Saúl Galdámez.
Tapalapa, Chiapas.- Las constantes francachelas y los diversos amoríos fuera de su casa costaron al alcalde de este lugar Celso Morales Hernández, el repudio del pueblo al manifestarse en su contra luego de que el munícipe rindiera su tercer y último informe de mala administración municipal a puerta cerrada el pasado 17 del presente mes ante el temor de que los sectores sociales reprobaran su mala actuación.
Lo anterior fue manifestado por Gregorio López, Arturo Moreno Hernández, Isidro Martínez Morales, Santana García Gómez, y una veintena más de pobladores de diversas comunidades que conforman a la municipalidad, luego de que Morales Hernández, decidiera informar solo al cabildo y bajo llave en el interior de su oficina, por lo que era de esperarse -dijeron- no se esperaba menos de un alcalde gris y mentiroso, ya que las constantes ausencias de este ocasionaba retraso en las diversas acciones que deberían de emprenderse en favor de la ciudadanía, prefería irse de viaje a Pichucalco, Reforma e Ixtacomitan en compañía de sus amantes que atender la problemática que aquejaba a la municipalidad.
En ese tenor, agregaron que era una constante las borracheras que el edil se ponía, y que en diversas ocasiones dejaba sus oficinas en completo abandono, para seguir la juerga en los municipios aledaños, y de esta forma ocasionar que el verdadero desarrollo del municipio se retrasara.
Pidieron al Congreso del Estado y al Órgano de Fiscalización una severa investigación a fondo de la mala administración de Celso Morales, antes de que haga la graciosa huida, pues existe la sospecha de un enriquecimiento ilícito y manoseo de los recursos del pueblo, ya que hasta la fecha el ayuntamiento que dirige este mal presidente adeuda varias facturas a proveedores, comunicadores y prestadores de servicio, pues prefiere mejor embolsarse el dinero adeudado para seguir gastándolo hasta el último día de su casi fenecida administración municipal.
Sostuvieron que era imposible para el alcalde mañoso atender todas las necesidades de la población puesto que optaba por realizar viajes de placer en compañía de sus amasias dejando en completo abandono al pueblo, que prefería mejor no buscarlo por que cuando no estaba en su oficina, dejaba a un recadero que pretextaba su ausencia alegando que estaba de comisión en la ciudad capital gestionando obras para el pueblo, pero era todo lo contrario ya que en realidad andaba de parranda en lupanares de Tuxtla Gutiérrez. Concluyeron los inconformes. ASICh
