Joel Solar Hernández /ASICh
Yajalón, Chiapas.- Luego de la invasión de tres predios ubicados entre los límites de Yajalón y Chilón, por parte de militantes de La Otra Campaña, bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Ranchos Filadenfia, San Antonio y Linda vista, que serían desalojado inmediatamente por la policía y propietarios, se apoderó la histeria colectiva en la región y los dueños de terrenos procedieron a colocar sendos letreros de advertencia en sus propiedades de que están protegidas por la unión de pequeños propietarios y que “no están en venta”. Los rumores de invasiones masivas de predios no se hicieron esperar y de inmediato los sectores confrontados se pusieron a la defensiva. Tanto los indígenas militantes de la Otra Campaña como los rancheros de la región andan muy sigilosos, cada grupo en su trinchera y los letreros de que dichos predios no están en venta, -aunque algunos ni siquiera los trabajen- fueron colocados inmediata y masivamente en todas las propiedades de la región, haciendo evidente que el conflicto podría estallar en cualquier momento.
Desde hace algún tiempo vienen circulando en la región rumores de movilizaciones, desplazamientos y actos subversivos de tropas del EZLN, son los mismos rancheros, en ocasiones, quienes los han alimentado, urgidos como están al parecer, de que la conflictiva social que se dio inmediatamente después del 94 vuelva a recrudecerse, para hacer pingues negocios como algunos que vendieron a precio de oro y hoy son prósperos industriales, comerciantes o políticos.
A eso se debe quizá que han estado provocando a los disidentes, lo mismo a los comuneros de Petalcingo, que a los de Bachajón o a los indígenas que reclaman participación en la explotación turística del balneario Agua Azul, en donde azuzan hasta al propio gobierno para orillarlo a la represión.
Los indígenas con justa razón demandan solución a la problemática social que les es inherente, ya casi no pueden sobrevivir, no hay empleo ni producción agropecuaria, solamente los programas asistenciales los mantiene vivos, pero con eso de la crisis económica y los recortes presupuestales quien sabe hasta cuándo irán a durar dichos paliativos que en realidad no representan una solución a fondo.
Si a ello agregamos que los indígenas tzeltales son de hecho los legítimos propietarios del territorio debido a que ya estaban ahí cuando los mestizos llegaron –el que es primero en tiempo es primero en derecho-, pues la justicia social consiste precisamente en restituir derechos y darle más al que menos tiene, buscando no atropellar los derechos de otros.
Por eso, es que la apuesta de unos y de otros es que intervenga el gobierno y que haga justicia, mientras tanto, los indígenas no niegan ni afirman si hay en puerta una “campaña masiva de recuperación de predios” en la región como ha sucedido en otras ocasiones que sin importarles las consecuencias se han posesionado de latifundios y pequeñas propiedades, y los rancheros le tiran tirria al EZLN argumentando que es quien echa a andar ese mecanismo entre las etnias como parte de su accionar en lo político.
En este contexto, asoma de nueva cuenta aquí, el grupo paramilitar “Paz y Justicia” que encabeza en el Distrito VIII, Oscar Sánchez Alpuche, quien asegura que el interés de la organización es participar políticamente en la lucha electoral, pero vaya usted a saber.
De cualquier forma las autoridades deberán estar alertas para colocar el asunto en su justa dimensión y que una acción atentatoria a la paz y la estabilidad social de una u otra parte no las tome desprevenidas; hay que recordar que este año 2010 es año político en Chiapas y se da en el marco de la conmemoración del centenario de la revolución que a muchos grupos de nuestro país, jamás les hizo justicia. ASICh
