Como parte de la celebración del 206 aniversario del natalicio de Benito Pablo Juárez García, el Diputado Carlos Enrique Avendaño Nagaya sostuvo que Benito Juárez es, debe seguir siendo siempre gloria, honra y ejemplo para todos los mexicanos, pues fue un elemento central de pensamiento humanista y político latinoamericano.
Durante su discurso en el marco del foro “Vigencia de Juárez ante el desafío de tercer milenio”, el legislador panista dijo que Juárez es el adalid de la República y el emancipador de las conciencias de un pueblo que vivió siglos de mansedumbre espiritual y religiosa y que derivó en franco fanatismo, alimentado por la ignorancia y la superstición promovidas por una clase sacerdotal ambiciosa de riquezas y poder.
Avendaño Nagaya sostuvo que en México y en el mundo se reconoce la importancia de la formación espiritual del hombre, y ella misma se proclama animada por el deseo del más profundo religamiento; sus grados y diversos ritos y sistemas reconocen la existencia de Dios, y solicita que sus aspirantes se pronuncien creyentes y posteriormente a sus miembros les solicita que jamás sean “estúpidos ateos ni libertinos religiosos”.
“La Reforma Liberal Mexicana es, sin duda alguna, la segunda fundación de nuestra República y al mismo tiempo la inauguración definitiva que colocó a México entre las naciones civilizadas del mundo, por eso hoy a Juárez se le celebra por su condición humana, llena de virtudes y defectos; a Juárez se le reconoce por sus méritos enormes al ser el ejemplo más vivo de la perseverancia en la lucha contra todas las adversidades juntas, ya sea en su vida personal, o ya sea en su caminar político”. Enfatizó.
En éste mismo tenor el Diputado Carlos Enrique Avendaño Nagaya reiteró que con el nacimiento de Benito Juárez hace 206 años, también brotó la esperanza de una patria ordenada. Esa esperanza genuina y ambiciosa que tiende su camino por encima de todos y de todo.
Dijo que Juárez nos sigue convocando a forjar diariamente el México anhelado, a conducirnos bajo el amparo de la ley, a mantener un estado laico y democrático y a hacer de la divergencia, la siempre adecuada convergencia. ASICh
