Arcano Político

Liberales contra reloj

Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ

Ciudad de México.- Ha superado México sus crisis históricas en el momento mismo en que asumen su responsabilidad los liberales para impulsar soluciones a los desafíos impuestos, tradicionalmente, por las minorías económicas y sociales conservadoras nostálgicas de las cortes imperiales bendecidas por el clero político.

La historia lo confirma desde los estertores del virreinato de la Nueva España sumida en una profunda crisis económica que generó un malestar en la mayoría de mexicanos, pasando por la injusta guerra con Estados Unidos que despojó del 52 por ciento del territorio nacional a la invasión francesa.

Desafíos impuestos por los cortesanos nostálgicos que argumentaron la incapacidad de los mexicanos para gobernarnos y apuntalaban la cabeza de playa española en San Juan de Ulúa, sin descontar el apoyo logístico a la guerra estadounidense o que le suplicaban a Napoleón El Pequeño que enviase un Príncipe Brabado.

HoyAñadir un evento para hoy como ayer, los conservadores reciclan los argumentos para crear las condiciones virtuales de una soterrada guerra de ocupación de los Estados Unidos, disfrazada de combate al llamado crimen organizado que derrama la sangre de más de 50 mil mexicanos en donde reina la impunidad y la corrupción.

Un momento histórico cuyo proceso ha sido lento y que se visualizó a partir de 1982 en que asumió la presidencia de México el tecnócrata Miguel de la Madrid Hurtado para imponer el modelo diseñado económicamente por Los Chicago Boy y doctrinariamente por la Universidad de Harvard.

Acciones que debilitaron la independencia y autonomía económica, política y social mexicana, para conducir a la alternancia partidista como el reduccionismo de la democracia desde 1993 con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, acuerdo político que se materializó en las elecciones de 2000.

Sin embargo, la misma alternancia partidista se limitó a dos partidos, clonando el sistema estadounidense, sin la mínima posibilidad de una propuesta de izquierda que, al mismo tiempo, fue desplazada de las estructuras de partido por iracundos oradores antisalinistas que se rodean de destacados y prestigiosos salinistas.

Han pasado 11 años del experimento conservador estrechamente vinculado al alto clero político, con resultados alarmantes: Cerca del 6 por ciento de la población económicamente activa sin empleo, según las cifras oficiales, más del 80 por ciento de la pérdida del poder adquisitivo y la cínica conculcación de las garantías individuales.

Un momento con escaso margen para la esperanza de los 80 millones de empobrecidos mexicanos, cerca de la mitad en los límites del hambre, con la alternativa de enrolarse en los cuerpos policiacos o militares o en el bando contrario, el del llamado crimen organizado infiltrado por los mismos criminales.

Sin embargo, los liberales mexicanos parecen responder a su responsabilidad histórica. Desde 2004 se registran los balbuceos de lo que sería la convocatoria a la unidad liberal de febrero de 2005 en San Luis Potosí, por medio de la refundación de la organización con apego al respeto y la tolerancia de las diferentes corrientes.

En 2008 se logró un avance significativo en Querétaro. La Federación de Logias Mexicanas firmó un Tratado de Reconocimiento en igualdad de derechos y obligaciones con las mujeres liberales. Y en el seno de la Federación dirigida por el potosino Jaime Chalita Zarur, se sumaron más de 20 Grandes Logias de diferentes escuelas.

Un ejemplo que ha permeado al grado que el 25 de septiembre se reconocen las Grandes Logias de Quintana Roo con Valle de México y el 1 de octubre la potencia capitalina firma otro documento similar con la Gran Logia de Sinaloa.

Ejemplos de que empiezan a despertar los liberales mexicanos para organizarse en la defensa y preservación de las instituciones diseñadas desde la Guerra de Independencia por otros liberales que sentaron las bases para luchar por la libertad económica, la igualdad jurídica para aspirar a la convivencia fraternal entre iguales.

Un proceso que exige, empero, se acelere el paso por la dramática devastación conservadora al servicio del imperio transnacional bendecido por el alto clero político. Restaurar el Estado de Derecho diezmado por el Estado de Derecha, preservar la garantía de la vida con dignidad y en libertad, es la exigencia de una sociedad adolorida.

La pregunta es: ¿Habrá tiempo? Los indicios de una clandestina invasión militar del imperio con el esfuerzo de sus lacayos para legalizar con reformas legislativas la militarización del país, parecen definir los signos del tiempo.

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