Recuento de los daños
Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ
Ciudad de México.-Tiempo del adiós. Del recuento de los daños en 12 años de esperanza fallida, producto de una alternancia partidista “made in USA”. Del sofisma transnacional de “la dictadura perfecta” de 70 años en que se ignoró logros económicos y sociales para engatusar con la mediática realidad virtual. La mentira.
Ahí está, ese “chaparrito de lentes”, dando su irreal mensaje, en espera del juicio de la historia que ya adelantaron los familiares de más de 90 mil víctimas de una guerra que no era suya, que no es nuestra. Sin mencionar a los cinco mil desaparecidos y a los 300 mil desplazados al interior o fuera del país.
Nada más en el periodismo, fueron asesinados cerca de cien compañeros y 14 están desaparecidos. Se dice que la salud de la prensa es el termómetro de la salud política y social de un país. No es extraño, entonces, que la persecución, cárcel o muerte a más de cinco mil activistas de derechos humanos.
Criminalizados en el desesperado intento de eludir la responsabilidad oficial en la corrupción e impunidad del supuesto crimen organizado. Y cuya realidad emerge cuando son detenidos plagiarios o narcos, extorsionadores, entre otros, con la participación de miembros policiacos federales, estatales o municipales.
Documentos de la Procuraduría General de la República observan que el 1 de diciembre de 2006 operaban en México cuatro carteles de narcotráfico. El Cruzado contra el crimen organizado hereda cuando menos, siete nuevas organizaciones, según autoridades y especialistas.
Y están identificados: Los grupos de Sinaloa, Juárez, Los Zetas, El Golfo, Jalisco Nueva Generación, los Caballeros Templarios y el cartel de la familia Beltrán Leyva.
En la comodidad del fastuoso Día del Presidente, escuchamos los mismos argumentos para dibujar un país inexistente en la cruda realidad de los hechos que exacerbaron la salvaje concentración de la riqueza en una minoría asociada a las transnacionales, con la suma de cerca de 60 millones de mexicanos al límite del hambre.
Una obra imposible de ocultar en el fallido intento de matizar, disminuir los daños económicos y sociales. Aunque no se hayan contado bien, el gubernamental Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), registró que el 46,2% de la población, unos 52 millones de mexicanos, viven en condición de pobreza.
Y eso que las cifras oficiales aceptan que creció en 12.5 millones de mexicanos la extrema pobreza en el sexenato del calderoniato, así, con conceptos dictatoriales, porque a cada momento se violó a la Constitución y sus leyes secundarias, lo mismo para favorecer a la banca extranjerizada que en la persecución y muerte de líderes sociales.
Para exculpar al Citibank, propietario de Banamex, rescatado con dinero de los contribuyentes en Estados Unidos y que prohíbe la Ley mexicana, se arguyó que era obsoleta ¡sin importar que esté vigente! En el delito comprobado por el Senado de los Estados Unidos, de lavado de 7 mil millones de narcodólares mexicanos en el británico HSBC, se “minimizó” a una falta administrativa y una ridícula sanción pecuniaria.
Medios internacionales señalaron que la Secretaría de Hacienda, estima en unos diez mil millones de dólares anuales las actividades ilícitas que ingresan al sistema financiero del país, pero según el gobierno de Estados Unidos esta cantidad podría ser tres veces mayor.
Dos sexenios en se usó y abusó de la prestidigitación de los nuevos hechiceros y sus oráculos economicistas para engañar con cifras oficiales del 4.8 por ciento de desempleo, cuando instituciones como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) informa de una tasa cercana al seis por ciento.
Índices de organismos internacionales, sustentados con los registros gubernamentales, en donde se aplican “modernos” sistemas de evaluación para esconder que los empleos registrados, más de 14 millones están en el subempleos, sin prestaciones ordenadas por la ley, y que en muchos casos, las transnacionales cobran a los empleados para permitirles trabajar y acudir a la limosna llamada “propina”.
Ese engendro “moderno” de las outsourcing que aumenta las ganancias transnacionales, incluso a costa de los ingresos al erario, y que se remontan al Medioevo y su práctica esclavista. Pero tan “milagroso” en el maquillaje de la dramática realidad.
Botones de muestra de un rosario en que nada se dijo de los fideicomisos creados en el foxiato, con capitales privados para blindarlos de la fiscalización legislativa, en donde desaparecieron los subejercicios del presupuesto federal.
Es, la herencia de doce años en que se aplicó la alternancia partidista pactada en 1993, con letra pequeña, en el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos y que se ejecutó en el dos mil, para obedecer las exigencias del crédito de emergencia de 1997 en que además, se hipotecaron los ingresos petroleros en la Reserva Federal.
Y se va, con el signo de su tiempo: Impunidad y corrupción.
