Cisma en la izquierda.
Víctor M. Cruz Roque
vmcruzroque@hotmail.com
El anuncio de Andrés Manuel López Obrador mediante el cual se separa del Movimiento Progresista y particularmente abandona su militancia en el PRD, ha provocado un cisma de proporciones mayúsculas para esta corriente política e ideológica nacional. El dos veces candidato a la Presidencia de la República decidió intempestivamente renunciar a su pertenencia partidista para, de acuerdo a previsiones, fundar un nuevo Instituto Político con la base social que ha construido agrupada en el Movimiento de Regeneración Nacional.
Aún cuando a decir del propio dimitente su separación se da “en buenos términos”, por lo que ha decidido dedicar toda su imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México.
Un López Obrador que sorprendió a los suyos y a la sociedad en general, ante un conglomerado de simpatizantes reunidos en la plaza principal de la ciudad de México, asegura que continuará su lucha hacia la transformación integral del país, por lo que agradeció a las dirigencias de los partidos que lo han arropado todo este tiempo y se dijo con ánimos renovados para avanzar en la organización de las fuerzas progresistas del país “hasta que la Patria sea de todos”.
“Siempre que se trate de la defensa del pueblo, del patrimonio nacional y de luchar por la transformación del país, estaremos dispuestos a caminar juntos y llegaremos a acuerdos para actuar como una sola organización”, expresó el principal protagonista y activo político, de liderazgo indiscutible y presencia social dimensionada en el acontecer nacional contemporáneo.
Las proyecciones.
López Obrador anunció que serán los días 19 y 20 de noviembre próximo, cuando sus simpatizantes decidirán si continúan como asociación civil o se convierten en partido político, lo cual de acuerdo a consideraciones generalizadas esto último es lo que ocurrirá, por lo que en consecuencia se infiere que está pensando nuevamente en el 2018, ya con una plataforma partidista propia y renovada.
AMLO reiteró en su mensaje, que para su proyecto “la violencia no es alternativa” y se dijo convencido que no es el momento de darle vuelta a la página que ha escrito en la lucha social “como si nada hubiera pasado, porque sería tanto como dejar cancelada, en los hechos, la vía democrática”, insistió.
En los hechos y aunque no lo reconozcan los dirigentes de las tres fuerzas partidistas que le sostuvieron y del propio López Obrador, se trata de un rompimiento largamente esperado, que en apariencia deja libre el camino a sus detractores internos y externos para que transiten acomodaticiamente donde sus intereses se los demande, con estatus dialoguistas y muchas veces concordantes con los que poseen los enemigos históricos de la izquierda.
Como era de esperarse, los principales ataques a la decisión que tomó el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, no provino de las dirigencias del PRI y PAN, ni de las esferas gubernamentales, sino de sus propios correligionarios políticos, destacándose por su ferocidad la que expresó Jesús Ortega Martínez, ex presidente del CEN perredista y abierto opositor al lopezobradorismo. “La esquizofrenia política del PRD acaba con la salida e López Obrador” sostuvo un Ortega satisfecho, agresivo, intolerante, de garras y armas desenfundadas, que no se inmutó a quitarse la máscara que portó en todo el periodo que duró la campaña presidencial del tabasqueño.
Por su parte, las voces al interior de la jerarquía perredista se han mostrado cautos e incluso le han deseado a López Obrador “éxitos”, lo han llamado camarada y han reconocido los aportes que hizo para fortalecer el movimiento nacional oposicionista desde la izquierda.
Lo que no se sabe aún, es quienes de los que lograron afianzar sus posiciones en las gubernaturas, las senadurías, diputaciones federales y locales, presidencias municipales y los demás espacios de poder, seguirán la ruta emprendida por López Obrador una vez que afiance su nuevo proyecto partidista.
