de la entidad.Su aportación es invaluable. Alumno y maestro a la vez de los pueblos indígenas, supo entender y compartir sus anhelos; supo apreciar los componentes profundos de sus cosmovisiones y los elementos estéticos de sus lenguas. Contribuyó así, a rescatar y a situar en un lugar digno, la palabra indígena convertida en poema, leyenda o cuento.
Carlos Montemayor fue un promotor cultural incansable, siempre comprometido en darle voz al silencio o a los sin voz; en Chiapas, se le recuerda gratamente, compartiendo su erudición con palabras sencillas y francas; mirando de igual a igual al poeta agricultor, al cuentista campesino; con quienes compartió momentos de camaradería, éxitos y también fracasos.
Él fue uno de los primeros en defender ante la opinión pública contraria, la importancia de las lenguas indígenas; en argumentar las características estéticas de las mismas, diferente a todos los idiomas y por tanto igual de valiosa; investigó con paciencia y supo encontrar en el lenguaje ritual y ceremonial de los oficiantes o iloles, la riqueza sonora, estilística y original de los idiomas mayas. Y desde ese entendimiento, propuso nuevas formas estructurales para comprender la literatura indígena de Chiapas.
De su labor como promotor y editor fue posible que la palabra de los artífices mayas y zoques tuvieran por primera vez resonancia nacional e internacional, destaca, en 1996, las dos Colecciones de Letras Mayas Contemporáneas de Chiapas, y casi una década después Words of the true peoples “Palabras de los seres verdaderos”. Además, de su pluma crítica con sentido social, puesta al servicio de la justicia nació el libro: Chiapas, la rebelión indígena de México, obra que contribuyó al entendimiento de las causas que motivaron el alzamiento zapatista de 1994, desde una mirada histórica.
Su última estancia en nuestro estado fue en 2009, estuvo en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (CELALI), como conferencista magistral en las Jornadas de Análisis de las Artes Indígenas, y en cuya intervención hizo una cronología del quehacer literario en lenguas originarias de México y en particular de Chiapas, y recomendó que “la tarea urgente es preparar a las nuevas generaciones para que reciban la cultura. Preparar filólogos, gramáticos, historiadores de las lenguas y la cultura, músicos, escritores y dramaturgos”.
También, en su plática amena, porque como él dijo no venía a enseñar sino a compartir, en respuesta a un joven que lo interrogó sobre la importancia social del escritor, sostuvo: “El escritor es un ser que asume compromisos políticos, económicos, culturales por decisión propia. Sin embargo, el principal compromiso del escritor es hacer textos con cualidades estéticas; tener excelencia en el uso de la lengua, lo más profundamente natural; pero además no debe engañarse, no escribir para ser aplaudido, no mentirse”. Así pensaba un escritor comprometido, un amigo. ASICh

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