Blanca Margarita López Alegría, poeta de exquisito gusto y emociones desbordadas

Una estrella se apaga

José Luis Castro A.

La poeta, catedrática y promotora cultural Blanca Margarita López Alegría nació el 18 de octubre de 1965 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Realizó estudios para desempeñarse como profesora de educación primaria, así como las licenciaturas de español en la Escuela Normal Superior de Chiapas, y letras Latinoamericanas en la Universidad Autónoma de Chiapas. Cultivó la poesía, la narrativa y el ensayo literario.
Se inició a los catorce años en el Taller Literario organizado por Fonapas-Chiapas (1978), bajo la coordinación de Oscar Oliva, Víctor Manuel Cárdenas y José Falconi Oliva. En esta época publicó sus primeros trabajos en la revista Cantera número 12. Su primer poema, en verso blanco, se tituló “María luna”, fue publicado en uno de los libros del poeta Romeo C. Zebadúa, titulado “Mi Tuxtla Querido” (tomos I y II).
Autora de los poemarios “El sonido del mar” (Cobach, 1990), “La noche de las gaviotas” (Núñez Editores) y “El silencio del agua” (UAEM/editorial La Tinta del Alcatraz). En su primer poemario se nota la influencia de los poetas Octavio Paz, Estefanno Mallarmè, Jaime Sabines, Rosario Castellanos y Jorge Esquinca. En el 2006 coordinó la antología poética Escalando Horizontes, editada por el Gobierno del Estado de Chiapas, a través del Consejo Estatal para las Cultura y las Artes.
Obtuvo los siguientes premios: premio estatal Opus Cero de poesía en la Escuela Normal Superior de Chiapas (1986), premio estatal de oratoria femenil (PRI estatal, 1987), premio estatal de oratoria Sección 40 (1990), tercer lugar de poesía Joven del Crea, premio de poesía Idalio Huerta Escalante, mención honorífica en poesía “Héctor Eduardo Paniagua” organizado por la Unach (1986), segundo lugar en poesía en Tuxtla (1992), segundo lugar en poesía en el concurso de poesía de la Sección 40 (1999), mención honorífica de poesía en los Juegos Florales de Torreón, Coahuila.
Fue becaria del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas (Foesca, 1990) con el poemario “La fuga de los centauros”. Coordinó el Taller Literario “Jaime Sabines”. Formó parte de diversas agrupaciones: Peña Literaria “Xinachtli”, Grupo de Escritoras “Juana de Asbaje” y de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A. C.
Fue antologada en las obras: “Tiempo vegetal”. Poetas y narradores de la frontera sur ((1993), prólogo, selección y notas de María José Rodilla; El oído del tiempo. Obra colectiva de poesía y narrativa del Grupo de Escritoras “Juana de Asbaje” (Servicios Educativos para Chiapas, 2000); Las divinas mutantes; Árbol de muchos pájaros. Antología de poetas chiapanecos del siglo XX (UAEM/editorial La Tinta del Alcatraz); “Fogarada. Antología de la Marimba”, del Lic. César Pineda del Valle; figura en el libro de poesía Ruptures de Québec, Canadá; Le Sape (Francia), Divinas mutantes (UNAM) y Tierra Adentro en la sección de jóvenes poetas; Sólo tengo el viento de un lápiz. Antología literaria de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A. C., publicado por la editorial Viento al Hombro (2003); revista literaria “Hojas al viento”, números 1 y 2 (2004); “Poesía en voz alta (Mujeres chiapanecas del siglo XX. Antología para jóvenes”, coordinado por la poeta Socorro Trejo Sirvent (tomo II, volumen tres, 2002), misma que fue publicada por la Secretaría de Educación del Estado. Asimismo, figura en las memorias del Primer Festival de Escritores Chiapanecos (1991), y en la Galería de Creadores Tuxtlecos del libro “Tuxtla y sus barrios. Historia, crónica y vida cotidiana” (2004).
