APUNTEN

POR JORGE AVILA NUÑO

“Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas” NOAM CHOMSKY

CERRANDO CÍRCULOS DEL 2011.

Ya se está haciendo común que a inicios de cada Enero, algunos amigos lectores me sugieren repetir un texto que se acomoda a las circunstancias de pensamientos y proyectos de cada año, por lo que con gusto y aprecio lo hago.

Hay ocasiones en que algunos tenemos la oportunidad de transmitir lo que vemos, escuchamos o leemos. Por lo que a continuación va un breve texto-regalo para usted, amigo lector que nos dispensa el favor de su atención justo cuando se inicia un nuevo año.

El conocido Paulo Coelho no es únicamente uno de los autores más leídos, sino también uno de los que cuentan con mayor influencia hoy en día. El escritor brasileño nació en 1947 en la ciudad de Río de Janeiro. Hasta dedicarse en exclusiva a la literatura, trabajó en el teatro como director y actor y fue también compositor musical y periodista. Y nos aporta lo siguiente:

“Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, mas allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. O cerrando puertas. O cerrando capítulos. Como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos. Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminas con tu trabajo? ¿Se acaba la relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? ¿La amistad se acaba? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente revolcándote en los “por qués”; en devolver el cassette, CD o DVD, y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja. Al terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió. Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No. Los hechos pasan y ¡definitivamente, hay que dejarlos ir!

Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar.

Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir solo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres. Suelta.

El resentimiento, el prender su televisor personal para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando puertas abiertas, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de regresar… ¿a qué?, Necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. Así puedes enfrentarlos ya y ahora, ¡hazlo! Si no, déjalo ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque tu ya no encajas allá, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, tu ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.

Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tu serás el mismo ni el entorno al que regreses será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando tu viniste a este mundo llegaste sin ese adhesivo, por lo tanto es costumbre vivir pegado a el y es un trabajo personal aprender a vivir sin el, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable.

Solo es costumbre, apego, necesidad. Pero… cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta…Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.”

En lo particular, amable lector, quiero compartir contigo que en este 2011 he tenido la oportunidad de llevar a cabo una serie de eventos, cerrando círculos de todo tipo. Me siento muy bien por mis decisiones, o más bien diría de nuestras decisiones (junto con mi esposa), y estamos seguros que todo será para bien. Así también lo deseo para ti, y te recomiendo como un buen ejercicio mental, que repases todo lo que anteriormente nos regala Coelho para llevarlo a cabo en el futuro inmediato.

EL LECTOR OPINA

Un joven y estudioso lector, ASL, nos envía el siguiente texto: “Algo sabido por cualquiera que ponga un mínimo de atención a nuestra política, pero que muy pocos pueden hacer un planteamiento tan bueno como el tuyo en la última columna. Leyendo, me imaginaba a quién dirigías especialmente tu artículo, “periodiqueros” y “politiquitos de segunda”, que no a “Periodistas” y “Políticos”; esos se cuecen aparte, aunque son tan pocos que necesitas a veces la lámpara de Diógenes para encontrarlos. Pero sin salir de mi tema percibía a esos periodiqueros, que están como le decía uno de esos especímenes a un amigo: “Estamos como toritos esperando que abran el burladero para irnos encima de él”, y yo pensé: “que cobardes, que poquísima… vergüenza tienen, que falta de valor y dignidad para enfrentar a quien odian, pero ni voltean la cara cuando reciben el consabido chayote”; esos periodiqueros que abundan por desgracia en nuestro medio, son a los que a mi entender señalas en tu artículo y que decir de los “políticos de segunda”, esos son peores, porque todos los días se tienden como alfombras a su paso y mañana seguramente le clavarán el cuchillo en la espalda o simplemente, lo venderán por unas cuantas monedas.

Pensaba también en muchos de “nuestros grandes empresarios” especialmente de la construcción, que sin escrúpulos se reparten la obra pública; unos cobijados directamente por el mismo “príncipe” como bien le llamas y que no tienen problemas para las adjudicaciones; van directo y sin la mínima incluso cotización, usan la que la dependencia propone y de ahí la elevan sin vergüenza hasta alcanzar precios escandalosos. La obra, igual la elevan de precio, es decir roban y roban sin escrúpulos y los que sí hacen la pantalla de cotizar, esos saben que repartiendo más podrán alzar los precios en la medida que el supervisor y el director de la dependencia estén de humor; así se la viven, creyéndose grandes empresarios y no son sino unos pobres desvergonzados.

Así pensaba, mi estimado Jorge, todos esos amigos, mañana pisotearán al que hoy los embelesa y con un simple levantar el dedo medio, ellos se agachan, “buscarán venganza dicen, de lo que les hizo. Felicidades y buen fin de año y mejor 2012, con la pluma fresca”

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