La producción de aceite de palma, ha ido en constante expansión en términos geográficos, llegando a abarcar además de Chiapas, los estados de Tabasco, Veracruz y Campeche; siendo una alternativa rentable para el agricultor del sureste mexicano.
El Gobierno del Estado, se ha enfocado en la expansión tanto de las plantaciones como de la agroindustria de la palma aceitera en Chiapas, toda vez que sus estrategias van encaminadas a satisfacer la demanda de aceite y grasa para la alimentación humana, puesto que a nivel nacional se importa 400 mil toneladas anuales de aceite, siendo deficitarios en un 85%. El 90% es destinado para frituras, helados, y margarinas y el 10% para jabones, alimento para ganado y otros derivados.
El Instituto de Reconversión Productiva y Agricultura Tropical, afirma que la palma de aceite no necesita plaguicidas, demanda una gran cantidad de mano de obra, tanto en su establecimiento y mantenimiento de las plantaciones, así como en la cosecha.
Actualmente, la entidad cuenta con cinco plantas extractoras en el soconusco y dos en la selva, lo que convierte a Chiapas en líder nacional en la producción de aceite. La capacidad de respuesta de las organizaciones productoras de palma, frente a un contexto de apertura comercial, ya no depende únicamente de las iniciativas gubernamentales, sino que se va dando conforme a los productores construyen un sentido de apropiación, en torno a las fuentes de poder, en este caso, los recursos naturales y su manejo.
La producción de palma, solo en el soconusco, se extiende desde el municipio de Suchiate hasta Mapastepec, imponiéndose hasta casi alcanzar la frontera entre la entidad y la nación guatemalteca, en Tapachula y Pijijiapan de la región Istmo-Costa; las tierras son propiedad de casi cinco millares de productores, gran parte de ellos pertenecientes a los ejidos costeros y a la pequeña propiedad; todos agrupados en 34 sociedades de producción, que a su vez pertenecen a un consejo regional. ASICh