Participó en diversos encuentros literarios, lecturas de poesía y presentaciones de libros. Su biografía aparece en las obras: Una luz en la Cultura del Lic. Alberto Sánchez Merchant (Gobierno del Estado de Chiapas, 1992); Diccionario Enciclopédico de Chiapas (Gobierno del Estado de Chiapas, tomo II, 2000); Diccionario Biobibliogràfico de Chiapas, de Octavio Gordillo Ortiz, publicado por la Universidad Autónoma de México; Chiapas, fin de milenio histórico, de Amado Blanco Pedrero (2000). Asimismo, ha publicado en las revistas El Centavo, Parva, El Cortijo de Locos y Tiempo Libre.
Desde el plantel número 13, del Colegio de Bachilleres de Chiapas, donde fue catedrática de literatura, desarrolló una excelente labor cultural entre el alumnado a través de la organización de diversos encuentros de escritores y poetas chiapanecos.
Blanca Margarita fue una mujer enamorada del amor. Fácilmente le abría las puertas del corazón al amor. A través del arte del verso plasmó su experiencia de la vida, de sus pasiones y frustraciones, de sus ilusiones y de sus amarguras, que revelaban sus sentimientos a flor de piel. Inclusive, sus tristezas y sus alegrías.
La poesía, como expresión del espíritu y como mezcla de inteligencia y emoción, requiere de un buen manejo de la sintaxis, la ortografía y el ritmo. Así como de los recursos estilísticos, el hipérbaton, la musicalidad del verso y el uso de figuras literarias. Por ello, Margarita jugaba con la magia del lenguaje. Con lupa poética fue seleccionando sus palabras, sus imágenes, sus metáforas. De aquí que resultó su discurso literario sumamente expresivo, inteligente y exquisito, por el manejo diestro de la teoría, la técnica y el contenido. Siempre respetando la musicalidad de las palabras. Sus técnicas preferidas fueron el verso blanco y el verso libre. Su escritura artística fue producto de su formación intelectual (y espiritual) en talleres de creación literaria y de su propia formación profesional, habiendo tenido como asesores literarios a Oscar Oliva, Víctor Manuel Cárdenas y José Falconi Oliva. Su obra literaria fue, pues, producto de su cultura literaria. Así como de sus lecturas debidamente seleccionadas.
Blanca Margarita perteneció al grupo de mujeres poetas con obras más ampliamente difundidas, entre ellas: Elva Macías, Socorro Trejo Sirvent, Marisa Trejo Sirvent y Cordelia Vázquez Villatoro. Como presidenta de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A. C., se convirtió en una importante impulsora de la promoción y difusión de la obra de sus compañeros. Mujer polémica como ella misma. Su celo y pasión por la literatura la llevó a sostener discusiones acaloradas para combatir el pensamiento terco y caduco que aún subsiste en la producción literaria contemporánea.
En el 2005, la Casa de la Cultura de Tuxtla Gutiérrez y los escritores y poetas chiapanecos reconocieron su trayectoria literaria mediante un reconocimiento público.
En resumen, Blanca Margarita fue una poetisa de exquisito gusto y emociones desbordadas. Fue una de las voces jóvenes de la poesía chiapaneca con sólido prestigio. De estilo desenvuelto, propio; de lenguaje desnudo y, algunas veces, malicioso. Sus textos fueron breves, claros y precisos. Solamente nos causa extrañeza su escasa obra poética, pudiendo haber publicado más.
Fue directora del Centro Cultural de Chiapas “Jaime Sabines”, donde impulsó las actividades tanto artísticas como culturales, demostrando su talento como auténtica promotora cultural.
Blanca Margarita López Alegría fue una estrella que se apagó a las once de la noche del día jueves 3 de mayo del 2012, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, por una falla orgánica múltiple, secundaria a las quemaduras de segundo y tercer grado que había tenido en días pasados. Descanse en paz.

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