Lo que queda claro, es que el PRD se queda a un paso del desfonde, dado que según opinión de especialistas, los 15.8 millones de sufragios que obtuvo el Movimiento Progresista en el proceso electoral que está por concluir, se deben al avance y consolidación de López Obrador no a los partidos que lo abanderaron. La fuerza motriz que AMLO logró aglutinar en su entorno ahora tiende a sentir el efecto atracción, el fenómeno de la gravedad hacia el punto atrayente que significa.
De manera perceptible también, se agigantan las figuras del Jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrad, a quien muchos ya ven por encima el sexenio, como el candidato idóneo de lo que quedó del PRD. Pero falta una larga travesía, un camino escabroso que recorrer, por lo que es posible asegurar que no hay nada escrito aún. En seis años pueden pasar muchas, muchísimas cosas todavía.
AMLO, liderazgo.
Mal hacen quienes por simple inercia, afanes descalificativos, congraciamiento con el poder o peor aún por vocación servicial, proceden a insultar a López Obrador, a llamarlo “loco”, “mesiánico”, torpe y otros calificativos poco afortunados. No se dan cuenta que para efectos de equilibrio político, tan necesario en una democracia; para efectos también de conducir la energía social inconforme y en el hartazgo que prevalece hoy, López Obrador es necesario porque mantiene vigente las vías legales de participación, y porque, además, satanizarlo y endosarle males como si él fuera el culpable de lo que le sucede al país, es un equívoco descomunal. Es también una manera de ofender a los más de 15 millones de mexicanos que sufragaron por él, que confiaron en su proyecto y que lo consideran una alternativa de gobierno. Censurar su proceder, denostarlo, alcanza a quienes todavía consideran que es posible alcanzar mejores niveles de democracia en éste país.
APUNTES.
A 188 años de que se formalizó la anexión de Chiapas a México, sería interesante que estudiosos del tema, sociólogos, historiadores, académicos, politólogos, economistas y hasta antropólogos, hicieran una profunda y exhaustiva reflexión temática para conocer, a manera de balance, cual es el estado de guarda está decisión, donde los chiapanecos tuviésemos la oportunidad de conocer con certeza los pros y contras que ha significado este evento conforme el transcurrir del tiempo.
La historia:
En un día como hoy pero de 1824, Chiapas oficializó su federación a la República Mexicana, por lo que hoy conmemoramos el CLXXXVlll aniversario de esta determinación adoptada mediante un plebiscito que marco el destino de nuestra entidad. Luego de muchos acontecimientos, independentistas y de valoración sobre qué era lo más conveniente, el 12 de septiembre de ese año se realizó el ejercicio democrático y en el que participó el 91.1% de la población, con los siguientes resultados: 96, 829 dijeron sí a la anexión a México; 64, 400 se pronunciaron por hacerlo a Guatemala y 15, 724 no manifestaron opinión alguna.
La Junta Suprema Provisional que había adoptado el naciente gobierno, confirmó el 14 de septiembre de 1824, que Chiapas había decidido incorporarse al Imperio Azteca, por lo que se convocó al Primer Congreso Constituyente ell cual tendría como finalidad única formular la Constitución Política del Estado Libre y Soberano e Chiapas, que debería adoptar el espíritu de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1824.
Consecuentemente a esta proclama, el acta correspondiente de la federación se expidió el 4 de octubre de ese mismo año y fue jurada el 13 de noviembre siguiente. El 5 de noviembre de 1825 se instaló el Congreso constituyente y el 19 de noviembre siguiente expidió la primer Constitución que contenía las normas administrativas, políticas y jurídicas del reciente federado estado mexicano.
Cabe destacar que el primer Congreso Constituyente de Chiapas estuvo integrado por los diputados Juan María Balboa, Pedro Corona, Juan José Domínguez, Francisco Guillén, Manuel Saturnino Ozuna, Cayetano Blanco y como presidente, Eustaquio Zebadúa; vicepresidente, Joaquín Gutiérrez de Arce y como secretarios Manuel Escandón y Juan Crisóstomo Robles.
Es todo, gracias.
