Buscan eliminar celulares en cárceles de EU

Los estados de Maryland y Virginia han comenzado a usar perros capaces de detectar teléfonos escondidos debajo de las medias, en libros y en colchones
Los empleados de las cárceles de todo el país están tratando de eliminar los teléfonos celulares de las celdas.

Los estados de Maryland y Virginia incluso han comenzado a usar perros capaces de detectar teléfonos escondidos debajo de las medias, en libros y en colchones. Otros estados tienen leyes que castigan a los guardias y visitantes que suministran celulares a los reclusos.

Los presos usan los teléfonos para llamar a parientes y amigos. Pero también para dirigir actividades ilícitas, coordinar fugas o disponer represalias contra otros reclusos, según señalan las autoridades de los penales.

En Nevada, un asistente dental de una prisión fue despedido en el 2005 por ayudar a un reo a obtener un teléfono celular para planear una fuga que resultó exitosa. En Florida, donde las autoridades evitaron un intento de fuga en el 2004 que involucraba un teléfono celular, los presos también han sido sorprendidos utilizando tales aparatos para amenazar a ciudadanos.

Texas ha condenado en años recientes a más de una docena de funcionarios por aceptar sobornos a cambio de teléfonos celulares o partes de teléfonos, mientras que en Tenesí, funcionarios de prisiones prohibieron el ingreso de frascos de mantequilla de cacahuate luego de enterarse que un reo acusado de balear fatalmente a un guardia había utilizado uno para ocultar el teléfono celular con el que coordinó su fuga.

No hay estadísticas nacionales sobre cuántos teléfonos celulares son decomisados en prisiones cada año, pero las legislaturas de todo el país están prestando atención al tema. Florida y Maryland aprobaron leyes que endurecen los castigos por proporcionar teléfonos celulares a los internos.

Texas se sumó este año a la lista de estados que permiten a los reos utilizar teléfonos regulares, en parte porque había un problema enorme con el contrabando de celulares.

”Los prisioneros están usando teléfonos celulares para realizar actividades delictivas”, dijo Harlen Lambert, propietario de All-States K9 Detection, una instalación de entrenamiento de perros en Fullerton, California. Lambert entrenó el año pasado para Virginia los que se cree son los primeros perros detectores de teléfonos celulares en el país.

Los tres perros de Maryland pueden incluso detectar tarjetas SIM de teléfonos celulares _las cuales almacenan números telefónicos y mensajes de texto_ y otros componentes que pudieran estar ocultando los prisioneros o guardias.

En una demostración reciente para reporteros en una ex prisión estatal al sur de Baltimore, un perro springer spaniel inglés fue capaz de encontrar teléfonos ocultos bajo un colchón y en el compartimento tallado dentro de un libro.

Los estados también están endureciendo los castigos a funcionarios que ayuden a prisioneros a obtener teléfonos celulares. La legislatura de Maryland convirtió ese acto en delito menor a principios del año, y los legisladores de Florida convirtieron en delito mayor poseer un teléfono de manera inapropiada dentro de una prisión, ley que puede ser aplicada a tanto a reos como a funcionarios.

Funcionarios de Texas dicen que tienen el peor problema de contrabando de teléfonos celulares de la nación. Ese estado permite ahora sentencias de hasta 40 años de prisión por contrabando de celulares en las cárceles.

John Moriarty, inspector general del sistema penitenciario del estado, dice que un funcionario fue sentenciado recientemente a cinco años de prisión por proveer un teléfono celular. En ese caso, señaló Moriarty, un agente encubierto le ofrecieron 200 dólares por un teléfono celular, y sólo 50 dólares por heroína.

”Hace cinco años, si me hubieran dicho que un teléfono celular valdría más que heroína, hubiera dicho que estaban locos”, comentó Moriarty, quien tiene aproximadamente 400 casos pendientes de contrabando de celulares. ”Es un problema enorme”, subrayó.

Kim McGill, una organizadora de Youth Justice Coalition, grupo que representa a prisioneros jóvenes y a sus familias en California, dijo que los reos podrían acudir al contrabando de teléfonos celulares porque las llamadas a casa por cobrar resultan demasiado caras.

Su grupo y la Unión Estadounidense de Libertades Civiles del Sur de California están presionando a las autoridades del condado de Los Angeles para terminar un contrato con una compañía telefónica que ellos dicen cobra tarifas muy altas en las llamadas de los reos a cobrar.

”No es una medida buena de seguridad pública desconectar así a la gente de sus familias, lo que hace que dependan aún más de una economía subterránea”, señaló McGill. ”Cada vez que se cobre demasiado y se cometa alguna injusticia con las familias, se va a contribuir al contrabando en las prisiones”, agregó.

Pero en Florida, donde han sido arrojados teléfonos celulares sobre cercas hacia instalaciones de lavandería de prisiones, la vocera de correccionales Jo Ellyn Rackleff dice que éstos puede ser más mortales que armas.

”Nosotros estamos constantemente buscando teléfonos celulares”, señaló. ”Los aparatos socavan la seguridad de todos allí y entre el público afuera”, agregó.

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