Arcano Político

El alumno

Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ

Ciudad de México, 5 de nov.- Se acerca el relevo presidencial mexicano. Y aumenta el nerviosismo entre los que se sienten merecedores de alcanzar el primer círculo del próximo presidente de México. Empero, las necesidades de la agenda nacional parecen mostrar solamente una cartera asegurada: La estratégica Secretaría de Gobernación.

La denuncia del presidente nacional de la Federación de Logias Mexicanas, Jaime Chalita Zarur, sobre el desafío de los sempiternos líderes sindicales, la “pupila” del potosino Carlos Jonguitud Barrios y el designado heredero del imperio de Joaquín “la Quina” Hernández Galicia, muestran la repetición de la historia de 1988 con la solución.

Todo proceso se teje con indicios de los protagonistas. Así, recordamos que el 8 de enero de 1986 acudieron al Palacio Nacional a saludar al presidente Miguel de la Madrid Hurtado con motivo de año nuevo, los líderes del Sindicato Revolucionario de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (SRTPRM).

En su discurso, el secretario general del sindicato, José Sosa Martínez, criticó a quienes decían que el sindicato estaba sobreprotegido, pues “hacen que cada director en turno, por desconfianza, rellene a Pemex de más empleados de confianza para enfrentarse al sindicato, para vigilar que los trabajadores no se lleven un tornillo o una tachuela. Esta desconfianza… es la verdadera razón de que Pemex no marche eficientemente…”

El personero del “líder moral” petrolero “La Quina” Hernández Galicia, fue más allá de lo permitido en los cánones políticos: “Si se hunde Pemex, se hunde usted, nos hundimos todos”.

En la reunión estaba presente el secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, quien escuchó al mandatario reconocer el derecho sindical de participar en licitaciones de la empresa, empero, “debemos dejar muy claro… que esos concursos van en beneficio de Pemex y de su propio sindicato”.

La prepotencia del líder sindical de 1986 se agudizó y en las campañas electorales de 1988, el secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz encausó a José Luis González Meza autor del libro “Un asesino en la Presidencia”, publicado en 1987 Por Esto y aparentemente financiado por el sindicato petrolero.

Con base en registros de inteligencia nacionales, en mayo de 2008 Joaquín “La Quina” Hernández Galicia, se habría reunido con sus operadores sindicales para organizar el voto a favor de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, para consumar su resistencia a las órdenes presidenciales de acotar el poder económico del sindicato petrolero.

Reinaba el terror. Se conocía el personal estilo sangriento de mantener su poder, como en muchos casos de la CTM mexiquense o el mismo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación con el potosino Carlos Jonguitud Barrios. Un enfrentamiento que se consideraba, podría degenerar en un violento enfrentamiento.

Los hechos, empero, fueron muy distantes de los pronósticos. La razón, que el ganador de las elecciones presidenciales por obra y gracia de la caída del sistema del tabasqueño-poblano Manuel Barteltt Díaz, desplazó en completo sigilo, las ambiciones del amigo desde la escuela, Manuel Camacho Solís, para traer al Hombre Leyenda que podía enfrentar al de Ciudad Madero.

El de Alto Lucero, Veracruz, a sus 59 años había asumido la gubernatura de Veracruz el 1 de diciembre de 1986. Un militar institucional que organizó la llamada “CIA mexicana” y que siempre gozó del respeto del líder cubano Fidel Castro Ruz.

Se integró casi al mismo tiempo en que recibió y se dio a conocer el nombramiento como secretario de Gobernación el 1 de diciembre de 1988, con el abierto malestar de Manuel Camacho Solís.

Sus adversarios intentan mostrar a Fernando Gutiérrez Barrios como “colaborador” de la Agencia Central de Inteligencia, lo que sería una verdad a medias para sustentar una mentira completa, ya que debe considerarse que México y Estados Unidos, los vecinos distantes comparten desafíos geoestratégicos similares, en donde la relación bilateral ha llevado a la firma de acuerdos y tratados de cooperación entre las dos naciones.

A 41 días del relevo presidencial, es detenido por el ejército en “flagrancia” Joaquín “La Quina” Hernández Galicia. A las 9 horas del 10 de enero de 1989, acusado de homicidio calificado, acopio y almacenamiento de armas para uso exclusivo del Ejército, introducción ilegal de aeronaves con valor superior a los 10 millones de dólares; evasión fiscal por más de 3 mil 500 millones de pesos y por atentar contra la seguridad nacional.

Hechos que se concentran en las cabezas visibles. Pero que hay nombres de otros hacedores de la historia en la preservación institucional ante apetitos personales, familiares y de grupo. No pude soslayarse que el senador por Sonora, Manlio Fabio Beltrones Rivera, dejó la cartera legislativa para integrarse el 1 de diciembre de 1988 como Subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación.

Además de haber sido pieza vital en la operación que anulara sin mayores efectos colaterales al poder del sindicato petróleo, al de Villa Juárez se le considera un discípulo aventajado de Gutiérrez Barrios, con experiencia política propia, que conlleva controversias propias del trabajo orientado a la institucionalidad. Máxime que el alumno debe superar al Maestro.

En palabras del próximo presidente de México, los hombres y mujeres de su gabinete “tendrán las características que mencionas: responsabilidad, rectitud, honradez y eficacia. Lo dije en una ocasión y te lo reitero: un Presidente sólo responde al interés de la República; por eso no tiene amigos, sino aliados en esta tarea”.

Y por el desafío lanzado por los enriquecidos sempiternos líderes de los sindicatos de educación y petrolero, a los anuncios del presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, parecería que la cartera de Secretario de Gobernación ya está decidida. Aunque seguramente a muchos no les gustará. Al tiempo.

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